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Proceso de pesaje y almacenaje de una bobina de acero al carbono en Gonvarri Tarragona. Foto: Pere Ferré
Economía

Gonvarri pasa el corte con nota en Tarragona

El grupo siderometalúrgico invierte 6,5 millones de euros en una nueva línea para cortar bobinas de acero que es única en España

Rafael Servent

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Hasta 25 milímetros de espesor y 2.100 milímetros de ancho. Para todos aquellos ajenos al mundo de las bobinas de acero, estas cifras les dirán más bien poco. Pero en el sector, eso es un montón. Se trata de la capacidad de corte de la nueva línea que Gonvarri instalará en Tarragona, en su centro logístico y de producción emplazado en el Port de Tarragona, y cuya inversión asciende hasta los 6,5 millones de euros.

Un salto cualitativo de calado para este complejo logístico e industrial. Tanto, como que no hay nadie capaz a día de hoy en España de cortar bobinas de acero con ese grueso. En Gonvarri Tarragona van a ser los primeros del Estado y uno de los pocos en el mundo. En Europa, apenas otra empresa cuenta en Bélgica con esta capacidad de corte.

Flejado de bobinas de acero después de un proceso de corte. Foto: Pere Ferré

Ubicados en el Moll d’Aragó del Port de Tarragona desde el año 2002, donde Gonvarri Tarragona arrancó inicialmente como un centro logístico para dar servicio a la planta de producción en Castellbisbal de esta multinacional con sede social y oficinas centrales en Madrid, pronto ampliaron esos servicios con procesos que añadieran valor a la materia prima que llegaba en barco y en tren hasta sus naves a pie de muelle.

Junto a los espacios para almacenar y mover las enormes bobinas de acero al carbono que reciben, y que suman más de 250.000 toneladas de acero al año, Gonvarri montó una línea de decapado para limpiar con ácido clorhídrico la oxidación superficial que traen las bobinas de acero tras su transporte.

Las bobinas de acero al carbono son rollos de acero plano de unos dos metros de ancho por entre uno y veinticinco milímetros de espesor, que de promedio pesan unas 18 toneladas.

Capacidad para crecer
A esta línea de decapado se unieron poco después tres líneas de corte de laminado en caliente. Una de ellas será sustituida por la nueva inversión, cuyas obras empezarán en enero del próxima año y que, si todo sale según lo previsto, podría entrar en funcionamiento entre agosto y septiembre de 2019.

La puesta en marcha de esta nueva línea permitirá a Gonvarri Tarragona -que hoy emplea entre 70 y 75 personas, según las necesidades de producción, ocupa unos 34.000 metros cuadrados de naves y mueve una facturación de 15 millones de euros, que este año podrían acercarse a los 17 millones- entrar de manera definitiva en los productos terminados destinados a cliente final.

Hasta ahora, aunque producían algunos de estos productos, el grueso de su trabajo consistía en dar servicios logísticos a la planta de Castellbisbal, con un plus de valor añadido mediante la preparación de la materia prima en fases más avanzadas, sirviéndola limpia o ya cortada a medida.

Operación de corte de una bobina de acero. Foto: Pere Ferré

Ahora, cuando la nueva línea de corte esté en marcha, «en Gonvarri Tarragona estaremos al 60% de nuestra capacidad de producción, con lo cual podemos seguir creciendo mucho, y ése es mi deseo y expectativa», cuenta Felipe Cuervo, gerente de la planta de Gonvarri en Tarragona.

De hecho, las limitaciones físicas de crecimiento de la planta de Castellbisbal auguran que los futuros crecimientos de este grupo en Catalunya podrían llevarse a cabo en Tarragona. «En Tarragona estamos muy bien posicionados -prosigue Cuervo-, con unos costes logísticos muy controlados y una posición de mercado muy buena; creo que tenemos un buen futuro por delante».

Con el acero al carbono se fabrica desde mobiliario urbano (farolas, señales de tráfico...) hasta automóviles, pasando por puertas de garaje o herramientas de todo tipo.

Industria 4.0
Entre los años 2017 y 2021, Gonvarri habrá invertido en Tarragona 9 millones de euros. Restando a esta suma los 6,5 millones de la nueva línea de corte, gran parte de la suma restante se ha dedicado y se dedicará a inversiones encaminadas a la transición hacia la Industria 4.0.

En Tarragona, Gonvarri ha digitalizado y conectado todas las líneas de producción y logística, con puentes grúa con básculas digitales integradas que pesan y vuelcan en el sistema los datos de cada una de las bobinas que levantan (con pesos que van desde las 14 hasta las 29 toneladas) y códigos de barras identificativos que permiten localizarlas y conocer su trazabilidad en todo momento (de qué acería salió, con qué barco llegó, en qué pasillo y fila está almacenada, qué procesos de limpieza o corte se le han aplicado...).

Cada operario cuenta con terminales móviles y ordenadores en todas las líneas, mediante los que acceder a los datos, entre ellos los que recoge la sala de captura de datos de la línea de decapado, donde se recaban métricas  de presiones, temperaturas, velocidades, tiempos, caudales, densidades de líquidos o PH, que se muestran de forma graficada.

Las instalaciones de Gonvarri en Tarragona cuentan con una terminal ferroviaria. Pese a que el barco domina en las entradas de mercancía, el tren es el medio principal para las salidas. 

La sensorización y conexión de esta línea es el primer paso de una apuesta más profunda hacia la Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés), que en Gonvarri Tarragona quieren afrontar con la elaboración del nuevo plan estratégico que justo ahora empiezan a encarar.

Ya en el paquete de esos 9 millones de euros presupuestados hasta 2021 se encuentra la incorporación de una Inteligencia Artificial que procese y analice los datos recabados mediante la sensorización de la línea de decapado. «La incorporación de una Inteligencia Artificial a esta línea es el próximo paso sin duda -explica Felipe Cuervo-, y la tendremos el año que viene».

Junto a la Internet de las Cosas y la incorporación de inteligencias artificiales llega también un proceso de robotización, con la futura incorporación de un robot para el montaje de las cuchillas de corte, una flejadora automática y medidores de ancho y espesor para el mapeo de bobinas.

Sin olvidar a las personas. Con la perspectiva de cerrar el año por encima de las 300.000 toneladas movidas, cuando la nueva línea de corte esté en marcha, «requeriremos como mínimo dos o tres personas más, si se cumplen las expectativas comerciales».

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