Economía

Arranca la tokenización

El ‘token’ es la nueva palabra de moda en el mundo de la tecnología blockchain: ¿La amenaza definitiva a las grandes divisas? 

Cuenta Raúl López, cofundador y CEO de ICOVend, una plataforma de crowdfunding con criptomonedas, que «la moneda física va a desaparecer, le llamemos dólar, euro o bitcoin». Y que no sabe si quizás también desaparezcan esas monedas en muchas de las transacciones que están por venir, sustituidas por los token, la nueva palabra de moda en el mundo del blockchain.

Lo contó en la Cambra de Comerç de Tarragona, invitado por el Club Tarragona Esade Alumni, a donde acudió junto a Albert Nicolau y Guillem Gómez, de King eClient, para participar en una conferencia sobre blockchain y crowdfunding con criptomonedas. Los token son el resultado más visible de las ICO (Initial Coin Offerings), la nueva tendencia de financiación entre startups, que en lugar de emitir participaciones de sus empresas para recaudar dinero, acuñan tokens a los que otorgan valores que pueden ir desde el uso de un servicio de esa empresa en un futuro a porcentajes sobre los beneficios.

Es una forma de mantener el control sobre la empresa pero, además, de acceder a más vías de financiación y ahorrar costes y trámites. Construidas sobre la plataforma Ethereum y en base a smart contracts, estas ICOs suelen cobrar sus tokens en alguna criptomoneda, generalmente ethers. Después, y en función de la situación del mercado, canjearán esos ethers por euros o dólares. En un futuro, cuando la tokenización se extienda, podrían llegar a funcionar con tokens, sin necesidad de recurrir a monedas controladas por entidades centralizadas.

Por parte de los inversores, el ahorro de burocracias y trámites es un atractivo, pero también la revalorización futura de esos tokens que adquieren hoy, cuando algún día una de estas startups se convierta en la nueva Amazon del blockchain. Aunque entraña sus riesgos. Sin regulación todavía sobre las ICOs (aunque está en camino), no hay a quién reclamar en caso de fraude.

«Estamos justo en el nacimiento del blockchain -explica Raúl López-, y hay todavía muchos retos por solucionar en una tecnología que apenas tiene nueve años. Estamos como en los noventa de Internet. ¿Cómo va a evolucionar? No lo sé. Pero sí que es seguro que está marcando un antes y un después, y me gustaría que en un futuro cambiase el nivel de opciones que tienen las personas de cambiar de un valor a otro sin depender de entidades centrales. Y que el blockchain no acabe controlado por grandes compañías, como está pasando ahora en Internet con Facebook y Google». 

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