Economía

Ser felices importa

Productividad, creatividad e innovación: son sólo algunas de las consecuencias de la Economía de la Felicidad

La ‘Economía de la Felicidad’. Un concepto que empieza a calar y que va más allá del clima laboral o de la motivación de equipos. Porque la felicidad no es algo que pertenezca sólo al ámbito privado y personal, sino que tiene un impacto significativo en las economías y las empresas. Influye, entre otros aspectos, en nuestra motivación. Y, en consecuencia, en que nuestras sociedades y organizaciones sean más o menos productivas, creativas o innovadoras.

Un vistazo al último ranking por países contenido en el World Happiness Report 2017 muestra claramente esa correspondencia entre una alta percepción en el grado de felicidad y la pertenencia, en muchos casos, al grupo de países que suelen liderar los índices de desarrollo humano elaborados por la ONU. ¿Quiénes se perciben como más felices en el mundo, en una escala del cero al diez? Noruegos (con una nota media de 7,537 puntos), daneses (7,522), islandeses (7,504), suizos (7,494), finlandeses (7,469), holandeses (7,377), canadienses (7,316), neozelandeses (7,314), australianos (7,284) y suecos (7,284) lideran el ‘top diez’ de los más felices en un ranking de 155 países, donde los españoles ocupan la posición 34, con una nota media de 6,403 puntos.

En el último Índice de Desarrollo Humano de la ONU, compuesto por indicadores referentes a la esperanza de vida, educación y renta per cápita, los protagonistas son prácticamente los mismos. Encabeza también aquí el ranking Noruega, seguido por Australia, Suiza, Dinamarca, Holanda, Alemania, Irlanda, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda, mientras España ocupa el puesto 27 en este ranking integrado por 188 países.

Así que sí: parece que la felicidad importa y hace que pasen cosas positivas. Aunque, hoy por hoy, la ‘economía de la felicidad’ sea un área todavía muy poco explorada en ciencias sociales. Una de las personas que más horas le ha dedicado en Catalunya a esto es Josep Maria Coll, profesor de EADA Business School y autor del libro Economía de la Felicidad, que no duda en vincular felicidad con motivación, al alertar: «Estamos viviendo una epidemia de desmotivación, y va en aumento».

El 65% de los catalanes
percibe que su bienestar en el trabajo es bajo.

Lo dice él y lo dice la consultora Gallup, que asegura que un 87% de los trabajadores de todo el mundo se sienten desmotivados. Lo cual no es precisamente una buena noticia. Menos motivación implica menor productividad, menor creatividad, menor innovación... con un causante claro: nuestra falta de felicidad.

Aquí es donde podemos abordar la ‘economía de la felicidad’ desde la parte más macro, pero también aterrizarla a la microeconomía de las organizaciones. Josep Maria Coll es directo en la segunda forma de encararlo: «La empresa que se permita tener empleados desmotivados [es decir, infelices] perderá talento y estará condenada a la extinción, porque el valor lo generan las personas». Lo mismo vale para el conjunto de nuestras sociedades y las políticas económicas.

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