Economía

Pasos para una vida ecológica

Un mínimo cambio en nuestros hábitos contribuye a eliminar tóxicos de nuestra vida y del medio ambiente. En Tarragona ya vemos algunos ejemplos de negocios que apuestan por ello 

A lo largo de las últimas décadas, la sociedad se ha ido concienciando cada vez más de la importancia de la preservación de los espacios naturales. La salud de nuestro planeta y el cuidado continuo por el medio ambiente resultan clave para dejar un mañana en condiciones a futuras generaciones.

Es por ello que cada vez más incorporamos en nuestro día a día pequeños hábitos propios de lo que ya se denomina como una ‘vida ecológica’. Más allá de las medidas más conocidas como gestos por el ahorro energético en el hogar, se desarrolla una cultura ecológica que afecta a los aspectos más básicos de nuestra rutina: desde la ropa, el transporte, la comida, los cosméticos, el turismo, la salud, etc.

Es complicado determinar la frontera en la que una persona es ecológica o no. Sin duda cada uno lo aplica a su gusto o cómo puede. Desde elegir la bici en vez del coche para ir al trabajo, a reaprovechar el agua usada en la cocina para regar las plantas, pasando por adquirir alimentos en una cooperativa de consumo. Nadie es propietario de la bandera del ecologismo, es una cuestión de conciencia y actitudes. Lo importante es que siga creciendo los próximos años. 

Tomar cuidado del entorno natural y socioeconómico implica respeto y responsabilidad. Llevar a cabo esos pequeños actos propios de la conciencia ecológica y que están fuertemente vinculados a las tres ‘R’: reducir, reutilizar y reciclar.   

Negocios ecológicos en Tarragona
Victòria Albeldo tenía su huerto y decidió ampliarlo y hacerlo ecológico para montar, junto a Dani González, périto agrónomo, Els Tres Cargols, un colectivo de agricultores ubicados en Vespella y la Nou de Gaià. 

«Los alimentos ecológicos tienen un papel muy importante hoy en día como alternativa a la industria agroalimentaria y toda la maquinaría química que hay detrás», explica González, quien sigue: «Desde que recogemos nuestros productos hasta que se entregan al cliente final no pasan ni 24 horas. Se recogen la tarde antes y a la mañana siguiente ya están en el mercado. Es una venta directa, sin circuitos de comercialización».

Acerca de esta iniciativa de cultivo ecológico, González apunta que «tenemos un gran número de personas que compran productos ecológicos porque hay mucha concienciación con el medio ambiente y sobre todo sensibilidad química, ya que mucha gente prefiere alimentos que no lleven conservantes».

Por otro lado, Gloria Figueres, responsable junto a su pareja de Blaugap, una tienda de ropa ecológica en Reus, explica que «arrancamos el proyecto porque queríamos llevar una vida más saludable y sostenible con el medio ambiente. Pero desde el principio vimos que la ropa afecta a la salud, con problemas de piel y enfermedades poco conocidas, y hay personas que no pueden ponerse cualquier pieza y necesitan de ropa ecológica».

«Se trata de un material ecológico, como el algodón orgánico que se utiliza en la ropa interior para zona sensibles de la piel. También encontramos que mucha ropa de deporte de poliéster lleva metales que afectan a la salud. Nosotros ofrecemos prendas de ropa que son más suaves al tacto, más finas y no pican ni irritan, algo que muchas personas agradecen, sobre todo en las costuras», añade Figueres.

Acerca de la sostenibilidad ambiental de la ropa, la responsable de Blaugap dice: «Cada producto a través de su etiqueta permite conocer su trazabilidad, es decir quién, dónde y cómo se ha hecho. Además, tenemos el certificado de ‘Comercio justo’ que garantiza que no lleva ningún producto químico, se ha confeccionado sin explotación y dentro del horario laboral y que no se ha contribuido a la contaminación el medio ambiente».

Desde la cooperativa de consumo ecológico El Brot, situada en Reus desde hace 38 años, se comenta que «es importante que haya una oferta ecológica en el mercado para fidelizar a la persona en la importancia del reto ecológico y en la concienciación de la compra sostenible. Es una tendencia al alza y cada vez hay más tiendas que apuestan por lo ecológico».

«El principal beneficio de nuestros productos es saludable. Además, hay otros como adquirir un producto de proximidad y el fomento de una cultura alimentaria, ya que son alimentos básicos de nuestra gastronomía», añaden desde El Brot. 

Otro de los proyectos interesantes con varios puntos de venta en la provincia y Catalunya es Caricies d’Oli. «Nace de la necesidad de tres madres de ofrecer a sus hijos productos libres de tóxicos con ingredientes de la tierra y cultivos propios», explica una de sus fundadoras Griselda Martínez. 

Esta empresa intenta revalorizar la tradición agrícola de las Terres de l’Ebre a través del aceite de oliva de alta calidad y plantas mediterráneas con grandes propiedades cosméticas. «Los cosméticos naturales aportan más beneficios a medio y largo plazo para la salud de nuestra piel. Al final, una piel sana es una más bonita, luce vital y mantiene su equilibrio natural», añade Martínez. 

Desde su experiencia en Caricies d’Oli, Martínez considera que «la cosmética ecológica está cada vez más al alza por la demanda creciente de estos productos. Cada vez son más los consumidores que cambian sus valores y están más sensibilizados con la calidad de los procesos y las materias primeras, así como la protección ambiental. En este sentido los cosméticos sostenibles van acompañados de una filosofía de vida, más allá de las modas».

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