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Economía

Agroindustria en buena forma

Las exportaciones tiran de un sector que ha hecho de la internacionalización y el valor añadido sus señas de identidad

Rafael Servent

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Este lunes 16 de abril arranca en Fira de Barcelona una nueva edición de Alimentaria que, junto a Hostelco, convertirán hasta el jueves Barcelona en epicentro de la industria alimentaria y la restauración. El sector alimentario de las comarcas del sur de Catalunya llega a esta cita con un expediente más que notable.

Una treintena de empresas (31, para ser precisos) del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre participarán con stand propio en la feria Alimentaria. La inmensa mayoría de ellas se inscriben en el segmento de los elaboradores de vino y aceite. Hasta 24 de estas empresas son bodegas o productores de aceite, mientras el resto se reparten en otras áreas del negocio alimentario: productores de miel, elaboradores de platos precocinados o empresas de sazones son algunas de ellas.

A lo largo de esta semana, compartirán recinto ferial con más de 4.500 empresas con stand propio, de las cuales un 27% serán internacionales, procedentes de 70 países. El Saló de l’Alimentació, Begudes i Food Service (Alimentaria), junto al Saló Internacional de l’Equipament i Maquinària per a la Restauració, Hosteleria i Col·lectivitats (Hostelco), pretenden congregar en Barcelona alrededor de 150.000 visitantes profesionales, de los que cerca de un tercio serán extranjeros, además de unos 1.400 compradores clave invitados.
Más de 300 presentaciones de innovaciones, 120 conferencias y actividades congresales o 35 chefs participantes (que suman hasta 45 estrellas Michelin) completan el retrato de partida de esta cita profesional para el sector alimentario.

Internacionalización
Potenciar el negocio internacional, poniendo en contacto a las empresas expositoras con compradores procedentes de más de 150 países, es el objetivo principal de los organizadores de la presente edición de Alimentaria y Hostelco. En el caso de Alimentaria, se ha invitado a 800 grandes compradores internacionales, priorizando el perfil de importadores, distribuidores y canal Horeca. Sus organizadores prevén que estos profesionales, junto a otros visitantes con poder de decisión de compra, participen en unas 12.500 reuniones con las empresas expositoras.

El sector del vino, donde las comarcas del sur de Catalunya han hecho su mayor despliegue en forma de stands propios, contará con un recinto dedicado (Intervin), en el que habrá espacios como el Vinorum Think, un área de reflexión, divulgación y negocio alrededor de la enología española, y que contará con la participación de críticos y la realización de catas.

En este espacio de 15.000 metros cuadrados se reunirán cerca de 800 bodegas expositoras procedentes de todo el Estado español.

"El sector exterior empezó a crecer muy fuertemente antes de la recuperación económica, y todavía tiene campo que recorrer" (Josep Oliver, UAB)

Pero, aunque la industria del vino ha sido especialmente sensible a este proceso de internacionalización, el fenómeno abarca todos los segmentos de mercado. Entre los años 2010 y 2017, el valor de las exportaciones de los productos alimentarios del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre (tales como productos cárnicos, lácteos y huevos, cereales, frutas y hortalizas, productos pesqueros o piensos animales, entre otros) pasó de los 404 millones de euros a los 583 millones de euros, con un incremento acumulado del 44,3% y tasas de crecimiento anuales del 5,4%, según datos facilitados por el equipo del Anuari Econòmic Comarcal BBVA, un indicador exhaustivo de la economía catalana a escala local.

En el caso de los productos industriales (preparados alimenticios, bebidas, tabacos), el crecimiento en el valor de las exportaciones es todavía mayor, al pasar de 206 millones de euros en 2010 a 346 millones de euros en 2017, lo que supone un incremento acumulado del 67,9%, que en tasa media anual se sitúa en un 7,7%.

Josep Oliver, catedrático emérito de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del Anuari Econòmic Comarcal BBVA, destaca la labor de internacionalización del sector agroalimentario de la demarcación de Tarragona en la última década y, en especial, en el periodo 2010-2017. «Es un crecimiento en el sector exterior que empieza en el año 2010 -explica Oliver-, y que crece muy fuertemente antes de la recuperación», que para este catedrático empieza en el año 2013.

El buen resultado en el balance de estos años, con tasas de crecimiento medio del 11% en el valor de las exportaciones en el sector agroalimentario de la demarcación de Tarragona (sumando productos alimentarios e industriales alimenticios), es «un reflejo de las devaluaciones internas y del esfuerzo exportador que ha llevado a cabo este sector», según Oliver.

Valor añadido
Pero, al margen de esos esfuerzos, subyace una corriente de fondo que, en opinión de Josep Oliver, «tiene que ver con añadir valor a muchas producciones primarias». Aquí, los resultados son dispares a lo largo de estos últimos años según la comarca que se analice. Destaca entre todas ellas el Priorat, donde el sector vitivinícola impulsó un crecimiento del Valor Añadido Bruto (VAB) del 14,8% en la industria alimentaria entre los años 2013 y 2016, seguida del Baix Ebre, con un incremento del 10,7% durante este periodo, mientras la Terra Alta se situaba en tercer lugar, con un alza del 7,7%.

"El sector agroalimentario ha de ser un motor para el Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre" (Josep Oliver, UAB)

Son casos destacados que, sin embargo, no sirven para maquillar un balance que en el conjunto de la demarcación de Tarragona acumula un retroceso del 13,4% en el VAB de la industria alimentaria entre 2010 y 2016, aunque en el periodo 2013-2016, coincidiendo con la recuperación, crece de promedio un 1,2%, liderada por Terres de l’Ebre, donde el crecimiento del VAB en ese tiempo fue del 4,7%, frente al inapreciable 0,1% del Camp de Tarragona.

Unas cifras superadas no sólo por las exportaciones, sino por las afiliaciones de trabajadores, que en el conjunto de la demarcación de Tarragona crecieron un 4,1% en el periodo 2013-2016 (2,8% en el Camp de Tarragona y 7,9% en Terres de l’Ebre). Vistas en conjunto, hacen presagiar a Josep Oliver que «el sector agroalimentario ha de ser un motor para el Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre, porque los datos que tenemos nos sugieren que, tras las transformaciones que se han hecho, todavía hay bastante campo que recorrer yendo hacia la calidad y el ámbito exportador, donde todavía no se ha llegado al máximo».

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