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Los chalets del Passeig Jaume I, otro gran atractivo turístico de Salou

Los visitantes destacan la belleza de estas construcciones, algunas de las cuales se han reformado últimamente

EDUARD CASTAÑO

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«Son fabulosos. Siempre he dicho que no he visto muchos paseos en la costa mediterránea con una belleza de construcciones como estas. Es impresionante. ¿Cuánto valdrán?», se pregunta Federico, un aragonés jubilado que pasa parte del año en Salou. «Mi familia está asombrada de lo espectacular que queda el paseo de Salou con estos chalets», recuerda también María José, una pamplonica  que acude por vacaciones a la capital de la Costa Daurada.

Y es que los chalets del Passeig Jaume I de Salou son foco de admiración por parte de muchos turistas y vecinos de la localidad, que se han fotografiado un sinfín de ocasiones con estas hermosas construcciones como fondo. O como gran reclamo.

Ubicados a escasos metros del mar y de la playa de Llevant, son un lugar de visita obligada para todo aquel que pasea por Salou. La mayoría de turistas y visitantes del municipio conocen su existencia de antemano. Se encuentran concretamente en el tramo del paseo que va de la calle Barcelona hasta la calle Berlín. Allí se levantan siete chalets de gran belleza que son conocidos como los chalets modernistas, aunque en algunos casos no sea exacta esta catalogación.

Fotografías por todo el mundo

Es bastante habitual encontrar a personas paradas frente a ellos, contemplando su majestuosidad y espectacularidad arquitectónica. Y las manifestaciones que más se repiten entre los visitantes son:  «Están en un lugar privilegiado de Salou» o «quién pudiera vivir en uno de ellos». Precisamente, esta última afirmación choca con sus moradores en esta época del año. Sólo uno de los siete, el de Villa Rosa o Chalet Mallorquín, tiene quien lo ocupe actualmente. Se trata de un empresario local que reside en él todo el año desde hace más de una década. El resto son habitados variablemente dependiendo de la época del año. Sin embargo, algunos de ellos –ya sea porque están sufriendo trabajos de rehabilitación y mantenimiento o porque cuentan con permiso de sus propietarios– tienen movimiento extra estos días. 

El Xalet Bonet

Se conocen como chalets modernistas por la época en la que fueron construidos. Aunque muchos consideran que son de la última parte del siglo XIX y, en algunos lugares así consta, realmente todos, sin excepción, fueron levantados en el primer tercio del siglo XX. El más característico de todos ellos es el Xalet Bonet o Voramar, que realmente sí cuenta con auténticos y numerosos elementos modernistas. Su promotor fue Ciriac Bonet, que hizo levantar esta lujosa vivienda en unos terrenos al lado de la playa, ocupados entonces por pequeños huertos. El arquitecto fue Domènec Sugranyes i Gras, un colaborador de Gaudí desde 1913. En él se reflejan las muestras más evidentes de modernismo. Aunque debería considerarse un modernismo tardío. Se dice de él que fue la construcción que marcó la raya sobre la que después se enmarcarían tanto el Passeig Jaume I como el resto de edificaciones posteriores de la primera línea de mar. 

1900 marca el inicio de la época de veraneo en Salou y de ahí su posterior constrcción 

Entre las curiosidades de estos chalets hay que resaltar que dos de ellos vienen marcados en sus fachadas con el número 7, aunque uno de ellos es conocido principalmente como Villa Rosa o Chalet Mallorquín. «A veces se confunden al traer la correspondencia en uno y otro lado al tener el mismo número», dice el propietario de Villa Rosa.

El primer ‘boom’, a inicio del s. XX

Las casas de las familias acomodadas son los primeros chalets modernistas y novecentistas señoriales que aparecieron en Salou. Fue con la construcción de algunos de estos chalets, en 1919, por parte del arquitecto Josep Simó i Bofarull y del contratista Pau Bartolí, cuando el Passeig Jaume I comenzó a tomar forma. Estas casas son la manifestación arquitectónica de una organización social y económica de la época, ya que pertenecen a las familias burguesas y acomodadas, especialmente, de Reus. Se estableció entonces una diferencia entre estas casas y las de veraneo, no sólo desde el punto de vista arquitectónico sino también desde el punto de vista funcional, ya que éstas se destinaban básicamente a la realización de fiestas y celebraciones, en lugar de casa de veraneo. Ahora son la admiración de todo visitante de Salou y ‘marca’ de la localidad.  

1. Villa Rosa o Chalet Mallorquín

Fachada de Villa Rosa. FOTO: alba mariné

Conocido a lo largo de los años con diferentes nombres que hacen referencia a sus diversos propietarios, actualmente ofrece un aspecte bastante diferente al que tenía cuando se construyó. Originariamente sólo contaba con la planta baja, dedicada a cocheras, y la planta noble. El tejado era de pizarra a doble vertiente y con una significativa pendiente. Se trata de una construcción de estilo neo-renacentista, de planta rectangular con un anexo en su parte posterior. En la fachada principal existen dos excelsas escalinatas que permiten el acceso a la planta noble a través de una tribuna existente formada por tres arcos de medio punto.

2. Villa Enriqueta o Vila Alexander

Villa Enriqueta mantiene su nombre. FOTO: a. mariné

Es el número tres del Passeig Jaume I. Se trata de una casa de estilo sencillo, con detalles cerámicos puntuales. Construida sobre 1929. Se estructura en planta baja y piso noble. La planta inferior dispone de un porche con arcos rebajados sobre el que se extiende la terraza del primer piso. Como remate del edificio, una torre cuadrada de cubierta de teja a cuatro aguas, a su lado, ventanas de arcos rebajados y baranda realizada con balaustras. Durante la Guerra Civil sirvió como sede de la comandancia militar republicana. La vivienda se convirtió hace unos años en restaurante, cerrado tras un litigio con el Ayuntamiento.

3. Torremar (Patronat de Turisme)

El Xalet Torremar es sede de Turisme. FOTO: a. mariné

Este chalet fue construido en el año 1925, obra del arquitec to Josep Maria Simó. De estilo neo-renacentista, se divide en una planta baja, un primer piso y una torre. Este chalet se reconoce por el porche de la planta baja, un espacio acotado por un par de columnas dóricas y que acoge una terraza. En el año 1994 fue sometido a obras de restauración en su fachada, respetando sus elementos peculiares como, por ejemplo, esa vidriera de la ventana que deja ver la escalera. En la actualidad, el edificio es la sede del Patronat Municipal de Turisme. La aparición de grietas obligó hace unos años a su cierre y su posterior reforma. 

4. Nuestra señora de la Virgen de la Pineda

El Virgen de la Pineda se rehabilita. FOTO: alba mariné

Es una casa estilísticamente ecléctica, arquitectónicamente combina diversos estilos. Edificada como el resto, dentro del primer tercio del siglo pasado, está formada por una planta baja y dos plantas de pisos. En la planta inferior se puede observar el porche decorado con motivos geométricos pintados sobre la pared. Este porche está delimitado por unas arcadas soportadas sobre columnas dóricas, sobre las que se orienta una terraza orientada hacia el mar. Tanto la fachada principal como la que da a la calle Islas Baleares están enmarcadas por dos torres situadas en los extremos de la construcción. Actualmente se está rehabilitando. 

5. Número 7

Es una construcción cercana al modernismo, también fechada en el primer tercio del siglo XX. Consta de planta baja y dos plantas de pisos con una torre cuadrada coronada por ventanas tripartitas con arco de medio punto y cubierta a cuatro aguas con doble pendiente. Dentro de los elementos más destacables, además de los numerosos ornamentos con los que cuenta la fachada, se halla la tribuna lateral de la planta baja limitada por dos columnas de ladrillo en forma de espiral y con cubierta de teja de cerámica vidriada. La entrada principal está formada por un arco de medio punto de piedra natural pseudo-románica.

Es una construcción cercana al modernismo, también fechada en el primer tercio del siglo XX. Consta de planta baja y dos plantas de pisos con una torre cuadrada coronada por ventanas tripartitas con arco de medio punto y cubierta a cuatro aguas con doble pendiente. Dentro de los elementos más destacables, además de los numerosos ornamentos con los que cuenta la fachada, se halla la tribuna lateral de la planta baja limitada por dos columnas de ladrillo en forma de espiral y con cubierta de teja de cerámica vidriada. La entrada principal está formada por un arco de medio punto de piedra natural pseudo-románica.

6. Número 8

Este es el chalet 8 del Passeig. foto: alba mariné

Este es un chalet de estilo sencillo y austero en decoración. Formado por una planta rectangular con planta baja y dos plantas de pisos.

En la fachada principal cabe resaltar especialmente un reloj de sol hecho con piezas cerámicas en el que se puede leer la siguiente inscripción: «Que sigui llum i llum fou».

Además, los balcones que están situados al lado del porche son de estructura metálica, mientras que las ventanas de la planta baja se hallan adornadas con elementos y componentes de madera que simbolizan claramente siluetas de embarcaciones. 

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