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'Aquel gol marcó mi vida'

Jordi Garcia vuelve a Lloret 12 años después de aquel gol ante el Barcelona que dio el último título de Copa al Reus en 2006. Ahora desea levantar el premio como primer entrenador

Han pasado 12 años de aquel gol de Jordi Garcia ante el Barça que le dio al Reus la última Copa. Y se lo seguimos recordando.
Aquel gol marcó mi vida, fue un punto de inflexión en mi carrera. Una final, ante el eterno rival y el gol a pocos segundos de la conclusión. Todo salió perfecto. Mantengo una imagen imborrable, que nunca se me va a olvidar. Cuando anoté, me giré hacia la grada como loco y vi a toda la afición del Reus saltando, desbordada de alegría. Todavía se me pone la piel de gallina.

Reconozca de una vez que fue un auténtico churro de gol.
(Sonríe). Lo he reconocido siempre, tuve mucha suerte. La pelota estaba en el fondo de la pista y yo decidí volver para defender. Sin querer desplacé el stick del portero del Barcelona. Todavía no sé cómo, cuándo me giré de nuevo me vi con la bola allí suelta, dentro del área y con el portero sin stick. No lo dudé. Rematé sin pensarlo.

Y vuelve a Lloret como técnico. Desde aquel día, el Reus no ha vuelto a levantar la Copa. ¿Vive esta semana de forma especial?
Revivo aquellas emociones con vosotros, que me preguntáis sobre aquello y es bonito recordarlo después de tanto tiempo. El día a día lo llevo con normalidad, de forma equilibrada. Creo que ahora, en mi posición de entrenador, preciso y me obligo a controlar mucho las emociones porque los jugadores lo necesitan.

Alfredo González

Ya pero la Copa es diferente. Se trata de un fin de semana brutal de sensaciones y situaciones difíciles que un equipo debe superar para poder levantar el título, ¿no lo cree?
Por eso estamos trabajando estos días de forma algo distinta. Preparamos mucho las situaciones límite que nos vamos a encontrar, para lo bueno y lo malo. La Copa es una competición peculiar y especial, no tiene nada que ver a un partido de OK Liga normal, y queremos estar preparados.

Su Reus sigue invicto en 2018 y gana sus partidos de forma muy solvente. ¿Qué le parece que se les considere aspirantes serios al título?
Siempre creo que cuando el Reus lucha por algún título tiene opciones de ganarlo. No me asusta esa presión, ni siquiera me pesa que nos den como favoritos, porque va con la historia de este club. Yo me crié aquí. Es verdad que llegamos bien, más maduros y equilibrados como equipo y eso me hace tener tranquilidad. Competiremos seguro.

En diciembre llegó a contarme que tenía cierta preocupación porque habían jugado casi 30 partidos en solamente cuatro meses. 
La semana previa al partido de Champions ante el Viareggio, en Sant Sadurní, fue un momento de dificultad para mí y para mi cuerpo técnico. Estaba muy preocupado porque no veía bien al equipo. Sin embargo logramos empatar y competir aquel partido ante un rival muy difícil. Luego me senté con mis colaboradores y nos replanteamos el diseño de los entrenamientos del resto de la temporada. Decidimos controlar mucho las cargas y dar más descansos. Te puede salir bien o mal, pero creo que en este caso hemos acertado.

¿El Reus es un ejemplo claro de que un equipo es un proceso y no un de hoy para mañana?
No hay duda sobre esto. Jugar tanto, a su vez, nos ha ayudado a evolucionar más rápido. Creo que ya no podemos correr más. Siempre dije que las dos primeras competiciones a las que aspirábamos nos llegaban demasiado pronto. En la Continental, Oliveirense nos pasó por encima. Todavía no estábamos hechos. Estoy convencido de que si jugáramos ahora esa final, lo haríamos de forma muy diferente. Y en la Intercontinental competimos bien, pero Benfica nos ganó porque fue mejor. Hoy, estamos mejor estructurados, tenemos nuestra idea de juego definida.

Esa búsqueda incluye encajar piezas como Raúl Marín en un esquema de juego, con las tiranteces de una adaptación difícil.
Raúl ha puesto mucho de su parte. Recuerdo una conversación que tuvimos no hace demasiado, estaba preocupado porque no marcaba goles de jugada y le dije que confiara en mí. Es un chico con un potencial ofensivo increíble, un jugador anárquico. Poco a poco ha entendido que si su anarquía parte de la estructura de equipo que hemos creado saldrá beneficiado también él. Ahora está en un momento de forma muy dulce. De los 40 goles que lleva, más de 20 han llegado de jugada. Es nuestro capitán, patrimonio del club, no podíamos renunciar a él. 

Hablando de jugadores con raíces. ¿Considera vital la renovación de Albert Casanovas? 
Es un jugador muy diferencial para nosotros. Nos da un 80 por ciento en cada partido y eso cuesta mucho de encontrarlo. Albert llegó a tener propuestas importantes y estuvo a un paso de tomar una decisión difícil para el club, pero comprensible. Al final decidió quedarse y estoy convencido de que ha acertado. Como Raúl, es un chico del Reus, con ese ADN y liderazgo. Debe retirarse aquí.

Ya ha ganado una Lliga Catalana con el Reus como entrenador, aunque todavía se trata de un premio menor. ¿Ha imaginado como sería levantar un titulo de los grandes? 
Muchas veces lo hablo con mi mujer y también con mi hijo, significaría una culminación, un gran final a mi historia y por supuesto que voy a pelear y a trabajar al máximo para conseguirlo. Tuve la suerte de poder levantar títulos como jugador, incluso ser capitán. Mira, he oído más de una vez a Raúl Marín decir que levantar una Copa de Europa con el Reus es algo especial, diferente a todo lo demás. Que él ha ganado títulos con el Barça, pero conquistar uno con el Reus es diferente. Lo corroboro totalmente. Se trata de algo único.

Una curiosidad para acabar.¿Jordi Garcia entrenador tendría paciencia y aguantaría a Jordi Garcia como jugador?
Buff, complicado. En mi época más joven, reconozco que era muy pesado, me enfadaba mucho cuando no jugaba, hacía malas caras y tenía algo de egoísta. Con el paso del tiempo maduré y entendí que el equipo siempre debía estar por encima de mí, de intereses personales. Es como un proceso, una evolución. Te voy a contar una anécdota. Ya en mi época de entrenador, una vez llamé a Manolo Barceló y le pedí disculpas. Me di cuenta de lo pesado que pude llegar a ser con él cuando me dirigía en el Reus. Estás al otro lado y no eres capaz de entenderlo. Por suerte mantengo una gran amistad Manolo. 

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