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La renta disponible no aumenta al mismo ritmo que el precio de la vivienda.
Economía

Sube el precio de la vivienda... pero el bolsillo no acompaña

Organismos como el CTESC alertan de los riesgos que entraña la brecha creciente entre un mercado inmobiliario con precios disparados al alza y una renta media por hogar con mejoras exiguas 

Rafael Servent

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Sube el precio de la vivienda pero el bolsillo no acompaña. Y la brecha, lejos de estrecharse, se agranda. Es lo que destaca el Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya (CTESC) en el capítulo dedicado a la vivienda de su última Memòria Socioeconòmica i Laboral de Catalunya, relativa al año 2016.

En él, este organismo consultivo del Govern de la Generalitat alerta de que «en los últimos tres años, desde el inicio de la recuperación de la actividad económica», los precios de los nuevos contratos de alquiler han crecido «a un ritmo medio del 3,2% anual acumulativo» y los de compra de vivienda libre lo han hecho al 4,3%, mientras que «los precios del conjunto de la economía crecen un 0,2% anual acumulativo y la renta media por hogar un 1,6%».

Los precios de la vivienda aumentan a un ritmo de 5,2 puntos por encima de la evolución de la renta media de los hogares en Catalunya

Es decir, precios para la vivienda «entorno a 6,5 puntos porcentuales por encima de la evolución de los precios de la economía y de 5,2 puntos por encima de la renta media de los hogares». Una situación que, a principios de este pasado mes de agosto, llevó al CTESC a emitir una nota con una recomendación explícita para que «el Govern implemente medidas para corregir este comportamiento».

¿Vuelven las melodías burbujeantes al sector inmobiliario? ‘Gentrificación’ o ‘turismofobia’ son palabras de moda reciente, y que reflejan una corriente que el CTESC señala de forma inequívoca en su nota de agosto: «el refuerzo de la demanda de vivienda, en una parte, responde a motivos de inversión, sustentado por la evolución positiva del sector turístico».

¿Quién está comprando hoy esas viviendas? ¿Es, como apunta el CTESC, el sector inversor turístico un actor importante en este contexto de crecimiento en las transacciones y los precios de venta en el mercado inmobiliario? Algo hay. 

En los dos últimos años y medio, el incremento de precios de la vivienda acumulado en España es del 15,55%

La pasada semana, el Colegio de Registradores de la Propiedad, Bienes Muebles y Mercantiles de España emitía su Estadística Registral Inmobiliaria relativa al segundo trimestre de 2017, donde constataba «diez trimestres con incrementos de precios, consolidando una clara tendencia ascendente» en el sector de la vivienda en el conjunto del Estado español.

«El descenso acumulado –destacaba en su informe este colegio profesional– desde los niveles máximos de 2007 es del -24,20%, dando lugar a un incremento en los dos últimos años y medio del 15,55% desde los mínimos de finales de 2014».

Tarragona, líder
Un incremento interanual en el número de compraventas de viviendas del 26,56% en la demarcación de Tarragona durante el último trimestre (lideradas por el canal de vivienda usada, que cosechó un alza interanual del 28,87%, mientras las operaciones en vivienda nueva crecieron un 13,33%) dan fe del dinamismo del sector.

En la demarcación de Tarragona, un 15,21% de las compras de vivienda en el segundo trimestre de 2017 fueron efectuadas por extranjeros

Se trata de la subida más abultada de todo el Estado, muy por encima de la media, que creció un 11,86% (una cifra, por otro lado, más que respetable). El especial dinamismo en las operaciones de compraventa en la demarcación de Tarragona, sin embargo, es algo extensible a todo el litoral mediterráneo español. Una parte de esa actividad corresponde, como señalan análisis como los del CTESC, a inversores extranjeros. En el caso de la demarcación de Tarragona, un 15,21% de las compras de vivienda en el segundo trimestre de 2017 fueron efectuadas por extranjeros. Sea como sea, el mercado inmobiliario claramente se ha reactivado. 

Y, como en toda economía de mercado, un aumento de la demanda acaba reflejado en la oferta. O en los precios de esa oferta. Tras seis años de caídas consecutivas, el precio de la vivienda volvió a remontar hace tres años. En el caso de Catalunya, con un tímido crecimiento del 1,1% en 2014, que al año siguiente ya fue del 4,8% y en 2016 del 7%, según datos del CTESC.

La renta neta de las familias catalanas aumentó un 1,6% en 2016, frente al alza de precios de la vivienda del 7%

También la renta neta de las familias, en un contexto de recuperación económica, empezó a mejorar en 2014, tras reducirse entre los años 2010 y 2013. Pero lo hizo a un ritmo muy inferior al de la evolución de los precios de la vivienda. Una mejora del 0,8% en 2014 (bastante alineada con el 1,1% de aumento de precios en la vivienda libre) pero que en 2015 apenas fue del 2,2% (si se compara con el 4,8% del alza de precios en las viviendas) y en 2016 del 1,7% (frente al 7% de las viviendas).

El resultado es que un 77,2% de la población de Catalunya vive hoy, según el CTESC, en comarcas en las que el aumento de los precios en el mercado de la vivienda se sitúa por encima del crecimiento medio de la renta media por hogar. La cosa es todavía más masiva cuando el análisis se centra en el alquiler: un 93,4% de la población catalana vive en municipios en los que las rentas de los nuevos contratos de alquiler han aumentado por encima de la renta media por hogar. Datos que sirvieron como argumento a este organismo consultivo para lanzar su advertencia a principios de este mes de agosto.

Lejos de la burbuja
Vista en perspectiva, el alza de precios de la vivienda emprendida en estos últimos trimestres, sin embargo, queda muy lejos de los peores tiempos de la burbuja inmobiliaria.

Desde 2007, la vivienda ha perdido de media un 39,2% de su valor

El último índice de precios de la vivienda elaborado en el mes de julio por Tinsa (y considerado uno de los referentes en este sector) destaca que, pese a que los precios de las viviendas se encarecieron de promedio en el Estado español un 3,7% respecto al mismo mes de julio de 2016, «desde [los] máximos de 2007, la vivienda ha perdido de media un 39,2% de su valor».

Queda bastante, pues, para que alguien pueda empezar a hablar de ‘burbujas’, aunque la baja recuperación de la capacidad adquisitiva de la sociedad española manda signos de alerta sobre los peligros de ensanchar una brecha entre la evolución de los precios de las viviendas y los de la renta disponible familiar.

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