Tarragona

El 100% de alumnos del sector tecnológico de la URV tienen trabajo pero el talento se fuga

Los graduados tecnológicos de la URV no conocen el paro pero el extranjero y Barcelona les tientan con sueldos más elevados

Estudiar una ingeniería es trabajo seguro. Así lo demuestran los datos de la URV. A causa de la demanda, el porcentaje de ocupación de los titulados en Ingeniería Informática en la URV es del 100%, según los informes de la Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU). Entre los estudiantes no hay trabajo a tiempo parcial y más de la mitad de contratos son fijos. Los alumnos incluso tienen oportunidades de saltar al mercado de trabajo antes de acabar la carrera. Los sueldos se suelen concentrar en la franja de los 24.000 y los 30.000 euros anuales.

No han faltado, en los últimos tiempos, las denuncias de los estudiantes por no tener unos salarios a la altura de la formación. La realidad del mercado laboral puede esconder limitaciones, a pesar de tanta perspectiva halagüeña. «A veces los sueldos de perfiles júnior son más bajos. Hace falta un proceso gradual. Ahora bien, si vas a Barcelona, los salarios son más altos y la rivalidad entre las empresas mucho más elevada, tanto que a veces pagan a empleados con sueldo de directivo. Eso aún no pasa en el territorio», cuenta Gabriel Domènech, mánager del Clúster TIC Catalunya Sud. «Otra cosa distinta es la remuneración. Luego se trata de seguir progresando y mejorando. También hay quien se marcha fuera para aspirar a algo mejor, pero las perspectivas laborales son buenas y lo seguirán siendo más en el futuro», aclara el profesor Jordi Castellà, desde la URV. 

También incide en los salarios  Pere Millán, profesor del área de Arquitectura i Tecnologia de Computadors en el Departament d’Enginyeria Informàtica de la URV: «Cada vez dependemos más de dispositivos informáticos. Hay mucha demanda. Todos los alumnos suelen salir de aquí con trabajo, aunque quizás las retribuciones no son las que deberían de ser y no se valora lo suficiente esa labor. Por eso, muchos estudiantes empiezan trabajando en el territorio, cerca de casa, pero después se van fuera, al extranjero, porque en otros países las condiciones son mejores». El extranjero –e incluso polos económicos potentes como Barcelona– son destinos atractivos para los graduados.  

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