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Uche y Luis Suárez celebran el primer tanto del nigeriano. Foto: Alba Mariné
Deportes

Hay esperanza (Nàstic 2-0 Numancia)

Un tempranero gol de  Uche y otro en la agonía de  Kanté permiten al Nàstic tumbar al Numancia y situarse a 7 puntos de la salvación a falta de 9 jornadas

Juanfran Moreno

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El Nàstic cree en los imposibles. Cuesta imaginar que por tercer año consecutivo los granas van a conseguir la permanencia tras otra temporada de desmayos continuos. Sin embargo, el salvador ha vuelto a aparecer y antes de lo previsto. Ike Uche anotó un gol tempranero que permitió a los granas aprovechar el contexto de partido que tuvieron por delante. Eso junto a la solidez defensiva mostrada deja a los tarraconenses a siete puntos de la permanencia a falta de nueve jornadas. 

Nadie va a descubrir a estas alturas de su carrera a Ike Uche. Un delantero que siempre ha tenido el gol por naturaleza. Los busca y los encuentra. O al menos lo hacía porque el nigeriano ha sido un futbolista irregular desde que llegó al Nàstic. Capaz de lo mejor y capaz de lo peor. Eso sí, siempre ha aparecido en tiempos de valientes. Cuando la presión era máxima y cuando incluso al conjunto grana, como ahora, se le daba ya por defenestrado.

Ante el Numancia fue la gran sorpresa en el once de Enrique Martín junto a Miguel Palanca. El nigeriano tenía la misión de darle esa dosis de gol que tanto ha añorado el Nàstic toda la temporada. No tardó en hacerlo. 4 minutos en concreto. Recogió un balón llovido, lo bajó y definió con una frialdad exquisita. Nada sorprendente en su caso. Porque se le puede acusar de todo, menos de no tener gol.

Pudo todavía aumentar su inicio imponente en la jugada consecutiva al gol. Fue en una presión excelente sin balón. Fue tan solidaria que Juan Carlos despejó con muchos problemas con Uche ya vislumbrando el doblete. Se quedó en nada, pero el Nou Estadi ya andaba encendido. 

Pipa busca un pase bajo la presión de Yeboah y Fran Villalba. 


La salida en tromba grana estuvo arropada en la presión en bloque alto que practicó el equipo. Con corazón y cabeza. El Nàstic salió a morder, bien colocado y con una intensidad que se echó en falta en La Romareda. Todo hay que decirlo. El Numancia se ahogó. Porque el conjunto soriano vive con el balón y cuando no lo tiene sufre. Le falta supervivencia en condiciones adversas. Por eso está donde está.  

No obstante, el Nàstic es colista y son muchos los secretos del juego que no ha dominado. Uno de ellos es la falta de fiabilidad en fase defensiva. En el minuto 16 dio pruebas evidentes de ello. Al conjunto grana se le pide contundencia, pero sobre lo legal. Mikel Villanueva derribó a Higinio cuando el delantero numantino estaba de espalda a las porterías en el interior del área. Cometió un penalti penalti tan ilógico como claro.

David Rodríguez colocó el balón sobre los once metros. Uno de los delanteros con más gol de la categoría. Oliva y Bernabé se desgañitaban señalando a Bernabé por dónde iba a lanzar el ariete. El sevillano interiorizó la teoría y aplicó la practica. Sin embargo, no tuvo que intervenir porque el disparo no encontró caja. Al conjunto grana le sonreía el film hasta en su frame más oscuro.

Palanca conduce el balón bajo la presión de Diamanka. 


Con el paso de los minutos, el Nàstic fue perdiendo fuelle en la presión y el Numancia mandó más con balón. Lo tuvo, pero de manera muy estéril. El conjunto soriano fue un equipo excesivamente plano que no encontró grietas en la zaga grana.
La dinámica del final de la primera parte fue también la que preponderó en el segundo tiempo. El Nàstic se atrincheró y se encomendó a nivel ofensivo a alguna contra suelta con Luis Suárez como principal amenaza. Con el paso de los minutos, el contexto favorecía a los granas.

El Numancia fue sacando jugadores ofensivos y quitando especialistas defensivos. Un tumba abierta de López Garai en toda regla. Se llegó a la agonía con el equipo tarraconense atrincherado y el Numancia con todo el arsenal ofensivo habido y por haber. Cambiando la asociación por el balón largo. Pero ni así. En ese contexto apareció Fabián Noguera para imponer su ley en el juego aéreo.

Con el conjunto soriano descubierto, Luis Suárez atisbó paisaje para correr. Allí es donde explota su mayor virtud, la velocidad. En la primera ocasión que tuvo desquició al Nou Estadi con una definición demasiado marcada que Juan Carlos blocó sin problemas. 

En otra jugada perdida, Luis Suárez peleó, se llevó el cuero y se volvió a plantar solo ante Juan Carlos. Definió de manera más pausada, pero no suficiente para hacer el segundo. Sin embargo, el desenlace de esta última ocasión sí tuvo final feliz. En el rechace emergió José Kanté para empujar el balón a la red desatando la fe grana del Nou Estadi.

Quedan nueve partidos. El Nàstic comenzó el partido con casi 12 puntos de distancia respecto a la salvación. Hoy despierta a 7 de la permanencia. El empate de Osasuna en la agonía en el Anxo Carro ante el Lugo y la victoria grana ante el Numancia dieron alimento de esperanza. ¿Muy complicado? Sí. ¿Imposible? No.

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