Tarragona

El sector tecnológico ofrece cada año 100 nuevos empleos en Tarragona y la mitad no se cubren 

La falta de ingenieros impide expandirse a las empresas TIC, que no llegan ni a cubrir la mitad de los perfiles que necesitan en la provincia

Un técnico de microinformática para Tortosa, un analista programador en .NET para el Grupo Castilla, en Riudoms, un programador PHP para Tarragona o un analista orgánico especialista en software para Reus. Son sólo tres de las decenas de ofertas de las TIC que proliferan para la provincia en portales especializados. 

Las empresas de la provincia buscan titulados en ingeniería para hacer crecer el negocio. Tal es la demanda, que a veces cuesta encontrar a alguien a quien contratar, porque el número de profesionales formados es insuficiente. «La ocupación es altísima, hay más demanda que oferta, y la previsión es que suba. El sector tecnológico está creciendo de forma exponencial», explica Gabriel Domènech, mánager del Clúster TIC Catalunya Sud (TICSUD.CAT), una asociación impulsada por el sector público y liderada por el privado, con el apoyo de la URV, para promover la competitividad de las TIC en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre.

Un ejemplo: la ocupación del Tecnoparc de Reus, un clúster científico-empresarial en nutrición y salud humana, es del 100%. La situación es ilustradora. A un alumno de informática de la URV le ofrecían 10.000 euros de sueldo cuando aún no había acabado su grado. La oferta le llegó luego otra vez, ampliada, y algo más suculenta. Eran 16.000 euros, todo un caramelo. El profesor le hizo una broma que era, a su vez, una recomendación: «Es mejor que sigas estudiando. Y espera a que te ofrezcan 22.000 euros». 

El planteamiento es habitual en Tarragona. Los alumnos de ingeniería informática, telemática y telecomunicaciones se han convertido en piezas codiciadas por todo tipo de empresas, desde pymes a grandes compañías, en pleno boom del internet de las cosas y la creciente digitalización, y bajo la amenaza creciente de los ciberataques. En tercer curso el estudiante puede tener ya varias ofertas sobre la mesa, como indica Jordi Castellà, director del Departament d’Enginyeria Informàtica i Matemàtiques de la URV: «Hay mucha demanda y como cuesta años llegar a un buen nivel, muchas empresas hacen captación antes, incluso cuando el alumno está aún en la universidad». 

Es una situación insólita en otros campos. Ingeniería de programario, programación Android, responsable de CRM (un gestor de relaciones con el cliente), desarrollador de J2EE, PHP o JavaScript son los campos donde se reclaman más expertos, además de ámbitos en expansión como el ‘e-commerce’. En total, cada año se ofertan unas 100 plazas que muchas quedan sin poderse cubrir. 

Numerosas empresas han pasado en los últimos años por el Fòrum d’Ocupació de la URV en Sescelades, entre ellas INSA, d-Core (T-Systems), IECISA, Tecnocom, Icot, Esquiades.com, Profiles Software Services, Alsys, ACI Grup, Quercus Technologies, Essi Projects o Studiogenesis. Pero la demanda va más allá. «Todas las empresas necesitan la tecnología. Las mayores quieren programadores para diseñar softwares y acaban teniendo grandes departamentos informáticos a pesar de que su producto no sea tecnológico», cuenta Gabriel Domènech. Además, firmas como PortAventura, Borges, Lear o Idiada han mostrado interés y necesidad a la hora de captar estos perfiles. 

Por debajo de las necesidades

«Hay que tener en cuenta que la informática está en todos los sitios, desde la smart city hasta los móviles. Hay muchas vertientes, ya no concebimos el día a día sin la informática», añade Jordi Castellà. El contacto entre el Clúster TIC Catalunya Sud y la URV es fluido y constante. La URV no puede cubrir todas las plazas que la industria reclama. En la universidad tarraconense se gradúan cada curso entre 30 y 40 ingenieros informáticos, una cifra «muy por debajo de las necesidades del sector», según explica el director de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria, Domènec Puig.

De hecho, el clúster TIC, en sus reuniones con la URV, ha dejado patente que las empresas (cobija a más de 40) no pueden crecer más debido a que no hay profesionales en el mercado. Se calcula que esa cifra de graduados debería, como mínimo, doblarse cada año para hacer frente a las necesidades productivas del tejido empresarial tarraconense. Pese a eso, la comunicación es muy habitual. «Intentamos que se actualicen los contenidos en función de lo que las empresas piden. La tecnología evoluciona rápido y tenemos que responder a esas tendencias», añade Gabriel Domènech. 

Las buenas perspectivas de trabajo atañen a ámbitos como la informática pero también las telecomunicaciones. «La formación que recibimos es muy polivalente. En temas técnicos nos podemos adaptar a cualquier sector», indica David Ferré, un ingeniero tarraconense experto en domótica que se dedica al sector de la construcción: «De la carrera sales con muchos conocimientos, y tienes salida para casi todos los ámbitos, desde el mantenimiento a la seguridad informática. Ahora los ingenieros van muy buscados». 

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