Economía

Rallies a domicilio

Aarón Gómez, fundador de Funky Driving, con sede en Tarragona, alquila sus simuladores de conducción para pilotos de Sim Racing y eventos empresariales  

El Sim Racing es un deporte al alza en un mundo -el de los ‘eSports’ o deportes electrónicos- que se está disparando. Se trata de ponerse al volante de un automóvil y competir con otros pilotos... solo que en este caso en lugar de un coche ‘real’ se utiliza un simulador. Hay torneos, campeonatos... Pero, a diferencia de lo que sucede con los jugadores profesionales de otras disciplinas deportivas electrónicas (shooters y fútbol, principalmente), el dinero todavía no ha llegado a este deporte.

O no en la forma en la que lo ha hecho en otros, donde ya hay una elite de profesionales que se ganan la vida (y bien) con esto. Aunque van surgiendo equipos. Como el que está a punto de montar Aarón Gómez (Cambrils, 34 años), fundador de la empresa Funky Driving, con sede en Tarragona y dedicada al alquiler bajo demanda de simuladores de conducción.

«A finales de este mes empieza el proceso de selección de pilotos para la creación de un equipo con el que entraremos en una competición europea», explica Aarón Gómez, que añade que «es fácil encontrar gente que quiera competir y crecer como equipo, pero de momento compiten por el material que les ofrecen los patrocinadores: en un par de años ya habrá gente que se dedique a esto profesionalmente».

«En un par de años ya habrá gente  que se dedique profesionalmente al Sim Racing» (Aarón Gómez, Funky Driving)

Con la vista puesta en el potencial de crecimiento de este mercado, Aarón Gómez arrancó en diciembre de 2017 con Funky Driving, un proyecto en el que ha invertido más de 30.000 euros para hacerse con cuatro simuladores de primer nivel, y que hoy tiene su base en la zona virtual de Tarraco Karting, un centro de simulación de conducción y realidad virtual pionero en la demarcación de Tarragona.

Fabricados de forma artesanal en Italia, estos simuladores, que incorporan asientos de competición reales, son capaces de transmitir sensaciones como la reacción de las ruedas o la vibración del volante. El próximo paso son los visores de Realidad Virtual, que en un futuro próximo sustituirán a las pantallas en un salto completamente inmersivo.

Eventos a medida
Por diez minutos de simulador (con atención y reglajes personalizados), Funky Driving cobra 7 euros, mientras que quince minutos son 10 euros. El precio para socios es de 5 euros por diez minutos, y la tarifa plana de 15 minutos semanales es de 24 euros. Cuenta Aarón Gómez que nadie debería confundir esto con una partida de salón recreativo. Son sesiones de entrenamiento.

Pero, junto a estos amantes del Sim Racing, el gran objetivo de este mecánico con doce años de experiencia en el mundo de la competición de automóviles es el alquiler de sus simuladores para eventos y jornadas de empresa varias. «Es un complemento muy atractivo para una feria o una jornada», explica Aarón Gómez, que fija en unos 600 euros al día el servicio de transporte, montaje y operación (hay siempre un operario) de uno de sus simuladores.

Y un nicho de mercado que piensa explorar: el uso de simuladores para refrescar conocimientos o formar de cero a conductores noveles. Funky Driving no sólo cuenta con software que simula circuitos de asfalto y rally sobre tierra, sino que ha adquirido un programa que emula el tráfico urbano, con sus semáforos, peatones que cruzan y rotondas con camiones. Un buen aliado para las autoescuelas.

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