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Economía

¿Subida de salarios o sólo buenos deseos?

Sindicatos y organizaciones empresariales hablan estos días de llegar a un acuerdo de negociación colectiva con alzas salariales de hasta el 2,5% ó 3%, cuando las subidas medias firmadas hoy son del 1,3%
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Tras casi una década, la subida de los salarios vuelve a entrar con fuerza en el debate público. La semana pasada, la ministra de Empleo del gobierno español, Fátima Báñez, lanzaba la consigna de que van a defender una subida generalizada de sueldos en el mercado laboral español.

A las pocas horas se le unía el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Joan Rossell, que se mostró dispuesto a negociar con los sindicatos que los salarios más bajos suban más que el resto, incluso por encima del 2,5%, el tope máximo fijado en su propuesta salarial para el acuerdo de negociación colectiva.

Estos días, sindicatos y organizaciones empresariales están intentando cerrar el acuerdo de negociación colectiva para 2017, para el que los sindicatos han planteado una subida salarial de entre el 1,8% y el 3%, frente al incremento de entre el 1% y el 2,5% que plantea la CEOE.

Ganancia media anual por tipo de jornada (€/año)

La mayor diferencia de criterios no viene de ese medio punto porcentual que separa la propuesta sindical de la patronal en la banda alta de la horquilla, sino de qué elementos de referencia se toman para negociar esa subida. Para los sindicatos, esa referencia es el IPC (Índice de Precios al Consumo ), que cerró el pasado mes de junio con un incremento interanual del 1,6% en la demarcación de Tarragona y del 1,5% en el conjunto del Estado, tras arrancar el año en el 3%, su tasa más alta desde octubre de 2012. Para las organizaciones empresariales, los referentes deberían ser criterios como la productividad o los resultados económicos de las empresas.

Sea como sea, hay un punto de coincidencia básico: los salarios han de subir. Pero... ¿lo van a hacer, o sólo asistimos a un discurso voluntarista sin consecuencias prácticas? La realidad es que, entre enero y junio de este año, en Catalunya se han firmado 278 convenios colectivos, y que la subida media salarial apenas ha sido del 1,31%.

Descontados los convenios de ámbito autonómico (donde el alza en los salarios quedó en un 0,93%, rebajando la media catalana), la demarcación de Tarragona es, de nuevo, donde menos suben los sueldos en toda Catalunya. Así, mientras la variación salarial media en este primer semestre del año ha sido del 1,35% para las comarcas de Tarragona (con 34 convenios colectivos firmados y 30.244 trabajadores implicados), la subida salarial media en los convenios firmados en la demarcación de Lleida ha sido del 1,60%, mientras que en Girona se incrementan en un 1,47% y en Barcelona un 1,46%.

Cifras, todas ellas, muy por debajo de esos máximos crecimientos del 2,5% o del 3% de los que se está hablando en el proceso de negociación colectiva que debería lograr un acuerdo entre las partes este mes de julio. ¿Por qué sucede eso? Básicamente porque la recuperación va por sectores, por empresas y por realidades del mercado laboral muy particulares, que a decir de más de uno de los agentes implicados difícilmente encajan con discursos simplificados como el de la ministra Báñez, en el que establece una relación causa-efecto sin matices entre reducción de la tasa de paro e incremento salarial.

Ganancia media anual por tipo de contrato (€/año)

Y es por eso que, llegados a la realidad de la negociación de un convenio colectivo concreto de sector o de empresa, los acuerdos a los que llegan las partes terminan reflejando esas particularidades.

Lo explica Juan Gallardo, responsable, junto a Rafael Muñoz, del Gabinet d’Estudis Cepta, la organización empresarial que representa en las comarcas de Tarragona a la patronal Foment del Treball Nacional, a la vez subsidiaria de la CEOE: «La inmensa mayoría de los sectores están firmando por debajo del 2%, porque los márgenes de beneficio de las empresas son estrechos y no hay capacidad para aumentar salarios [en proporciones superiores]. Pretender hacerlo es una falacia».

¿Por qué esos mensajes para subir salarios desde el Gobierno, entonces? En opinión de Juan Gallardo, la explicación no es otra que la crisis de tesorería de la Seguridad Social. «La consigna ahora –explica Gallardo– es incrementar las retribuciones para incrementar las bases de cotización, y dar así un impulso al consumo. Por eso ahora el mantra ahora es subir sueldos. Y porque al Gobierno le interesa alinearse con una postura más social».

Desde Pimec, organización de micro, pequeñas y medianas empresas en Catalunya (y que no forma parte de la mesa de negociación que está tratando de llegar estos días en Madrid a un acuerdo de negociación colectiva de ámbito estatal), coinciden en que cada sector y cada empresa, en especial en el ámbito de las micro y pequeñas empresas, tiene realidades muy distintas.

"El IPC es un concepto obsoleto: hay que fijarse en la productividad o el valor añadido", explica Elena de la Campa

«Estamos en un momento en el que la economía empieza a resurgir –explica Elena de la Campa, directora de Relacions Laborals de Pimec–, pero la subida de salarios tiene que ir acompañada de la negociación colectiva, porque no todos los sectores evolucionan igual, y hay que desindexarlo del IPC, que es un concepto obsoleto».

«Si vemos la media de subida de los convenios firmados este año hasta junio –prosigue De la Campa–, que es del 1,3%, encontramos inasumible llegar a ese 3%. Por eso insistimos en que no tendríamos que fijarnos en cifras de aumento lineal para todos los trabajadores, sino en cuestiones como la productividad o los pluses que tengan en cuenta el valor añadido que aportan los trabajadores».

Aunque, de nuevo: que los salarios han de subir no se discute. «Hace tiempo que reivindicamos que ahora que ya volvemos a niveles de recuperación, que las empresas ganan dinero y que una parte de esto ha sido gracias al sacrificio de los trabajadores, toca recuperar derechos como los salarios», argumenta Joan Llort, secretario general del sindicato UGT en las comarcas de Tarragona.

Dicho lo cual, Llort ataca una reforma laboral «que ha degradado las condiciones laborales hasta el punto de que hay trabajadores que, pese a trabajar, son pobres».

"Hay empresas que empiezan a ver que las cosas se han de normalizar, o habrá un conflicto", afirma Joan Llort

El sindicato UGT cifra en un 20% la pérdida de poder adquisitivo acumulada en la década transcurrida desde el inicio de la crisis. «Pienso –razona Joan Llort– que se llegará a un acuerdo para hacer estos incrementos salariales, porque es de lógica: al final, si la gente no tiene dinero, no consume. Hay empresas que empiezan a ver que las cosas se han de normalizar, o habrá un conflicto».

«Los trabajadores –reconoce Elena de la Campa, de Pimec– llevan años con una congelación de salarios, y los empresarios tienen el compromiso de subirlos, sobre todo los más bajos. Ahora sí, en esos sectores o empresas que estén mejorando sus cuentas de explotación, es momento de revertir las congelaciones salariales e incluso los recortes de sueldo. No conozco ninguna empresa que, con una buena gestión de Recursos Humanos, no quiera pagar mejor y fidelizar a sus trabajadores».

Lealtad empresarial
Sandalio Gómez, profesor de la escuela de negocios Iese y especialista en Relaciones Laborales, coincide en que ha llegado el momento de devolver a los trabajadores parte de los sacrificios que hicieron: «La crisis económica hizo que las empresas tuviesen que plantear negociaciones muy duras en temas de salarios para sobrevivir. De ahí la reforma laboral que permitía cosas como los ‘descuelgues’ [de los convenios colectivos del sector]».

«Pero ahora, con tres años de crecimiento económico –prosigue Gómez–, en todas aquellas empresas que solicitaron una congelación salarial, si la situación acompaña, es el momento adecuado para que esas empresas se planteen recuperar salarios».

"Si pido sacrificios a los trabajadores, después he de actuar con lealtad y recuperar salarios", afirma Sandalio Gómez

«Me parece más complicado llegar a una subida general –matiza Gómez–, pero las empresas que han mejorado su situación económica han de recuperar salarios. El empresario tiene que actuar con lealtad y coherencia: si pido sacrificios, entonces después, si tengo unos mínimos principios morales he de actuar de acuerdo a la nueva situación. La dirección de una empresa se gana la credibilidad de la plantilla cuando actúa con lealtad. Y la que no cumpla esto, va a tener problemas a muy corto plazo». 

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