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Economía

Sácale partido a tu edad

¿Qué puntos fuertes tienen y qué aportan a una empresa los empleados en los veinte, treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta años? Cinco profesionales de los Recursos Humanos dan su visión sobre ello

Rafael Servent

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La vida laboral se alarga y amplía su horizonte hacia los setenta años. ¿Un panorama para las brechas de edad y las batallas entre generaciones en el mundo del empleo? No tiene por qué ser así. Porque cada edad tiene sus ventajas.

¿Qué aportan a una organización los empleados en los veinte, los treinta, los cuarenta, los cincuenta y los sesenta años? ¿Cuáles son las armas que nos da nuestra edad en materia laboral? Cinco profesionales de los Recursos Humanos en empresas del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre sintetizan estos rasgos positivos.

«Un joven de veinte años es un libro en blanco que no trae ningún vicio, que crece contigo» (Joan Tomàs, Arrossaires del Delta)

Joan Tomàs, director financiero y responsable de Recursos Humanos de Arrossaires del Delta, en Deltebre, aclara que «nosotros no contratamos por edad, esa variable nunca está: pedimos formación, experiencia... pero nunca edad». Dicho lo cual, reconoce que cada edad tiene sus puntos fuertes.

«Un joven de veinte años es un libro en blanco sobre el que puedes escribir en función de la cultura de la empresa -explica el responsable de Recursos Humanos de esta cooperativa-, porque no trae ningún vicio adquirido y es una persona que crece contigo».

Aprendizaje de ida y vuelta
«En los treinta -prosigue- ya tienen un poco de experiencia pero todavía tienen mucho recorrido para plantear una carrera profesional a largo plazo; en los cuarentas y cincuentas, las contrataciones se dan cuando buscas mucha experiencia en un ámbito muy concreto, y aquí no hay aprendizaje, porque quien aporta conocimiento es esa persona a la empresa, y no al revés; en los sesenta, lo que pueden ofrecer es mucha experiencia, y cuatro o cinco años hasta su jubilación para estar al lado de alguien más joven, en formación, que se quedará mucho más tiempo».

«Las personas en la década de los treinta aportan motivación y muchas ganas de asumir retos» (Núria Foraster, Gomà-Camps)

Núria Foraster, responsable de Recursos Humanos de la industria familiar Gomà-Camps, con sede en La Riba, destaca la «buena formación de la gente de veinte años, con mucho universitario, capacidad de aprendizaje y apertura a cosas nuevas». Además, son «cantera de futuras incorporaciones estables para que puedan crecer en la empresa».

Esta profesional no hace grandes distinciones en las décadas de los treinta y los cuarenta, aunque de los primeros destaca que «ya han tenido sus primeras experiencias profesionales y empiezan a llevar su propio criterio: aportan motivación y muchas ganas de asumir retos; son colaborativos, participativos y con capacidad de trabajar en equipo».

Cambios tecnológicos
Además, destacan como «conocedores de nuevas tecnologías y muchas veces impulsores de cambios en estos ámbitos». Inmediatamente después, la década de los cuarenta, que comparte elementos con los treinta años, «representa la madurez», cuenta Núria Foraster. «Es gente que ya ha demostrado de lo que son capaces, y es una muy buena edad para asumir liderazgos de equipos. Es una muy buena edad de aportación de valor a las empresas».

«La gente de cuarenta tiene rapidez de adaptación y madurez en las relaciones personales» (Gustavo Alonso, BASF)

Llegados a los cincuenta, «además de aportar estabilidad y fidelización, que es algo positivo para las empresas -prosigue Foraster-, la característica más clara de esta edad es una experiencia más reflexiva, que aporta cierto equilibrio a otras generaciones. Las personas en los cincuenta son importantes para mezclarlas con otras generaciones en equipos de trabajo, por ese punto de reflexión que tienen». Por último, los sesenta se caracterizan por «mucha experiencia, con gente que conoce muy bien la empresa y que son muy buenos transmisores de sus valores y su cultura».

Es necesario, sin embargo, «haber invertido en formación y movilidad, que les dé capacidad para adaptarse a los cambios». Algo destaca, sin embargo, sobre el resto, a decir de esta profesional: «su gran compromiso».

Gustavo Alonso, director de Recursos Humanos de la multinacional química alemana BASF, con plantas en el polo petroquímico de Tarragona, coincide en destacar el «nivel de formación muy alto» en las personas que están en los veinte, de las que asegura que «aportan mucha rapidez en adaptarse a nuevas cosas, con mucha energía y cierta informalidad y espontaneidad que a veces es útil para romper jerarquías».

«Los cincuenta aportan una visión más transversal, con un elevado sentido común» (Toni Solé, Smart Management)

Los treinta años se caracterizan por la «posibilidad de ayudar a optimizar cosas, con capacidad de discriminar qué funcionará y qué no, y una red de networking profesional en su área que ya puede jugar a su favor». Llegados los cuarenta, «suelen priorizar sus valores y toman decisiones sobre si quieren seguir escalando». Aportan un «conocimiento profundo de su profesión, y en poco tiempo saben moverse por una organización que sea nueva para ellos».

«Tienen rapidez de adaptación -prosigue- y madurez en las relaciones personales; el trato social y la empatía está más presente en estas edades, así como mucha sensibilidad para entender contextos diferentes».

Los cincuenta son para destacar como «un experto reconocido en un segmento determinado, que puede ser o bien con un conocimiento profundo o como generalista máximo». Algo que se extiende a los sesenta, unos años para «capitalizar y poner en valor toda su vida profesional», ya sea como asesores de empresas o «decidiendo que todavía quieren entregar su vida a la empresa».

«Los sesenta años se caracterizan por su gran visión estratégica y experiencia profesional» (Maria Cinta Perolada, Covestro)

También en el sector químico, Maria Cinta Perolada, responsable de Recursos Humanos de Covestro, con centros de producción en el polo petroquímico de Tarragona, aclara, igual que el resto de profesionales consultados, que la edad no es un factor determinante: «lo más valorable es la actitud y pasión por su trabajo o profesión, sean de la generación que sean».

Hasta los 35 años, esta profesional de los Recursos Humanos engloba un colectivo en el que se inscriben «los primeros nativos digitales», de quienes destaca su «capacidad de multitarea» y su «gran facilidad con todo lo que tenga que ver con Tecnologías de la Información», así como su «trabajo en red».

Entre 36 y 51 años, uno de sus puntos fuertes es su capacidad de «trabajo en equipo», además de ser «muy trabajadores y leales a su profesión», y tener «mucho conocimiento de la empresa debido a años de antigüedad, con un compromiso muy alto con ella». Cierra la lista el grupo entre los 52 y los 70 años, de quienes Maria Cinta Perolada destaca su «gran visión estratégica» y su gran «experiencia profesional».

Veinte años

  • Son un libro en blanco sin vicios adquiridos, cantera de talento para crecer en la empresa
  • Están llenos de energía
  • Buena formación de base, capacidad de aprendizaje y de adaptación al cambio
  • Nativos digitales

Treinta años

  • Motivación y muchas ganas de asumir retos
  • Impulsores de cambios tecnológicos
  • Cierta red de networking profesional
  • Muchos cuentan con experiencia internacional

Cuarenta años

  • Nivel de madurez adecuado para gestionar personas y asumir liderazgos de equipos
  • Rapidez de adaptación
  • Buen trato social y capacidad de empatía
  • Buena experiencia profesional y conocimientos profundos

Cincuenta años

  • Mucha experiencia y conocimientos a nivel experto
  • Aportación de estabilidad, fidelización y equilibrio a los equipos de trabajo
  • Sentido común y pragmatismo
  • Valores y cultura de empresa muy arraigados

Sesenta años

  • Máximo compromiso
  • Conocimiento profundo de la empresa
  • Experiencia profesional de toda una vida
  • Los mejores acompañantes para cambios organizativos y carreras de futuro

Toni Solé, socio director de Smart Management, con sede en Tarragona y dedicada a los servicios de perfiles directivos de Recursos Humanos, no ve grandes diferencias entre quienes hoy están en los veinte años y quienes lo estaban hace tiempo: «Aportan juventud con pasión, empuje y ganas de aprender, aunque tendamos a centrar nuestra mirada en la parte tecnológica, porque son nativos digitales».

Los treinta se caracterizan por «estar en su segunda empresa o en su segundo momento laboral», con «cada una visión cada vez más internacional, porque suelen haber tenido alguna experiencia en el extranjero, y eso enriquece la visión más transversal que nos pueden ofrecer».

Los cuarenta son momento de «consolidación profesional, donde se cristaliza la experiencia en posiciones más sólidas», con «un nivel de madurez más alto» que les permite «gestionar personas». Es momento de masters, con mucha «inquietud por reaprender».

Los cincuenta son donde Toni Solé aprecia «un cambio significativo», ya que «si hasta hace unos años se consideraba una época de bajada, donde nos acercábamos a las prejubilaciones, con una edad laboral que se seguirá alargando hasta los setenta años, los cincuenta son ahora la mitad de la vida laboral».

Aportan «una visión mucho más transversal, porque han pasado por diferentes momentos en sus vidas profesionales, y tienen muy arraigados los valores y la cultura de la compañía, así como un nivel de sentido común y pragmático más elevado».

Por último, los sesenta «son los cincuenta de antes», en los que «hemos de aprovechar todo el conocimiento, el bagaje y la experiencia de las personas para hacer un buen traspaso; por eso es el mejor momento para hacer cambios en la estructura de una organización».

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