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Imagen nocturna del polo petroquímico de Tarragona. Foto: Lluís Milián
Economía

Polígonos a examen

El Govern actualiza su censo de polígonos industriales y logísticos en toda Catalunya para poner en marcha a partir del año que viene una clasificación en tres categorías

Rafael Servent

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Los polígonos industriales se examinan estos días, con un Pla d’impuls de polígons a Catalunya que avanza a buen ritmo. Entre diciembre de este año y enero de 2018, las cuatro diputaciones catalanas habrán recopilado ya información detallada sobre los 1.950 polígonos industriales de más de 20 hectáreas que figuraban en la última edición del Sistema d’Informació dels Polígons d’Activitat Econòmica (Sipae), y que lleva sin actualizar desde el año 2010.

La primera fase del ‘Pla d’impuls de polígons a Catalunya’ encara su recta final con la recopilación de datos de 279 polígonos en la demarcación y su posterior clasificación

En el caso de las comarcas del sur de Catalunya, los técnicos municipales de urbanismo y los arquitectos municipales de 84 ayuntamientos de la demarcación de Tarragona han estado recabando información sobre 279 polígonos industriales, anotando datos que van desde el nombre, el año de creación o la superficie que ocupan hasta el número de empresas, los principales sectores de actividad, la altura máxima de las naves o la parcela mínima, pasando por los servicios, equipamientos e infraestructuras, tales como la conexión a Internet de banda ancha o la recogida de residuos.

Datos actualizados
Lo explica Isidre Gavín, director general de Cimalsa, empresa pública del Departament de Territori i Sostenibilitat que se encarga de la gestión de los polígonos logísticos de Catalunya y que, junto al Incasol (Institut Català del Sòl), desarrolla este Pla d’impuls de polígons: «Detectamos un parque de polígonos industriales con cierto grado de obsolescencia y envejecimiento, y por eso se planteó esta estrategia abierta, con la idea general de modernización de esos polígonos».

“Detectamos un parque de polígonos industriales con cierto grado de obsolescencia y envejecimiento” (Isidre Gavín, director general de Cimalsa)

«El plan -prosigue Isidre Gavín- pretende crear una herramienta que permita gestionar y actualizar la información sobre esos polígonos, en colaboración con los agentes económicos y sociales, con políticas estratégicas y de promoción. A partir de esta observación es cuando desarrollaremos políticas para la modernización de esos polígonos, en áreas como la movilidad, los servicios o el medio ambiente, por poner sólo tres ejemplos. Y es por todo ello que tendremos que hacer una cierta categorización».

Tres categorías
Cuando tengan a punto toda esta información se procederá a una clasificación de estos polígonos en categorías, según el grado de cumplimiento de una serie de parámetros que está previsto que se publiquen en febrero, y que de forma provisional podrían ser tres: polígonos básicos, polígonos intermedios y polígonos de excelencia.

“Defendemos modelos de gestión público-privada para la prestación y gestión de servicios” (Isidre Gavín, director general de Cimalsa)

Los criterios sobre los que girarán las tres categorías en que hoy «intuimos que podemos acabar», explica Gavín, están relacionados con el tamaño, la intensidad de la actividad (es decir, la capacidad del polígono utilizada), la especialización y los usos. En este último punto destaca la voluntad de que en esos polígonos «haya una presencia significativa y mayoritaria de actividades industriales o logísticas».

Es decir, nada de polígonos con almacenes comerciales y multicines, o en los que la trama urbana ya haya entrado en contacto con ellos y requiera un cambio de usos.

  • Polígonos básicos: En la categoría de ‘Polígonos básicos’ entrarán todos aquellos polígonos industriales que cuenten con un buen mantenimiento y organización, sin exigir para ello que dispongan de un órgano de gestión dedicado. Entre lo mínimo que tendrán que cumplir está contar con redes de alcantarillado, de agua, de electricidad con potencia suficiente y de acceso a Internet, además de un asfaltado en condiciones y unas aceras practicables para transitar a pie. En aquellos casos en los que no se cumplan estas condiciones, la previsión que se contempla en el borrador del ‘Pla d’impuls de polígons’ es que esos polígonos reciban la categorización de áreas a regenerar. En esos supuestos, y siempre de acuerdo con los ayuntamientos a los que pertenezcan, se trabajaría en planes personalizados de regeneración enfocados a alcanzar los estándares mínimos.
  • Polígonos intermedios: Los ‘Polígonos intermedios’ cuentan con un nivel de servicios importante y un órgano de gestión propio y profesionalizado. Entre los servicios necesarios para dar ese plus sobre los ‘Polígonos básicos’ hay ejemplos que van desde las conexiones al transporte público hasta las zonas de aparcamiento de camiones, pasando por gasolineras, vigilancia, fibra óptica, ADSL o iluminación de bajas emisiones. En ningún caso el listado de servicios que se atribuirán a esta categoría será de cumplimiento íntegro obligado. Hay un margen de flexibilidad para ajustarse a las características particulares de cada polígono. Y, si en uno de ellos, no tiene sentido contar, por ejemplo, con un aparcamiento de camiones, ese factor no le privará de entrar en la categoría. Se trata de cumplir bastantes de los requisitos que superan lo meramente funcional.
  • Polígonos de excelencia: De confirmarse esta categoría, apenas un puñado de polígonos industriales en toda Catalunya entrarían en la clasificación de ‘Polígonos de excelencia’. Se tratará de polígonos que, además de reunir las condiciones que suman las categorías inferiores (Polígonos intermedios y Polígonos básicos), están a un nivel superior en todo aquello referente a la energía y el medio ambiente, a las infraestructuras tecnológicas y a la relación con el mundo universitario y los centros de investigación. Se trata de polígonos con mercancías y productos de alto valor, con capacidad de generar ciclos cerrados (funcionando como clúster) y que cuenten con servicios altamente valorados en el mundo empresarial, tales como la vigilancia. El polo petroquímico de Tarragona podría ser un buen candidato a ingresar en este grupo selecto de polígonos industriales de excelencia.

Este plan se enmarca dentro del Pacte Nacional per la Indústria, y cuenta con el impulso de la Generalitat de Catalunya en colaboración con las cuatro diputaciones catalanas, entre ellas la Diputació de Tarragona. Entre los objetivos que persigue están crear y consolidar, según Gavín, «modelos de gestión público-privada que permitan alcanzar marcos de acuerdo para la prestación y gestión de servicios. Es un método que ya utilizamos en Cimalsa».

Áreas a regenerar

En todo examen hay quien suspende. ¿Qué sucede con aquellos polígonos industriales que, tras esta fase de recogida de datos, no cumplan los mínimos para encajar en la categoría de polígono básico? Polígonos con alcantarillado, potencia eléctrica, asfaltado, conexión a Internet o aceras deficientes, por poner algunos casos no tan raros. «El polígono que no tenga todo esto -explica Isidre Gavín, de Cimalsa- será un área a regenerar».

Aquellos polígonos que no reúnan los requisitos mínimos para entrar en la clasificación más básica podrán ser calificados como áreas a regenerar

«Para este tipo de polígonos -prosigue Gavín- se tendrá que crear una estrategia concreta de regeneración, estudiando caso por caso, con un plan de financiación en el que puede haber ayudas municipales, de la Unión Europea... pero siempre con la condición de que el ayuntamiento esté de acuerdo. Es un poco como lo que se hizo con los edificios que tenían aluminosis».

Órganos de gestión
Junto a la categorización de los polígonos en tres grandes grupos, la creación de organismos de gestión se perfila como uno de los grandes cambios a la vista. Se trata, en definitiva, de profesionalizar y añadir valor a la gestión de unos espacios que a menudo ‘sobreviven solos’, formalmente vinculados a un ayuntamiento pero sin nadie que se haga cargo de su gestión diaria efectiva.

Con la fotografía de los polígonos actualizada y la clasificación en categorías lista, será el momento de plantearse «en qué polígonos tendremos que imponer de forma obligatoria esos órganos de gestión y en cuáles no», adelanta Isidre Gavín, de Cimalsa. «En aquellos polígonos muy pequeños -prosigue- quizás no hace falta que los carguemos con un órgano de gestión, pero en otros sí. Una cosa distinta es que nos podamos cuestionar perfectamente, con toda la información actualizada en mano, si 20 hectáreas [el mínimo que marca hoy el Sipae] son o no un polígono».

En todo caso, nada es definitivo. Se trata de un proyecto abierto a los agentes económicos y sociales que, en palabras de Gavín, «queremos que sea muy consensuado: estamos en la segunda fase de redacción del borrador, que terminaremos pronto para entrar en la tercera fase, para negociar y consensuar medidas».

 

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