Economía

"China se ha dado cuenta de que no puede hacer lo que le dé la gana en África"

Entrevista a Charles Darius Atchimon Ake, embajador en España de Costa de Marfil

Charles Darius Atchimon Ake, embajador de Costa de Marfil en España, participó recientemente en la jornada ‘Obrint Mercats’ organizada en Tarragona por la Cambra de Comerç de Tarragona y dedicada a este país africano, en el marco del ciclo de jornadas ‘Àfrica d’Oest a Est’ que impulsa el ente cameral. Costa de Marfil fue declarado país preemergente el año pasado por el Banco Mundial, y aspira a alcanzar el estatus de emergente en 2020.

¿Qué oportunidades de negocio ofrece Costa de Marfil?
Las embajadas de Costa de Marfil que hay por el mundo son actores de desarrollo económico, y deseamos que los países de acogida de estas embajadas nos den su experiencia y se asocien con nosotros para que todos ganemos. En el área de Tarragona, se trata de ver lo que las empresas de esta región saben hacer mejor. Si son grandes operadores turísticos, que intervengan en la promoción de Costa de Marfil como país turístico. Pero hay otras oportunidades.

¿Cuáles?
Contribuir a la transformación de nuestro producto agrícola. Costa de Marfil es el primer productor del mundo de cacao. Son cerca de dos millones de toneladas al año, pero sólo transformamos un 35%. Lo que queremos es llegar a transformar un 50% de nuestra producción de cacao en el año 2020. Para eso necesitamos que los empresarios de Tarragona abran [en Costa de Marfil] fábricas de transformación. La materia prima es abundante y, hoy en día, es inconcebible que un país que es el primer productor del mundo de cacao no tenga fábricas de transformación, o no las suficientes.

"Es inconcebible que el primer productor del mundo de cacao no tenga suficientes fábricas de transformación, por eso queremos atraer inversiones"

¿Y nuestros empresarios pueden ayudarles en eso?
Creemos que sí. El segundo producto en el que pueden contribuir las empresas del área de Tarragona es el anacardo. Somos el primer país exportador de anacardos en bruto, y de las 275.000 toneladas que producimos sólo transformamos un 6%. Una tonelada de anacardo en bruto que salga de Costa de Marfil cuesta en el mercado 900 euros. Pero cuando esa tonelada se transforma en anacardos comestibles, sube hasta 3.600 dólares. La diferencia es enorme. Por eso queremos transformarlos allí. Ahora van a la India, Vietnam o Brasil, donde los transforman.

Pues en frutos secos, por aquí hay algún empresario que en efecto conoce el negocio...
Claro. Pero no es sólo eso. Hay caucho, aceite de palma...

¿Cómo funciona una inversión en Costa de Marfil? ¿Se necesitan socios locales, hay incentivos fiscales...?
Tenemos en marcha un programa, que se llama Plan Nacional de Desarrollo 2012-2020. La primera fase era hasta el año 2015. Ahora estamos en la segunda, con una cartera de 94 proyectos que tocan prácticamente todos los sectores económicos. Pero para eso, el entorno de negocios debe ser atractivo. Hay dos regímenes de inversión. En el primero hay un listado de actividades contempladas. Si su proyecto está en esa lista, puede ir a una ventanilla única y comunicar la inversión. En el segundo, hay una horquilla de inversión entre los 70 millones y los 200 millones de francos CFA [entre 106.000 y 304.000 euros], y luego ya inversiones por encima de los 200 millones de francos CFA.

"Determinadas inversiones en Costa de Marfil tienen hasta un 50% de reducción de tasas aduaneras, no pagan IVA, impuestos de cotización social ni IBI; tampoco está obligado tener un socio marfileño"

¿Y qué diferencia hay entre ambos regímenes?
En el segundo caso, si se importa material para esa inversión, la empresa tendrá entre un 40% y un 50% de reducción de las tasas de aduanas. Esa es la única diferencia. En ambos casos, puede sacar del país todos sus beneficios. Además, no se paga IVA ni impuestos de cotización social, ni tampoco IBI. Tampoco está obligado a tener un socio marfileño.

¿Como en otros países, donde no es obligatorio, pero ‘facilita’ las cosas?
En absoluto. No sólo no se obliga a tener un socio local, sino que no se está obligado a contratar mano de obra local.

"Desde 2011, el PIB de Costa de Marfil crece cada año entre un 8% y un 9%"

El director del hotel no tiene que ser marfileño. ¿Es eso?
Exacto. La inversión es lo más importante para nosotros. Y gracias a eso, en 2020, Costa de Marfil podría alcanzar el estatus de país emergente. El año pasado, el Banco Mundial ya nos designó como país preemergente, gracias a que desde 2011 y durante siete años, el crecimiento de nuestro PIB fue de entre un 8% y un 9% .

¿Anual?
Cada año. Hoy, Costa de Marfil ofrece el mejor entorno de negocios de toda África, y tenemos todos los ingredientes para llegar a crecer a tasas de dos dígitos.

¿Hay diferencias entre los inversores europeos y los chinos? ¿Hay preferencias?
China es una recién llegada a África, y a menudo sus técnicas de penetración son totalmente distintas a lo que habíamos conocido con los países europeos, los que fueron nuestros colonizadores. A menudo, la manera de hacer de China es incisiva, impacta rápidamente en los países.

"A menudo, a los inversores chinos en África se les ha dado la mano y han cogido el brazo" 

¿Y eso es bueno, es malo...?
Ni una cosa ni la otra. Los países africanos deben saber ellos mismos qué tienen que pedirle a China. Es bueno que estos grandes países que están en proceso de entrar en nuestras economías escuchen a los países que les acogen.

¿Y viendo la experiencia de los países africanos en los que ha entrado China, cuál es la conclusión?
Esto ha evolucionado. La percepción que tenemos de China ha evolucionado, y los observadores ahora dicen «atención».

¿Por qué?
Porque a menudo se les ha dado la mano y han cogido el brazo. Por eso hay errores que ya no cometeremos con China. Pero también la experiencia que los chinos tienen hace que ahora se den cuenta de que no pueden hacer lo que les dé la gana. En algunos países lo hicieron, pero ya no. Eso ya no sucede en África. Y hay otra cosa: la tecnología y la maquinaria china también han evolucionado, y hoy ya no está tan claro que una máquina que venga de China sea por fuerza mala.

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