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Economía

El mercado de las mascotas se sofistica

Productos y servicios especializados invaden un sector al alza que en el Estado español mueve cerca de 850 millones de euros al año

Rafael Servent

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En la demarcación de Tarragona hay registrados 160.090 animales de compañía, según datos del Arxiu d’Identificació d’Animals de Companyia (AIAC) del Consell de Col·legis Veterinaris de Catalunya. O, lo que es lo mismo, una mascota por cada cinco habitantes. Es decir, muchísimos hogares.

Perros y gatos han dejado de ser definitivamente animales de utilidad (cazar ratones, vigilar una nave industrial) para integrarse en los núcleos familiares como un miembro más. Con este cambio social iniciado hace dos décadas ha florecido un mercado, el de los animales de compañía, que crece a tasas muy superiores a las de la media del Producto Interior Bruto (PIB).

Las patronales Veterindustria (Asociación Empresarial Española de la Industria de Sanidad y Nutrición Animal) y Anfaac ( Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía) cifran en 847,15 millones de euros (últimos datos disponibles, relativos a 2014) el volumen de negocio conjunto de la industria veterinaria y alimentaria para perros y gatos en el Estado español.

Una cifra que, respecto al año 2013, creció un 8,2% (en 2014, el PIB español aumentó un 1,4%), con un peso importante en la alimentación (658,3 millones de euros y un alza interanual del 6,7%) y unas tasas de crecimiento más que notables en el sector veterinario (un 13,6% interanual, hasta los 189,2 millones de euros). Pero que no se queda ahí.

Sin contar áreas de negocio más ‘tradicionales’, como los criadores o las tiendas de venta al público de mascotas, empresas de servicios (cuidadores de mascotas, educadores, peluquerías caninas...), fabricantes y comercializadores de accesorios (juguetes, correas, ropa, transportines...), empresas de ocio y deporte (circuitos para practicar ‘agility’, cafeterías especializadas en mascotas...) o distribuidores de productos (cadenas de tiendas multiproducto franquiciadas, tiendas online...) amplían la oferta hasta niveles desconocidos.

Miles de referencias
Albert Martin, segunda generación en el negocio familiar Prozovalls, maneja unas 30.000 referencias de producto en los dos establecimientos de venta de productos y servicios para mascotas que tiene en Valls (una tienda tradicional y un centro integral dedicado a las mascotas), además de dos tiendas online con las que vende en el mercado catalán y estatal.

Desde que su padre decidió, en 1992, dar un giro a su negocio de distribución de piensos de ganadería para enfocarse en el aún incipiente sector de las mascotas, el mercado se ha sofisticado año tras año hasta niveles inimaginables. «En 1992 -relata Albert Martin- justo empezaba a haber mascotas: los perros no estaban dentro de casa, sino en la granja, en el taller, con el rebaño...»

"El cuidado hacia las mascotas se equipara a la de cualquier otro miembro de la familia" (Albert Martin, Prozovalls)

Pero fue hace una década cuando este mercado experimentó, según explica Martin, un crecimiento en volumen y especialización sin precedentes. En su caso, han decidido centrarse en el segmento de mercado más premium. Es decir, el grupo de población que más ha integrado los animales de compañía en sus núcleos familiares. «La estima y el cuidado hacia las mascotas se equipara a la de cualquier otro miembro de la familia», explica Albert Martin.

Eso se traduce en un mayor gasto en todos los segmentos de un mercado floreciente. Hace mucho ya que los perros dejaron de comer las sobras, o que se sacrificaban porque ya no podían levantarse. Ahora comen piensos equilibrados y pasan por el quirófano para intervenir sus caderas.

Más de 800 euros al año
De promedio, mantener un perro cuesta hoy en España 817 euros al año, según un estudio elaborado por el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mientras que el coste anual de un gato es de 534 euros y el del resto de mascotas (hamsters, conejos, peces, aves...) asciende de promedio hasta los 376 euros.

En todos los casos, el gasto en comida y snacks es la partida que cuenta con un mayor peso, con 458 euros al año en el caso de los perros, 349 euros en el de los gatos y 348 euros en el de otras mascotas. Aunque con particularidades notables. En el caso de los perros, la diferencia entre los más pequeños (menos de 10 kilogramos) y los más grandes (30 kilos o más) es sustancial.

El propietario de un mastín puede llegar a pagar hasta 70 euros al mes en comida

El propietario de un mastín, por ejemplo (un macho alcanza pesos de entre 70 y 90 kilos), puede llegar a pagar de media 70 euros al mes en comida. Es decir, 840 euros al año. Casi el doble que los 458 euros de promedio en alimentación.

Tras la comida y los snacks, el segundo gran capítulo en el gasto se encuentra en los cuidados (veterinario, medicamentos y limpieza), que en el caso de los perros asciende de promedio a 359 euros, en los gatos a 185 euros y en otras mascotas a 28 euros. El propietario del mastín fácilmente pagará 1.200 euros al año para mantener a su mascota.

Centros integrales
«El futuro son los centros integrales y los centros deportivos», vaticina Albert Martin, de Prozovalls, que entre sus distintos canales de negocio facturó el año pasado 1,5 millones de euros. Mucho menos que lo que vendieron en 2016, cuando su volumen de negocio alcanzó los 2,7 millones de euros. La explicación está en haber bajado voluntariamente marcha en la venta online, tras cerrar uno de los tres comercios electrónicos que tenían, el de más volumen, para centrarse en este segmento de mercado mucho más premium.

"El futuro son los centros integrales y los centros deportivos para mascotas" (Albert Martin, Prozovalls)

De un 50% de la facturación en el canal online han pasado ahora a apenas un 10%. Pero su cuenta de resultados no se ha resentido: siguen siendo los mismos 12 trabajadores que eran un año atrás, y están creciendo. En el polígono industrial de Valls cuentan con un centro integral de 800 metros cuadrados abierto al público y 3.000 metros cuadrados de almacén con venta de productos y servicios de peluquería, veterinaria y asesoría, y que a partir de abril se ampliará con un nuevo centro veterinario de 450 metros.

Prozovalls será una de las aproximadamente 30 empresas que el próximo fin de semana, del 17 y 18 de marzo, montarán stand en los 6.500 metros cuadrados de la feria Bestial que se celebrará en Fira Reus, una feria abierta al público dedicada al mundo de la mascota que ya se ha convertido en un referente local.

La presencia física, la proximidad y la atención personalizada cobran importancia ante la competencia de grandes portales online que construyen su propuesta de valor en el precio, o de fondos de inversión internacionales que se dedican a comprar tiendas de animales tradicionales para transformarlas en fórmulas franquiciadas clónicas.

"Ha habido una evolución en la que encontramos un nivel de medicina mucho más elaborado" (Verónica Araunabeña, Col·legi de Veterinaris de Tarragona)

Junto a esta realidad del mercado en la que cada cual busca su rentabilidad, el gran espacio de crecimiento está en el cuidado de las mascotas, en su sentido más amplio. Desde la asistencia sanitaria especializada (veterinarios oftalmólogos u odontólogos) hasta la educación o la etología (en una comparación a grandes trazos, el equivalente a la psiquiatría para animales de compañía).

Con la evolución de la sociedad y la consideración de los animales de compañía surgen hoy nuevas necesidades, muy vinculadas a la tenencia responsable. «Ahora ya no se trata de que le enseñen al perro a sentarse y a echarse, sino que lo que quieres es que te puedas tomar un café con él en una cafetería, y eso no te lo puede enseñar un entrenador», explica Alexia Falcó, veterinaria en contenidos educativos y miembro del Consell de Col·legis de Veterinaris de Catalunya. Y surgen fenómenos impensables hace un par de décadas, como el de los perros mimados en exceso: «Lo has de querer bien, no más. A veces, a los perros no se les deja ser perros, y se les humaniza demasiado», alerta.

«Ha habido una evolución en la que encontramos un nivel de medicina mucho más elaborado, donde la tendencia es a hacer por el animal todo y más», cuenta Verónica Araunabeña, vocal de clínicas del Col·legi de Veterinaris de Tarragona, que añade: «Hace veinte años era impensable enviar a un animal a un etólogo».

«El animal -prosigue- es un ser vivo con sentimientos, ya no es un objeto. Es un tema muy sensible, donde cada vez hay más presión. Ahora, la consideración es que forma parte de la familia, y es un drama personal y familiar su pérdida. Hoy, la gente es capaz de hacer lo que sea por ellos». 

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