Economía

Los buenos empleos se guardan para los amigos

El mercado laboral oculto, con vacantes que no se hacen públicas, representa el 75% de las contrataciones y el 63% de las recolocaciones que se llevan a cabo en España

Ahora le llaman networking. Antes, tener contactos. También padrinos. Para ir recomendado. Incluso enchufado. Cambian los nombres, las formas. Pero no el fondo. Los buenos empleos se siguen guardando para los amigos y familiares. O, como mínimo, para aquellas personas por las que uno está dispuesto a dar la cara.

En España, un 75% de las vacantes laborales se cubren acudiendo a fuentes propias de reclutamiento, bases de datos, intermediarios o referencias de personas de confianza. Apenas el restante 25% de esos empleos salen a la luz, en forma de oferta pública, abierta a todo aquél que quiera presentarse, según un informe elaborado por Lee Hecht Harrison, una división del Grupo Adecco dedicada al acompañamiento en los procesos de transformación de las empresas.

¿Significa eso que tres cuartas partes de las vacantes laborales que se ocupan en España van a base de ‘enchufismo’? La respuesta es que no, aunque las excepciones existan. Simplemente, permanecen en el mercado laboral oculto, donde los procesos de selección transitan igual por la agenda telefónica de los excompañeros de carrera de un trabajador de la empresa como por mensajes directos a través de Linkedin, enviados por un cazatalentos que trabaja con toda la discreción del mundo.

Confidencialidad
Los motivos que hacen que las ofertas de trabajo estén ocultas y no sean conocidas por la mayoría de demandantes de empleo tienen que ver, sobre todo, con la estrategia empresarial de las empresas que llevan a cabo los procesos de selección. Muchas de ellas optan por no hacer públicas sus ofertas de empleo por motivos de confidencialidad, evitando así desvelar a la competencia hacia dónde quieren encaminar su estrategia en función del puesto requerido.

En otras ocasiones, en función del tipo de información que manejan y la importancia de la misma, se prefiere recurrir a gente referenciada, avalada por personas de total solvencia, antes que recurrir a desconocidos sobre los que, si bien pueden tener un currículo impecable y una amplia experiencia en puestos similares, se desconocen sus actuaciones frente a algunas situaciones límite.

Por último, en algunos casos, y sobre todo en puestos directivos, muchas empresas deciden recurrir a la búsqueda directa de profesionales, o lo que es lo mismo, identificar en el sector en el que se actúe a la persona clave que desempeñe el puesto que se pretende cubrir y dirigirse directamente a ella, generalmente mediante intermediarios especializados o Headhunters, y hacerle una propuesta lo suficientemente atractiva como para que opte por el cambio.

En su informe, Lee Hecht Harrison destaca que, antes del estallido de la Gran Recesión, este mercado oculto era más reducido. En él se movían alrededor del 60% de las ofertas de empleo que se generaban en España. Pero con el aumento del paro y la destrucción del número de puestos de trabajo, explican en este informe, aumentaron también las vacantes ocultas, bien por la reducción de costes a la que se veían obligadas muchas empresas (por ejemplo, recortando la externalización de procesos de selección) o bien porque en una coyuntura donde lo habitual era despedir, las organizaciones prefirieron no hacer pública la contratación de nuevo personal, aunque sea de perfil diferente, por el malestar que pudiera generarse en sus plantillas.

Un 64% en Catalunya
Por comunidades autónomas, donde más se recurre a ese mercado laboral oculto es en Cantabria, donde un 94% del total de recolocados lo hicieron a través de ofertas al margen de los canales más visibles (portales y bolsas de empleo). Catalunya, con una presencia del 64% sobre el total de recolocaciones, se sitúa en novena posición, por detrás de Aragón (66%), al mismo nivel que Galicia (64%) y ligeramente por delante de la Comunidad de Madrid, con una presencia del mercado oculto del 62%.

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