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Economía

La marca digital, nuestro anuncio clasificado

Internet se ha convertido en el principal escenario para buscar empleo y trabajar nuestra marca personal a nivel profesional
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Comprar el diario de los domingos para subrayar ofertas de empleo en esas páginas  de clasificados es cosa de otros tiempos. Esa postal, que aparece con un filtro beige o vintage en nuestra memoria, era habitual en la búsqueda de trabajo quince años atrás. Hoy ya ha sido modificada por otra en la que una pantalla y los dispositivos digitales son los auténticos protagonistas. 

La era digital ha abierto un nuevo escenario a la hora de encontrar empleo. La marca personal nunca había sido tan determinante para acceder a un puesto de trabajo. Tener un blog proactivo, actualizar el perfil de Linkedin, ser activo en Twitter o cuidadoso en Facebook, son factores vitales para tener éxito en un competitivo, y cada vez más global, mercado laboral.

Como en muchos otros campos, Internet ha cambiado el papel de los actores. Si antes eran las personas las que respondían a las ofertas de empleo, ahora son las empresas las que toman la iniciativa y analizan a los profesionales del sector, gracias la inabarcable fuente de información que proporciona el entorno digital. Por ello, cuidar nuestra imagen en las redes sociales es más y más necesario. 

Natalia Lozano, Doctora en Comunicación que da clases de Publicidad y Relaciones Públicas en la URV, explica que «Internet es el escaparate del mundo. Allí está nuestra marca personal y tenemos que trabajarla porque tiene más prospección que no un currículum de los de antes».  «Gracias a la marca personal es más fácil captar nuevos talentos. Te vienen a buscar o consigues clientes. En el fondo no deja de ser una buena oportunidad de negocio o de trabajo», añade Lozano.

El perfil personal y el profesional tienen que tener coherencia

Para empezar a trabajar la marca personal hay que «mirar lo que dice Google de ti. Como una auditoria, para empezar a trabajar contenidos que nos lleven adónde queremos llegar», explica la profesora de la URV, y añade: «Una buena idea es tener un blog personal para explicar quién eres a nivel profesional y te diferencie del resto. Incluso convertir tu nombre en tu dominio, vinculado a las redes sociales».

En este mercado globalizado «es bueno ofrecer un márketing de contenidos. Uno tiene que decidir dónde está su público, quién querría que le contratara, dónde lo puede encontrar y trabajar los contenidos en las diferentes plataformas», concluye Natalia Lozano.

«La marca personal es el olor que dejas cuando te has ido», describe Gina Aran, profesora en el Máster de Recursos Humanos de la UOC. «Es el recuerdo que queda de las personas –argumenta– su forma de trabajar, actitud y valores. El registro en la memoria cuando piensan en ti». 

Todos tenemos  una marca digital, sea de manera consciente o inconsciente, por ello «hay que cuidar mucho nuestra marca en las redes. No sólo se trata de tener Linkedin, Twitter, Facebook o un blog, sino que esté bien hecho y sean espacios activos», apunta Aran, ya que «los reclutadores buscan personas en el mundo digital: googlean su nombre, miran sus redes y analizan lo que los demás dicen de ellos». 

Para potenciar nuestra imagen hay que saber qué dice Google de nosotros

Como un producto, si hay algo negativo es mejor que no se sepa. ¿Quién no se ha hecho alguna foto en una situación comprometida? «Sabiendo que hay una marca. Todo lo que cuelgas en las redes queda. Lo que no quieras que se encuentre porque te puede perjudicar, no lo cuelgues», explica Aran.

Otro factor diferenciador es la coherencia. O mejor dicho, la falta de ella. «Hay incoherencias entre la marca personal digital y la no digital. Puedes colgar un perfil con un discurso muy profesional y puede ser una marca falsa. Una pantalla que haga pensar que es muy profesional y luego no tenga las competencias que parecía tener», comenta la profesora de la UOC.

Si acudimos a un evento de nuestro sector profesional cuidaremos la imagen y las formas. Lo mismo ocurre en las redes sociales. Gina Aran explica que «hay que cuidar las formas. Por ejemplo, si pido un contacto en Linkedin hay que decir porqué contactas con esa persona y mostrar las mismas maneras de educación que en la vida no digital. Mantener formas correctas es beneficioso para en el ámbito digital».  

Detrás de ello hay un objetivo: tener visibilidad y transmitir valor. «Todos tenemos una percepción de los demás y al final queda un recuerdo. Tu marca personal en mi memoria», finaliza Aran. 

Las redes sociales permiten tener una red de contactos amplia y activa

«Estamos en un mercado global y supercompetitivo. Hay más oferta que demanda. Si no te diferencias del resto, es difícil encontrar trabajo», afirma Chal Jiménez, profesor de Marca Personal en Máster de ESIC.  

Para que las empresas nos encuentren es vital estar bien posicionado. «Lo primero es que sea una marca única. Lo que le pasa a mucha gente cuando les buscan en Google, es que encuentran a otras personas en vez de a ellos. Es importante es tener un nombre único. Quizás nuestros padres son nuestro peor enemigo si tienes un nombre muy común», explica Jiménez. 

Después, es importante que mucha gente hable de mí: «Que en Google aparezcan varias fuentes de información. No sólo mi blog. Cuantas más fuentes significa que eres más relevante». Además: «La credibilidad de las fuentes y que hablen bien de ti». En este sentido, lo que dicen los demás sobre una persona puede ser más determinante que sus perfiles.

Las 10 palabras más comunes en los perfiles profesionales de usuarios en Linkedin y que habría que evitar son: apasionado, creativo motivado, estratégico, especializado, liderazgo, multinacional, responsable, experto y experto internacional.

Y en este mundo digital, ¿qué papel juega nuestra red de contactos? «Se magnifica porque es un entorno más amplio –analiza Jiménez–. Es una red a nivel mundial y barata. Es más fácil tener una red de contactos de forma activa y más enriquecedora a través de Linkedin o Twitter. Puedes conocer gente con la que acabas trabajando o colaborando». Pero lejos de caer en errores, «lo que no se debe hacer es avasallar a alguien y pedirle algo. Primero tienes que aportar algo, sino difícilmente esa persona quiera ser contacto tuyo. Escribir directamente está muy mal visto en las redes», añade el profesor de ESIC. 

Al final, no deja de ser un mercado en el que hay que saber posicionarse y vender nuestras aptitudes. «Juegan un papel importante los nethunters, buscadores de talentos en las redes. Hay que demostrarles que eres una persona capaz de crear contenidos, generosa, metódica, digital, planificada y te diferencias de los demás», sentencia Chal Jiménez.

Las normas a la hora de buscar empleo han cambiado. Nuestra imagen digital exige un cuidado diario, casi tan importante como el ajeno a las redes. Un nuevo escenario donde mostrar nuestras cualidades al mundo. Uno en el que actualizar el perfil de Linkedin o compartir contenidos en Twitter ha dejado en un segundo plano a esas páginas de clasificados de los domingos.

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