Tarragona

Estudian construir nuevos centros educativos en Tarragona

El aumento de alumnos de 1º de ESO ha obligado a colocar módulos prefabricados en el Martí i Franquès. Se buscarán soluciones estables para  atender la demanda del centro de la ciudad 

Lo llaman el ‘Baby boom’ de 2006 y, aunque el sistema educativo ya tenía noticia de su existencia desde hace doce años, la llegada a la ESO de esta legión de alumnos ha obligado a hacer reacomodos de última hora para que todos tengan plaza en el instituto que les corresponde. 

En Tarragona ciudad lo más llamativo es el caso del Institut Antoni de Martí i Franquès, donde estos días se ultima la instalación de módulos prefabricados –‘barracones’– para poder atender a los ocho grupos de primero de ESO  (en el resto de Catalunya el máximo establecido son 6 grupos) que comenzarán clases el jueves de la semana que viene. 

Jean Marc Segarra, director Territorial d’Ensenyament desde julio y, paradójicamente, hasta entonces director del Martí i Franquès, reconoce que la situación se había advertido, pero asegura que, aunque esta solución temporal no es la mejor, los módulos tienen comodidades suficientes: «Ya no son como los de hace 20 años, algunos lamentablemente están mejor que muchas aulas».

Además aseguró que en este caso no alojarán permanentemente ningún grupo, sino que se usarán para hacer clases de desdoblamiento y otras actividades.

No obstante, Segarra asegura que «esto de cara al año que viene cambiará, seguro», y señala que se accedió a la solución temporal bajo la condición de estudiar el mapa escolar de la ciudad, algo que ya ha comenzado a hacer conjuntamente con el Ayuntamiento de Tarragona y el Institut Municipal d’Ensenyament para ver cuáles son las necesidades de nuevos centros en la ciudad. 

La intención es concretar, antes de que termine este año, un plan para los próximos ocho años. Explica que será un programa para toda la ciudad, aunque adelanta que será difícil crecer hacia Ponet «porque no hay espacio material» y que seguramente uno de los sitios donde se plantearán nuevos equipamientos es en la zona de l’Arrabassada o el Nàstic. Así, además, se daría respuesta a un área donde actualmente está creciendo notablemente el número de familias con niños.

Aseguró que la idea es que, aunque serán los técnicos quienes propongan las soluciones, se abra un proceso participativo con las escuelas e institutos implicados.

151 módulos en la región

Para el curso que comienza habrá en los centros de primaria y secundaria del Camp de Tarragona 151 módulos prefabricados de los cuales los únicos nuevos son los  del Martí i Franquès.

En total hay once centros que funcionan en módulos prefabricados de los cuales el que tiene el destino más claro es la Escola l’Arrabassada, que deberá estar lista entre 2020 y 2021 y cuya construcción costará 4,5 millones de euros. En el caso de la Escola de Ponent, también íntegramente en barracones, Segarra aseguró que se estudiará una solución con el ayuntamiento teniendo en cuenta también toda la demanda de la zona.

En la demarcación hay cuatro centros cuyos proyectos son de adjudicación «inminente»: los institutos dels Pallaresos y de Roda de Berà, y la escuela Teresa Godes i Domènech de La Juncosa del Montmell y la escuela de Maspujols, que quedaron parados por la aplicación del artículo 155, explicó Segarra.

También quiso dejar claro que el 40% de los lugares donde hoy hay prefabricados no acabarán teniendo una construcción definitiva «porque no hará falta».

Más ESO, menos P3

Una de las características del curso que contará con 154.034 alumnos (datos provisionales) en el Camp de Tarragona es que, además de aumentar los alumnos de ESO (este año son 1.070 más) se nota una bajada, casi en la misma proporción (1.029 alumnos menos) en educación infantil y primaria.

En el Camp de Tarragona 88.454 alumnos estudian en la pública, 34.185 en la privada y 24.916 en la concertada.
También es significativo el aumento en 188 de los alumnos de Formación Profesional.

En cuanto al número de docentes, Ensenyament amplía la plantilla en 50 profesores más. En total, las aulas contarán con 7.306 maestros y profesores, respecto a los 7.275 del curso anterior. Según Segarra, la cifra final de personal contratado podría variar como consecuencia de la matrícula viva y de los exámenes de septiembre. 

Dice que con la ampliación de la plantilla se quiere «ofrecer una mejor atención educativa en todas las etapas». De hecho, destacó  que el 81% del profesorado seguirá trabajando en el mismo centro que el año pasado, una ‘fidelización’ largamente demandada por los directores. 

También se incrementan un 17% los profesionales con un perfil específico vinculado a un proyecto educativo de centro. 

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