Tarragona

La cena de la AECC Tarragona vuelve a revolucionar la provincia

La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, fue la invitada de honor. Se recaudaron más de 11.000 euros

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«Pido un compromiso firme a todas las administraciones, para trabajar unidas y mejorar las condiciones de los enfermos de cáncer y de sus familias». La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, quiso sumarse así al trabajo que tantas entidades, como la Asociación Española Contra el Cáncer, realizan, acompañando a los pacientes en ámbitos donde el Estado no llega. Fue la noche del viernes, durante  la cena solidaria anual que la delegación tarraconense de la AECC organizó en un Gran Palas Hotel de La Pineda decorado por el artista David Callau y con altos protocolos de seguridad. Ana Vilallonga, la pdta. de la AECC Tarragona, consiguió traer a la ministra en la quinta edición de la cena, en su afán por superarse cada año con mejores invitados –aunque se le resiste Bertín Osborne–.

Son un multiplicador en todos los sentidos. Por un lado en asistencia. Un total de 220 comensales llenaron la sala Barcelona del complejo, destacando a la pdta. de la Cambra de Comerç de TGN, Laura Roigé; al subdelegado del Gobierno, Jordi Sierra; a políticos del PP, también de Ciudadanos, aunque ninguno del PSC; a empresarios; a representantes rotarios; al arzobispo Pujol, que volvió a bendecir la cena haciendo suyo un verso del libro sagrado; a las empresarias de ADEE-Business Profesional Woman, y a sus homónimas de la CEPTA; y al pdte. de la Fundació PortAventura, Ramon Marsal, que avanzó que la cena de su fundación también tendrá a la AECC como beneficiaria junto a la Fundació Josep Carreras, el próximo 19 de julio.

Por el otro, también se vieron incrementados los fondos recaudados. Pasaron de los 8.000 euros del año pasado a más de 11.000, que serán destinados a varios proyectos de investigación. Entre ellos se encuentra el de la joven doctora Núria Dueñas, que además presentó una breve introducción antes de cenar.

Como siempre la velada terminó con el buen ambiente que deja la rifa solidaria. Algunos asistentes volvieron a casa con uno –o varios– premios. Destacaron cenas en Can Bosch, vinos, tablets, obsequios de joyería, y algunos ‘pongos’ que animaron a los más desafortunados. La guinda se la puso Vilallonga, dando las gracias a todos los voluntarios y proveedores que hicieron posible que la noche volviera a ser un éxito.

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