Opinion

Transición energética

Artículo de opinión de Òscar Saladié, Director de la Càtedra Dow/URV de Desenvolupament Sostenible

La pirámide de la alimentación saludable distribuye los alimentos que conforman una dieta saludable teniendo en cuenta si son de consumo diario o si deben ser tomados de forma ocasional. Los primeros se encuentran en la base de la pirámide, su parte más ancha, mientras que los segundos aparecen en el vértice superior. Los expertos añaden, como parte indispensable de esta dieta saludable, la actividad física diaria y la ingesta suficiente de agua. También existe una pirámide en el caso de la energía.

En Catalunya el consumo de energía primaria, por formas de energía, está encabezado por el petróleo, mientras que en el caso específico de la energía eléctrica esta posición la ocupa la nuclear. En ambos casos se trata de fuentes de energía no renovables con importantes impactos ambientales en el caso del petróleo y sus derivados y, en el caso de la nuclear, con un evidente riesgo debido a las características del uranio, sin olvidar la cuestión de cómo deben ser gestionados los residuos. 

La sostenibilidad debe ser la base de nuestro modelo de desarrollo y la cuestión energética debe estar fundamentada en las fuentes de energía renovables. Que sean renovables no significa que sean inocuas para el medio ambiente. La participación de las fuentes de energía renovables en el consumo energético ha aumentado en las últimas décadas, pero todavía juegan un papel menor. Hay que sustituir las fuentes de energía no renovables por las renovables, pero estaríamos equivocados si pensásemos que este proceso puede realizarse de un día para otro. Es en este sentido que hablamos de transición energética. Se trata de un proceso gradual que ha de conducir a basar nuestro modelo energético en las energías renovables (más limpias) y, por otro lado, a reducir la dependencia de fuentes de energía que no disponemos en nuestro territorio.

Las fuentes de energía renovables están situadas en el vértice superior de la pirámide de la energía. Son esenciales, pero en la parte central de la pirámide encontramos la eficiencia energética. En este sentido es interesante saber dónde se produce la energía y dónde se consume. Por otro lado, esta mayor eficiencia estará ligada al diseño e implementación de procesos que permitan obtener los mismos productos pero con un menor impacto ambiental y un menor consumo de agua y energía. Finalmente, la base de la pirámide de la energía está ocupada por la reducción del consumo. Debemos apostar por las fuentes de energía renovables y debemos ser más eficientes, pero no será suficiente si, en las sociedades más desarrolladas como la nuestra, no reducimos el consumo energético. 

En un artículo del año 2008 y en relación a la energía eléctrica, el Dr. Sergi Saladié, profesor del Departamento de Geografía de la Universitat Rovira i Virgili, manifestaba la necesidad de apostar por la generación distribuida. Se trata de toda una gama de tecnologías de generación eléctrica que no precisan de la red de transporte en alta tensión. Las más útiles para hacer frente a los retos mencionados son las que utilizan fuentes de energía renovables, las que priorizan la instalación de estas tecnologías en suelo urbano e industrial y que, por tanto, aproximan los centros productores a los nodos de distribución y consumo ya existentes, y las que se basan en la participación de la ciudadanía en la concepción y gestión de los proyectos.

Las transiciones permiten incorporar cambios y alcanzar objetivos de una manera gradual, pero el proceso no se puede eternizar, en caso contrario el cambió será abrupto y, por consiguiente, tendremos menos capacidad de adaptación. Esperemos que entre todos, cada uno con su grado de responsabilidad, sepamos conducir esta transición mejor que otras que se han producido en nuestras latitudes. 

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