Opinion

La convivencia, por encima de todo

Las diferencias políticas no deben quebrar el espíritu de tolerancia que siempre ha presidido en Catalunya. Odios fuera..

El mecánico de Reus que fue denunciado por un presunto delito de odio al negarse a atender a una agente de la Policía Nacional que requirió sus servicios compareció ayer ante el juez. Desde el primer momento, el mecánico reusense ha argumentado su negativa a prestar el servicio que le solicitaron «por principios», ya que considera que la actuación policial el 1-O fue intolerable. Sería deseable que el caso pudiera quedarse en el estricto capítulo de las anécdotas. Anécdotas negativas, pero en cualquier caso sin mayor relevancia. Si no es así corremos el riesgo de que una chispa acabe provocando un grave incendio. Desde le primer momento en que se inicio el proceso soberanista hemos hecho gala de que las diferencias políticas no han derivado en enfrentamientos ciudadanos. Incluso se han negado las fricciones entre amigos y familiares en razón del posicionamiento diferenciado. Hasta se han aireado parejas de cónyuges alineados en distintos frentes que mantienen su convivencia amorosa por encima de las diferencias políticas. La mismísima jefa de la oposición, Inés Arrimadas, ha servido de ejemplo paradigmático del espíritu convivencial catalán. Todos estos argumentos pueden desmoronarse si el caso que ha prendido en Reus adquiere relevancia y se multiplica con cualquier otra excusa. 
La división política de la sociedad catalana permanecerá por largo tiempo. El punto al que se ha llegado indica que tardaremos años en recuperar la normalidad política. Por ello, más que nunca, es necesario un esfuerzo conjunto para mantener la normalidad social, cuya bandera fundamental es la convivencia. Ni las elecciones pasadas, ni la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ni la formación del nuevo Govern (si finalmente se logra cerrar) resolverán todos los entuertos que hemos sembrado desde ambos bandos. En estas horas no se vislumbra ni siquiera una luz al final del túnel y ya veremos si nuestra clase política tiene la capacidad que requiere el momento para hallar la solución. Mientras, tengamos las diferencias en paz.

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