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La tasa de absentismo ha vuelto a niveles pre-crisis.
Economía

Vuelve el absentismo laboral

Relajación ante las mejores perspectivas laborales o precarización de las condiciones de trabajo sirven como base para explicar este fenómeno al alza

Rafael Servent

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Vuelve el absentismo laboral, y lo hace con más fuerza que en los años precrisis. Tras un importante descenso durante los años más duros de la Gran Recesión –donde la tasa de absentismo pasó del 4,9% en el año 2007 (el último año completo de bonanza económica) hasta el 4,3% y el 4,1% en los años 2012 y 2013, respectivamente–, a partir del último trimestre de 2014 la tasa de absentismo vuelve a repuntar, hasta alcanzar un 4,7% en 2015. Las cifras de 2016 y de lo que llevamos de 2017, todavía por confirmar, apuntan a que podríamos haber vuelto a ese 4,9% de 2007 e, incluso, superarlo hasta situarnos en un 5%.

Pero... ¿de qué estamos hablando cuando decimos ‘absentismo laboral’? No es fácil. Hay quien simplemente lo asimila a los conceptos de ‘baja laboral’ o de ‘incapacidad temporal’. Unos (los menos) le suman los permisos remunerados y las bajas por maternidad. Otros (los más) se los quitan. Depende de qué entendamos por ‘absentismo laboral’, los datos cambian, y bastante. Aunque la tendencia está ahí.

Un punto de consenso suele ser la definición que da la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que describe el absentismo como «la no asistencia al trabajo por parte de un empleado que se pensaba iba a asistir». Pero hay otra forma de acercarse: midiéndolo. En concreto, con una tasa de absentismo.

Es lo que llevan haciendo desde hace cinco años en el Informe Adecco sobre Absentismo Laboral –elaborado por Adecco en colaboración con el Iese, Garrigues, Amait, Fremap, la Universidad Carlos II de Madrid y el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo–, donde definen la tasa de absentismo como «el porcentaje de las horas no trabajadas (sin contar vacaciones, festivos ni horas perdidas debido a ERTEs) respecto a la jornada pactada efectiva». 

Procesos de incapacidad temporal.
Procesos de incapacidad temporal.


Lo que dicen los datos: el índice de procesos de incapacidad temporal (IT) alcanzó en 2016 el 29,8%, lo que supone un incremento del 3,1% respecto al año anterior, mientras el índice de días de baja alcanzaba los 1.116 días por cada 100 trabajadores (con un aumento del 9,4% respecto al año 2015) y la duración media de las bajas por IT aumentaba un 6,4% interanual.

Niveles pre-crisis
Con todo eso en la cesta es cuando vemos que la tasa de absentismo aumentó en 2015 hasta situarse en ese 4,7% tan cercano al 4,9% del año 2007. Son las cifras que recoge la quinta edición del Informe Adecco sobre Absentismo Laboral, que en pocos días sacará a la luz una sexta edición.

Javier Blasco, director jurídico de Adecco y coordinador de este estudio, adelanta algunos datos de lo que está por venir: «Este año podríamos acercarnos o incluso alcanzar el 5% de tasa de absentismo laboral, lo que nos dejaría en la misma situación que en 2007, aunque con la diferencia de que todavía no hemos alcanzado el nivel máximo de crecimiento del PIB que teníamos entonces».

"Todo empieza en 2015, y la tendencia es que superaremos las tasas de absentismo laboral que teníamos antes de la crisis"

Ferran Pellisé

Activa Mutua


«La tendencia que vemos hoy –prosigue Blasco– es que, a igual PIB, mayor absentismo. Está creciendo, y proporcionalmente es una tasa de crecimiento superior a la que deberíamos tener si fuera en paralelo al crecimiento económico».

Ferran Pellisé, director de Prestaciones y Asesoría Jurídica de Prestaciones de Activa Mutua, maneja datos todavía más abultados para las bajas laborales: «Todo empieza en 2015, con incrementos anuales del 14% y del 15%, y la tendencia es que nos llevará a superar las tasas de absentismo laboral que teníamos antes de la crisis».

¿Por qué? La explicación que ha hecho más fortuna es la que relaciona las mejores perspectivas del mercado laboral con una mayor incidencia del absentismo. A día de hoy, el 69% de los trabajadores españoles confía en mantener su actual puesto de trabajo, lo que supone un punto porcentual más que en 2016, pero nueve más que en 2014, según un reciente estudio de Randstad. Y, aunque la confianza en mantener el empleo se sitúa por debajo de la media europea (74%), está por encima de países como el Reino Unido (67%), los EEUU (65%), Italia (61%) o Grecia (56%).

Absentismo fraudulento
Así las cosas, y pese a la dificultad de demostrar la correlación entre la mejoría de la percepción laboral y el incremento del absentismo, analistas como Javier Blasco, de Adecco, sueltan que «tener la mayor tasa de absentismo laboral de Occidente sólo se explica porque, o bien tenemos un país de enfermos, o aquí hay fraude».

"Tener la mayor tasa de absentismo laboral de Occidente sólo se explica porque, o bien tenemos un país de enfermos, o aquí hay fraude"

Javier Blasco

Adecco


Elena de la Campa, directora de Relaciones Laborales y Negociación Colectiva de la patronal Pimec, coincide en que algo de eso está habiendo: «El gran problema que tienen las pymes es la gestión de las bajas que caen de forma muy recurrente en viernes, lunes y días cercanos a festivos. Bajas previas a festivos y puentes, con la misma persona reincidente... aquí podemos extraer las conclusiones que hagan falta. Sin duda, es el tipo de baja que crea más problemas».


«Hay un problema con el presentismo y el absentismo fraudulento», alerta Javier Blasco, de Adecco. Según los datos que maneja esta empresa de Recursos Humanos, un 53% de las empresas reconoce que hay fraude en la incapacidad temporal (IT), aunque añaden que no llega a un 10% de los trabajadores quienes participan de ese fraude.

«Son personas –prosigue Blasco– que están blindadas, y que saben que es muy difícil echarles. ¿Hay fraude? Lo que podemos asegurar es que el fraude había desaparecido muchísimo en los últimos años. Como mínimo, un 10% del absentismo es injustificado».

"Si criminalizamos al trabajador, no hablamos de las condiciones de trabajo precarias"

Núria Gilgado

UGT


Elena de la Campa, de Pimec, alerta sobre los equívocos frecuentes que se dan en las empresas, especialmente en las de dimensiones más reducidas: «No es cierto que hasta los tres días no tengas que justificar una baja; lo que tienes es tiempo de traer el parte de baja hasta el tercer día, que no es lo mismo. Lo que sucede es que en las pymes muchas veces hay esa confianza, y nadie solicita ese parte hasta que hay una reincidencia manifiesta».

Nueva regulación
A todo esto se le añade una regulación de las bajas y altas por IT que, en opinión de colectivos profesionales como las mutuas, provoca que, a la práctica, se hayan alargado los periodos de baja. Se trata del Real Decreto 625/2014 sobre control de bajas de duración inferior a 365 días, que establece que el mismo médico que da la baja, en esa misma visita firme también la fecha de alta.

En opinión de profesionales como Ferran Pellisé, de Activa Mutua, «lo que provoca es que, si antes tenías un control y quizás te daban el alta a los tres días, si esa alta ahora ya la tienes firmada a los ocho días, puedas alargar la baja innecesariamente».

No todos lo perciben como tan determinante. Elena de la Campa, de Pimec, asegura que «no hemos recibido ningún input de las empresas» quejándose de la nueva norma reguladora, y pone el foco en los costes que tienen para las pymes esas bajas recurrentes, porque no es la Seguridad Social quien carga con el coste de la baja por IT, sino la empresa (en un porcentaje) y el trabajador (en otro, en forma de retribución no percibida).

"La flexibilidad es un punto fundamental para rebajar el absentismo, si realmente hay un canal fluido de comunicación empresa-trabajador"

Elena de la Campa

Pimec


En muchos casos, el convenio colectivo establece un complemento por parte de la empresa que alcanza el 100% de la retribución en caso de baja. Es decir: el trabajador cobra lo mismo trabajando que estando de baja. Adecco calcula que, de promedio, un día de baja supone una pérdida para la empresa de 27,4 euros, que ascienden a 44,3 euros en caso de complementar el 100%.

Pero el enfoque puede cambiar, y mucho. Núria Gilgado, secretaria de Política sindical de UGT en Catalunya, lo resume así: «Puede haber un aumento en los datos de absentismo, que por cierto siempre está justificado, porque si no es ausentismo, pero es un alza inversamente proporcional a las condiciones de trabajo, que hoy son muy precarias y generan malestar».

«El incremento del absentismo –insiste Gilgado– no tiene nada que ver con la percepción de que no perderán el trabajo, ni con la modificación del sistema de bajas, sino con las condiciones de trabajo. ¿Por qué la gente no va a trabajar? ¿Cuál es la causa? Pues por unas condiciones de trabajo que no son saludables, y un ejemplo de ello es el importante repunte de las bajas por temas psicológicos».

«Mientras criminalizamos a los trabajadores que no acuden al trabajo por las mejores perspectivas económicas –remacha–, no hablamos de las condiciones precarias y no criminalizamos a las empresas que crean estas condiciones de trabajo precarias».

Elena de la Campa, de Pimec, lanza una idea: «Recomendamos la gestión preventiva del absentismo y, en esto, la flexibilidad es un punto fundamental para rebajarlo, si realmente hay un canal fluido de comunicación empresa-trabajador».

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