Costa

Mont-roig, el paisaje emocional que inspiró a Joan Miró

La Fundació Mas Miró estrena actividades nocturnas para mostrar los espacios en los que trabajó el genial pintor durante toda su vida

En el Mas Miró de Mont-roig del Camp no hay ninguna obra original del pintor Joan Miró, pero está todo aquello que nunca podrá mostrar ningún museo del mundo: el paisaje emocional que dio pie a su obra y los espacios de creación que le inspiraron a lo largo de toda su vida. 
Mas Miró se puede visitar desde el pasado mes de abril y descubrir la casa en la que el genial pintor vivió desde muy joven para recuperarse de unas fiebres tifoideas. Desde entonces Miró acudía siempre a Mont-roig. El estudio de pintura y escultura que se hizo construir, la casa que habitaba con su familia, con todas las estancias tal y como fueron habitadas por los Miró, se pueden recorrer con visitas guiadas (en la web www.masmiro.com y en el teléfono 977179158).

La ‘catedral de la obra mironiana’, como la ha definido el nieto del pintor, Joan Punyet Miró, impulsor de la Fundació Mas Miró de Mont-roig, incorporó el  pasado fin de semana un nuevo atractivo: Les nits del Mas Miró, «una oportunidad para disfrutar de la experiencia que vivió Joan Miró en este mismo lugar durante las noches de verano». La actividad constaba de una visita a las dependencias musealizadas, una charla sobre Las Constelaciones de Joan Miró, a cargo de la directora de la Fundación Mas Miró, Elena Juncosa, y otra disertación sobre el universo a cargo del astrónomo Joan Genebrina. El pasado lunes día 13, la inopinada tormenta que descargó sobre Tarragona precipitó el final de la observación del universo.

Sin duda, uno de los principales atractivos emocionales de la visita es poder contemplar el espacio que inspiró a Miró el célebre cuadro La masía, que fue adquirido por Ernest Hemingway, amigo personal de Miró, y que actualmente puede verse en la National Gallery of Art de Washington. Una estructura metálica enmarca la perspectiva que eligió Miró para inspirar su más celebrada obra de la primera época y que le llevó varios meses concluir.

Esbozos y pinceles

No es totalmente cierto que en Mas Miró no haya ninguna obra original del artista. De hecho, en el estudio donde trabajaba, se pueden contemplar dos esbozos en las paredes de sendos proyectos escultóricos. Los ojos del visitante acuden más diligentes a contemplar los pinceles, los tubos de pintura, las paletas o incluso el sombrero que le regaló su amigo Prats y que permanece colgado en el trastero de la gran sala.

El Mas Miró completa el triángulo mironiano Barcelona-Palma-Mont-roig y supone sumar un argumento de extraordinario valor para atraer al turismo cultural de las comarcas de Tarragona.

Sigue navegando