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Cuatro objetivos para transitar hacia una sociedad mejor

La Carta de Sostenibilidad de Cefic potencia la economía baja en carbono, la eficiencia de recursos, la reutilización y el cuidado del planeta

Diari de Tarragona

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Una economía baja en carbono, con un uso eficiente de recursos, que potencie la economía circular y que persiga el cuidado de las personas y el planeta son los cuatro pilares sobre los que se asienta la Carta de Sostenibilidad de Cefic, la patronal europea de la industria química que ha hecho suyos los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el horizonte 2030, y entre los que destacan algunos a los que este sector puede dar respuestas verdaderamente efectivas.

De esos 17 objetivos globales, la industria química europea ha querido abanderar seis de ellos con especial énfasis, convencida de que tiene mucho que aportar. Se trata de los objetivos número dos (Cero hambre), tres (Buena salud y bienestar), seis (Agua limpia y saneamiento), siete (Energía asequible y limpia), doce (Producción y consumo responsable) y trece (Acción contra el cambio climático).

Sin embargo, un 95% de los productos manufacturados en Europa tienen algún vínculo con la industria química, por lo que la presencia de este sector está asegurada en cualquiera de esos diecisiete objetivos fijados por la ONU para el año 2030.

Para liderar su parte en esta contribución global hacia un mundo más sostenible, la patronal europea Cefic ha puesto en marcha la Carta de Sostenibilidad, donde el impulso de una economía baja en carbono, de la eficiencia en el uso de recursos o de la economía circular son fundamentales, pero también el cuidado de las personas y el planeta, a través de acciones en materia de salud, seguridad industrial (safety), seguridad (security) y entorno. Cuatro áreas que desde Cefic contemplan como críticas en la transición hacia una sociedad sostenible. 

1. Economía baja en carbono

La Unión Europea cuenta con objetivos ambiciosos  para revertir el cambio climático transitando hacia una economía baja en carbono, donde se minimicen las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero.

Alcanzar una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 80% y un 95% respecto a las cifras actuales en el horizonte 2050 requerirá avances considerables en materiales, procesos productivos y servicios en todos los sectores de actividad económica.

En esta área, la industria química europea está trabajando para hacer transitar su producción y sus productos químicos hacia un modelo bajo en carbono, mediante el ahorro energético en el proceso productivo o trabajando en el desarrollo de nuevos productos y materiales que reduzcan el consumo energético en edificios y hogares, así como en el sector del transporte o las energías renovables.

2. Eficiencia de recursos

La creciente demanda de recursos naturales en el mundo obliga a hacer más con menos. Utilizar mejor los materiales para elaborar productos, ser eficientes en la producción, diseñar productos duraderos con materiales reusables y recuperables son algunas de las vías que la industria química europea está explorando.

Los productos químicos pueden ayudar a otras industrias a utilizar sus recursos de forma más eficiente, desarrollando productos que empleen menos materiales mientras ofrecen prestaciones iguales o superiores. En otros casos se tratará de eliminar determinados productos (es decir, recursos) de un proceso productivo, simplificando así la manera de fabricar y ahorrando a la vez recursos.

Innovaciones químicas para preservar por más tiempo alimentos perecederos como el pescado, o materiales de empaquetado alimentario que contribuyan a reducir el desperdicio de alimentos son otras áreas donde la industria química está contribuyendo a un uso más eficiente de los recursos. 

La eficiencia en los procesos industriales o en el uso del agua durante la producción industrial son también claves en esta visión del planeta como un lugar en el que los recursos no son ilimitados. Reducir el consumo de agua, pero también reutilizarla para esos procesos industriales, está cobrando cada vez una mayor importancia, como lo hace también la prevención y la reducción de la generación de residuos.

3. Economía circular

Mientras tratamos de dar un uso más eficiente de nuestras materias primas y recursos energéticos finitos, incorporando conceptos como la reutilización, se están buscando respuestas en una economía basada en los principios de la circularidad. La economía circular, que la industria química europea ha abrazado con entusiasmo, está llamada a reemplazar a la tradicional economía lineal basada en «tomar, fabricar, disponer».

Frente a ese modelo puramente depredador de recursos y altamente malbaratador, la economía circular pretende mantener el valor de los productos, materiales y recursos dentro del circuito económico el mayor tiempo posible, minimizando a la vez la generación de residuos.

Pasando a considerar todos los flujos de materias primas como potenciales recursos se multiplican las oportunidades empresariales y económicas a lo largo de toda la cadena de valor.

La industria química puede contribuir de forma determinante a esta transición mediante la puesta en valor de materias consideradas hasta ahora como deshechos y convertidas en valiosos recursos. Es el caso del CO2 o el CO procedente de los gases industriales, que puede utilizarse como una fuente de carbono alternativa para la producción de productos químicos en diversos procesos. Por ejemplo, la conversión de CO2 en una materia prima que puede reemplazar al petróleo en ciertos polímeros.

4. Cuidar el planeta y las personas

La seguridad industrial (safety) ha sido desde siempre una de las prioridades innegociables de la industria química. Mediante el ya veterano programa Responsible Care, el perímetro se ha ampliado hacia la salud, la seguridad (security) y el entorno mediante los estándares Health, Safety, Security and Environment (HSSE).

Uno de los avances más importantes en esta preocupación por el cuidado de las personas y el planeta en el campo del sector químico lo encontramos en el marco legislativo europeo REACH, iniciado en 2007, y que ha puesto orden en aquellas sustancias que no responden a los cada vez más exigentes listados de seguridad industrial (safety).

Junto al control exhaustivo de los productos químicos que se fabrican, la salud de los trabajadores y su seguridad (safety) es el otro prerequisito de la industria química para poder operar, y va más allá del marco laboral en la empresa, ya que trasciende a toda la sociedad.

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