Costa

En la vigilia, vida en las calles de Torredembarra

La vigilia de Santa Rosalia terminó por todo lo alto con la fiesta

Nadie puede dudar que Torredembarra está de fiesta mayor. Gente por las calles, actos a casi todas las horas del día y, sobre todo, mucha vida en las calles del municipio. Torredembarra ha llegado al punto álgido de su Festa Major de Santa Rosalia, que culminará hoy por ser el día grande de las fiestas, aunque para los torrenses todos los días de las fiestas tienen algo que destacar.

La vigilia de Santa Rosalia se vivió en Torredembarra con emoción porque el gran día estaba cerca y la gente ya empezaba a anticipar muchas cosas. Si el 4 de septiembre es el gran día para lucirse, el 3 de septiembre es la preparación del gran día.

Preparación que se vivió en las calles del municipio desde medía mañana con el llamamiento público de la fiesta, el repique de campanas y el estallido de los doce morterets para seguir con el pasacalles del Seguici Popular Infantil con el recorrido desde la calle de Joan Güell hasta la plaça del Castell. Un Seguici Popular, que pese a estar bajo unas previsiones meteorológicas poco favorables, se realizó exitosamente con la ilusión de los niños participantes.

El Seguici grande

El Seguici Popular, esta vez el grande, hizo una aparición para amenizar la tarde de los torrenses y visitantes con su tradicional pasacalles de la vigilia de Santa Rosalia desde la calle Antoni Roig hasta la plaça del Castell. Centenares de personas esperaron pacientemente el pasacalles en diferentes puntos del municipio. Y, en acabar, muchos fueron a la calle de Joan Güell para presenciar la representación del Ball Parlat del Ball de Gitanes.

Además, como no podía faltar, desde las diez y media de la noche Cal Llovet se llenó de fiesta y después esta se mudó a la plaça del Castell con la Verbena que duró hasta más de las cinco de la mañana. 

El gran día de Torredembarra también sigue en la calles. Hoy los torrenses empiezan desde bien temprano su gran día con las conocidas Matinadas, que salen a las ocho de la mañana desde la plaça de la Vila. 

La parte más tradicional del día tiene lugar a media mañana, sobre las 11 horas, en la Iglesia parroquial de Sant Pere Apòstol, donde se lleva a cabo un oficio. Después de este, la plaça del Castell acoge el Ball Parlat del Ball de Diables. Por la noche, el día acaba con el Castillo de fuegos artificiales. 

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