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Planta de valorización de residuos de Hierros Altadill en Perafort. Foto: Pere Ferré
Economía

El negocio de los residuos

Escasez de materias primas y fenómenos como la Economía Circular disparan la demanda de materiales reciclados

Rafael Servent

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El anuncio de la canadiense Enerkem y la francesa Suez de construir una planta de valorización de residuos en El Morell que empleará a 200 personas ha puesto el foco en un sector que en el conjunto de Catalunya empleaba a finales de 2016 (últimos datos disponibles) un total de 16.775 personas, con 1.065 empresas gestoras de residuos acreditadas y un volumen de negocio de más de 12.000 millones de euros. Es decir, el 6% del Producto Interior Bruto (PIB) de Catalunya. Pero, sobre todo, un crecimiento de más del 100% en el número de empleados respecto a los 8.156 de 2008.

El sector de la gestión de residuos contaba en 2016 en Catalunya con cerca de 1.100 empresas acreditadas y 17.000 trabajadores, con una facturación de más de 12.000 millones de euros, un 6% del PIB catalán 

En plena explosión de la Economía Circular (la Comisión Europea aprobó un paquete de medidas que los estados miembros deben transponer), la valorización de residuos se presenta como una fuente de materias primas al alza (un kilo de cobre será el mismo metal en una mina chilena que en una planta de residuos de Gandesa), pero también como la forma más realista de alcanzar los objetivos marcados para 2035.

En esa fecha, la Unión Europea ha fijado que el porcentaje de residuos que termine en los vertederos no sea superior al 10%. Hoy, un 42% de los residuos que generamos acaban allí, mientras un 19% son incinerados y el restante 39% acaba reciclado. En 2025, esta última tasa de reciclaje deberá haber crecido hasta el 55%, en 2030 hasta el 60% y en 2035 hasta el 65%. Mucho por crecer y mayores oportunidades aún para las empresas que se dedican a esto desde hace varias generaciones.

En 2035, al menos un 65% de los residuos que se generen tendrán que ser reciclados; hoy, en Catalunya esa tasa apenas es del 39%

Es el caso de Reciclatge Forés, en Tortosa, fundada hace más de 80 años por Ismael Forés, que empezó con la recuperación de metralla de guerra en el Baix Ebre y que hoy, en la tercera generación, cuenta con una planta de 36.000 metros cuadrados para el tratamiento de toda clase de residuos (peligrosos y no peligrosos), muy posicionada en los residuos industriales, que emplea a 15 trabajadores y que factura unos 4 millones de euros al año, con 2.000 toneladas de material al mes.

La adaptabilidad a las condiciones cambiantes del mercado ha sido siempre y sigue siendo hoy una de las principales señas de identidad de este tipo de empresas. Jordi Balaguer, director general de Reciclatge Forés, cuenta que, en los últimos meses, «el precio del producto [valorizado] nacional ha caído en picado, y mucha gente que tenía un 90% de su negocio en el extranjero, ahora tiene un problema».

«Los chinos, que han sido el basurero del mundo, han decidido que el producto que les llegue sea de primerísima calidad» (Jordi Balaguer, Reciclatge Forés)

El bloqueo a las importaciones de residuos por parte de China es la causa principal de esta caída de precios. Hace algunos meses, China decidió elevar los estándares de calidad de los residuos de plástico o cartón que importaba: un cartón mezclado con restos de comida, por ejemplo, se convertirá en una materia prima de peor calidad que un cartón ‘limpio’.

«Los chinos, que hasta ahora han sido el basurero del mundo -prosigue Balaguer-, han decidido que el producto que les llegue tiene que ser de primerísima calidad». Así que, por pura ley de oferta y demanda, nos encontramos con una sobreproducción local de cartón que ha hecho que, en Catalunya, «de 100 euros por tonelada de cartón que se pagaba en octubre de 2017, ahora se paguen 20 euros la tonelada». Ante esta coyuntura, «sólo hay una opción: hacer una calidad de diez; por eso todos estamos llevando a cabo inversiones».

«El buen material está subiendo mucho de precio en el mercado global» (Victoria Ferré, Gremi Recuperació Catalunya)

Lo confirma Victoria Ferrer, directora general del Gremi de Recuperació de Catalunya, una asociación que agrupa 320 de las 480 plantas gestoras de residuos autorizadas en Catalunya y 260 empresas agremiadas: «El mercado global está sufriendo una segunda crisis por las restricciones a la importación de residuos de China, y hay que seleccionar mucho más; es algo que no pasa sólo con el cartón, sino con los plásticos, con la chatarra... por eso el buen material sube mucho de precio en el mercado».

La clave de este negocio gira al final sobre dos únicos conceptos: residuos con valor positivo y residuos con valor negativo. En el segundo caso, el coste de reciclar es mayor que el precio de mercado que se obtiene por él. Casi todo es reciclable, pero no todo es siempre rentable.
Mejorar la rentabilidad pasa inexorablemente por mejorar la calidad (a menos que se esté en la economía sumergida, una de las lacras que combaten desde esta asociación), y a eso se están dedicando ahora con esas inversiones. «Hay -resume Ferrer- una gran capacidad de adaptabilidad de estas empresas a las necesidades de los mercados».

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