Costa

Desvío de 2,2 kilómetros para evitar colas en Torredembarra

Los usuarios habituales lamentan que es una solución «nada práctica». El tráfico, sin embargo, se ha aligerado

Entró en funcionamiento antes de lo previsto. Era una medida pensada para cuando se aplicara el desvío de camiones. Pero la ‘sorpresa’ llegó antes.

Se trata de las vallas que rompen la circulación en la rotonda de acceso a Torredembarra desde la N-340. No puede darse la vuelta completa.

Y obliga a realizar rutas alternativas, algo que ha provocado molestias en los usuarios habituales de esta carretera, que se ven obligados a añadir a su recorrido un tramo de 2,2 kilómetros.

Los cambios se realizaron con la voluntad de facilitar el acceso a la autopista y evitar las colas de los fines de semana, que se preveían mayores con la propuesta de obligar a los camiones a circular por la AP-7  –con bonificaciones del 50%–. Muchos lo consideran «una chapuza». Pero también han percibido que, de momento, los colapsos se han frenado y ha tenido su efecto positivo.

Según explica el alcalde de Torredembarra, Eduard Rovira, «se trata de una solución rápida y provisional para agilizar la circulación de los vehículos, sobre todo los que vienen desde Tarragona por la A-7 para incorporarse a la AP-7». Rovira insiste en que «habría podido ser un tema mucho más grave».

«Y si lo miramos con perspectiva, los flujos de vehículos han mejorado», añade, señalando que se producen menos colas los viernes por la tarde y los domingos, así como los días entre semana. Y que, en general, parece que ahora el tráfico fluye mejor.

Proporciones «sensibles»

Rovira también es consciente de las molestias que supone para los usuarios. «Muchas veces cuando se arregla algo por un lado se estropea por el otro. Y en este caso repercute en 2,2 kilómetros que tienen que hacer de más los conductores. Son proporciones bastante sensibles y entiendo que quien pasa a diario por aquí no lo vea nada práctico», añade. Pero insiste en que «si no se hubiera hecho nada, el problema realmente habría sido mayor».

Se trata de un tema complejo. «Un nudo de comunicaciones mal resuelto», como remarca el edil. «La solución real pasaría porque no todas las incorporaciones de la N-340 a la autopista se hicieran por la rotonda. Al menos no a través de un nudo. Está diseñado para salidas y entradas de autopista con el fin de acceder a Torredembarra, cuando en realidad funciona como una salida de la autopista mezclada con intercambio de vías», afirma.

«Ahora deberemos ver cuántos camiones pasan de largo con la nueva medida que les obliga a pasar por la autopista con bonificaciones, y cuántos circulan por esta glorieta. Veremos si se puede descongestionar un poco», añade. Se muestra prudente. Considera que hay que esperar para ver cómo evoluciona el tema.

Pero Rovira augura que esta medida provisional podría alargarse durante tiempo. Y es que la solución definitiva –recuerda– podría pasar por el proyecto de desdoblamiento del tramo de la N-340 que falta desde La Móra hasta Torredembarra.

«Si se hace de forma más directa, el nudo quedaría resuelto», insiste. Pero es algo que todavía no está claro. Ni el calendario, ni los plazos. Sea como sea, también cree que en un futuro debería aplicarse un sistema de gestión más moderno en la autopista.

Y considera que habría que analizarse cómo pueden repercutir las medidas adoptadas en los tráficos internos en Altafulla y Torredembarra, ver cómo evoluciona y qué acciones impulsa el Ministerio. «En este caso, los dos municipios tenemos que ir a una», manifiesta.

Una «chapuza» con sus resultados

Fèlix Alonso, alcalde de Altafulla y diputado de En Comú Podem en el Congreso de los Diputados, confiesa que «cuando se cortó la rotonda no nos pareció una medida correcta. Pero también reconozco que los resultados son más positivos de lo que esperábamos». «Es una chapuza, pero ha logrado lo que se buscaba», añade.

Alonso es consciente del perjuicio que supone. Y señala que «creo que se solucionará cuando las obras de la N-340 sean efectivas», algo que augura que podría ocurrir a tres o cuatro años vista, dependiendo de cuándo salga a licitación el proyecto. Mientras, señala que la solución es difícil y que probablemente se mantendrá el cierre de la rotonda.

«Realmente las cosas están algo mejor y se ha suavizado el problema, así que seguramente no se reabrirá», apunta, manifestando también que «no sabemos quién ha ejecutado el cierre». Sea como sea, coincide en que con este «parche» se han reducido los colapsos habituales en temporada alta.

El edil reconoce que en los últimos años ha habido un gran volumen de tráfico interno en su municipio, sobre todo «cuando es sabido que hay colas». Recuerda que la función de la avenida Marquès de Tamarit –por la que han recibido premios del RACC– les ayuda. «La hicimos de la forma ideal para que no se convirtiera en una nacional paralela como pasa en otras poblaciones», dice.

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