Tarragona

La masificación amenaza el Bosc de la Marquesa y sus calas

Los bañistas con ropa ‘ganan’ a los nudistas. Los fines de semana hay más usuarios que algunas playas con vigilancia de Creu Roja, como la Savinosa. Acampadas ilegales y hogueras, otro riesgo latente

La actividad en el Bosc de la Marquesa y sus calas se ha incrementado este verano, según constatan los agentes de la Guàrdia Urbana adscritos a la unidad de playas. Se han visto más acampadas en la zona de pinar, una práctica que está prohibida. Pero no sólo en este espacio boscoso hay más gente, también en las dos principales calas que hay en este rincón virgen de Tarragona: Roca Plana y Waikiki. Este incremento de personas es un contratiempo importante para preservar este espacio y pulmón natural de Tarragona.

Si desde hace tiempo estas dos recónditas playas atraían a gente que, lejos de las aglomeraciones y también para preservar su intimidad, las elegían para practicar nudismo, actualmente se han convertido en unas playas más, donde se puede ver más gente con bañador que sin él. Este aumento de usuarios se detecta principalmente durante el fin de semana cuando, por ejemplo, puede haber más personas en la arena que en la playa de la Savinosa.

La quincena de denuncias puestas por los agentes de la Guàrdia Urbana por realizar acampadas –entre el 15 de junio y el 16 de agosto–  se han localizado en las dos calas. Y es que muchas personas llegan a la playa al atardecer y montan su tienda de campaña para pasar la noche.

Los medios policiales
Aunque la Guàrdia Urbana tiene una patrulla exclusiva para playas, en las intervenciones han participado también agentes de otras unidades policiales.

Y si en la mayoría de playas más urbanitas ya no se ven perros sobre la arena, en las calas del Bosc de la Marquesa sí que es algo habitual. Allí, los agentes han puesto la mayoría de las 45 multas durante el mencionado periodo.

El pasado sábado, a las siete de la tarde, la patrulla de playas de la Guàrdia Urbana estuvo recorriendo las dos calas y todo estaba correcto. Media hora más tarde había en Cala Fonda seis tiendas de campaña y siete perros. En la playa de Tamarit multaron a un hombre con perro. Pero había muchos más, que huyeron hacia un cámping cercano. «Además, olía a orines».

Actualmente, ni en Roca Plana ni en Waikiki hay presencia fija de Creu Roja. Cuando ocurre alguna emergencia tienen que venir los socorristas de otras playas, como La Móra o Llarga. Es lo que ocurrió por ejemplo este verano cuando una mujer se torció el tobillo en Roca Plana. Un socorrista del puesto de La Móra, con moto acuática, acudió para trasladar a la persona herida hasta el punto donde podía llegar la ambulancia.

La presencia de mirones con cámaras sigue estando presente en las playas

Por ello, algunos son del parecer que en alguna de estas dos calas tendría que haber presencia fija de Creu Roja para atender a este importante incremento de bañistas que ha experimentado.

Pero la acampada se puede dar en cualquier punto. Ayer al mediodía, los agentes encontraron una tienda en la explanada del Fortí de la Reina. En su interior había una pareja francesa de 21 años. Dijeron que les habían robado sus pertenencias el día anterior en Barcelona y que no tenían dinero. 

Dormir bajo los pinos
Otra zona cada vez más aprovechada es la de los pinos del Bosc de la Marquesa. Acampar en este espacio, debajo de los árboles, se ha convertido también en una práctica habitual. No sólo está prohibido sino que constituye un peligro para la masa boscosa porque muchas veces los usuarios lo acompañaban de hogueras para hacerse la comida. En estos casos se tiene que detectar a la persona in fraganti.

Pero una de las prácticas que se ha puesto de moda en los últimos años es atar hamacas entre dos árboles, algo que está prohibido también por las ordenanzas municipales. Este verano ya se han puesto nueve multas por este concepto.

Pervertidos
Precisamente esta supuesta intimidad que buscan las personas que acuden a la cala provoca la asistencia de individuos ‘no deseables’. Un hombre de unos 50 años acudió a Roca Plana. Llevaba su toalla y hacía fotos a una joven –que estaba con su pareja– y además se masturbaba. Los jóvenes se percataron de ello y los dos fueron a recriminarle su acción. Hubo un enfrentamiento. Pero antes de que el mirón se marchara le hicieron una foto. Cuando encontraron a la patrulla de la Guàrdia Urbana en el Bosc de la Marquesa se la facilitaron por si volvía a aparecer.

Pero no ha sido el único caso este verano. La Guàrdia Urbana abrió diligencias penales contra un ciudadano francés de unos 55 años –cuya identidad se desconoce- que se encontraba en la misma cala grabando con una cámara de vídeo las partes íntimas de las personas que allí se encontraban. Una pareja también se percató de ello y se acercó al hombre. Le dijeron que iban a llamar a la Policía. El individuo echó a correr y se dejó la cámara en el lugar. En las imágenes salía incluso su cara.

Pero entre tanta perversión hay también las personas honestas. El pasado jueves una mujer requirió en Roca Plana la presencia policial. Dijo que había encontrado en La Móra una cartera con 125 euros y documentación. Había intentado localizar a la dueña por Facebook, sin conseguirlo. Los agentes la encontraron en un restaurante de La Móra. Aseguró que este mismo día había estrenado la cartera y se mostró muy agradecida.

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