Economía

Por qué los adolescentes que trabajan en verano tendrán ventaja en los procesos de selección

Compaginar estudios con trabajo aporta mucho más que unos ingresos: son un punto de partida adelantado en las futuras carreras profesionales

Los trabajos a tiempo parcial y de baja cualificación se han convertido hoy en un icono de la precarización del mercado laboral. Becarios eternos, como categoría perfectamente integrada en la escala laboral de algunas empresas. Personas que encadenan contratos por horas un día detrás de otro,  que hoy descargan palés en un almacén logístico y mañana reponen productos lácteos en el lineal de un supermercado.

Pero hubo un tiempo en el que los ‘trabajos de estudiante’ estuvieron ocupados por completo por un colectivo que iba desde los adolescentes en edad laboral hasta los universitarios que decidían buscar ingresos extra en fines de semana, unas pocas horas por la tarde o un par de meses de verano. Monitores de baloncesto, ayudantes de camarero, bibliotecarios a horas. Esa opción sigue ahí. Con las circunstancias adecuadas, puede aportar muchas cosas positivas, más allá de un dinero de bolsillo.

"Quienes compaginaron estudios con trabajo son los que se llevan los mejores empleos" (Natàlia Segura, Smart Executive)

Natàlia Segura, socia directora de Smart Executive, empresa con sede en Tarragona dedicada a la búsqueda y detección de talento directivo, lo tiene claro: «Son los que se llevan los mejores trabajos». Y recuerda el porqué: «No tiene nada que ver una persona que viene recién licenciada y sin experiencia profesional con otra que sí ha tenido esa experiencia. Hay una diferencia competencial muy grande. Una persona joven que acaba la carrera y se ha preocupado por trabajar o formarse en el mundo laboral tiene más posibilidades que otra que llega virgen en el ámbito laboral».

Tanto la FP Dual como las prácticas en empresas de los estudiantes de Bachillerato son un claro ejemplo de los beneficios que tiene un contacto temprano con el mundo laboral en etapas formativas. Los trabajos eventuales de verano también ayudan.

«Son los que se llevan los mejores trabajos -abunda- porque saben explicar lo que necesita la empresa. Esas experiencias laborales previas, sean de lo que sean, les capacita para afrontar un proceso de selección. En una entrevista, entre la gente que tiene esa experiencia y la que no, hay una diferencia muy grande. Es un tema de actitud y de voluntad». 

Los ‘sí-sí’
Los ‘ni-ni’ (jóvenes que ni estudian ni trabajan) no han pasado a mejor vida ni mucho menos. Pero junto a ellos hay también un colectivo de ‘sí-sí’ (jóvenes que sí estudian y que sí trabajan), que nunca dejaron de existir. Compaginar ambas actividades (por ejemplo una carrera universitaria de Administración y Dirección de Empresas con un trabajo de fin de semana como cajero de supermercado) dispara las competencias de este colectivo.

Más opciones
No hay nada nuevo en compaginar estudios y trabajo, aunque algo ha cambiado entre generaciones en el perfil de quienes lo hacen. Entre los adolescentes de la Generación X y los Millennials, la primera diferencia está en la accesibilidad de estos empleos. Para los adolescentes de los años noventa, por ejemplo, «no era tan fácil encontrar un trabajo de verano a tiempo parcial, y se tenía que encontrar a través de amigos, conocidos... ahora los trabajos para compaginar con estudios son mucho más accesibles», explica Natàlia Segura.

También han cambiado algunas percepciones sociales. «Hace años estaba mal visto el trabajo a tiempo parcial. Ahora hay un grueso de gente que se ha incorporado a trabajar y estudiar a la vez, para tener unos ingresos con los que viajar, comprarse un ordenador o ayudar a la familia. Hay un colectivo de gente que piensa que estudiar y trabajar está bien». 

Necesario o voluntario
¿Hay diferencias entre las motivaciones que llevan a alguien a compaginar estudios con trabajos a tiempo parcial? ¿Es lo mismo hacerlo porque hay unas necesidades económicas familiares que hacerlo sin esa motivación? ¿Es igual un trabajo remunerado que uno sin ánimo de lucro? ¿Una experiencia de trabajo ‘dura’ que otra más amable?

"La retribución tiene un impacto en el individuo, te motiva" (Natàlia Segura, Smart Executive)

«La retribución tiene un impacto en el individuo», explica Natàlia Segura. «Si el trabajo tiene una recompensa, te motiva. Pero esa recompensa puede ser tanto retribuida como de satisfacción personal».

Respecto al hecho de trabajar sin que haya necesidad familiar, en el caso de los menores de edad «es algo que depende mucho de los padres», prosigue. «Hay un grueso de padres que no ven la necesidad -explica-, pero hay otros que le ven las ventajas».

En España, la edad mínima legal para tener un empleo está fijada en los 16 años

«Hay un porcentaje elevado que no tiene necesidad económica, y ni se lo plantea. Pero hay otros que, sin tenerla, lo hacen. Y también quien sí que la tiene y ayuda en casa. En cualquier caso, no importan las motivaciones, sino la voluntad. Si no hay un componente de voluntad propia para trabajar, tampoco lo hará bien».

Reuniendo estas condiciones, «todas las experiencias son buenas. Todas valen, sean duras o no. Igual de reponedor que en una oficina agradable».

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