Tarragona

Las cosas por su nombre... por fin

El plan para colocar 365 placas con los nombres de las calles ha mejorado la orientación por la ciudad, pero atención, todavía quedan puntos oscuros

Digamos que viene de visita a Tarragona y debe acudir a una cita en la plaza del Alcalde Lloret. Si es de los que tira de aplicaciones móviles para ubicarse llegará sin problemas. Pero bastará que quiera cerciorarse con sus propios ojos de que está en el sitio para ver que la cosa es más difícil, porque la placa con el nombre de la plaza está tan ‘desteñida’ que apenas se intuyen las letras.

No obstante, y para ser justos, la situación de la señalización ha mejorado bastante si la comparamos con la que pudimos constatar en un reportaje dos años atrás. La razón es que el Ayuntamiento de Tarragona ha realizado un plan para colocar nuevas placas de mármol en las calles donde no había o para repintar las que no se veían.

En total se colocaron 365 placas en 71 calles. Se colocaron en zonas muy concurridas por los turistas, como por ejemplo la Rambla Nova, y en calles de bastante tráfico de peatones, como la calle Jaume I y la Doctor Mallafrè (la del Hospital Joan XXIII y la oficina de atención ciudadana de los Mossos d’Esquadra). Se cambiaron también en Sant Pere i Sant Pau, los barrios de Ponent y en Boscos de Tarragona. En total se invirtieron 35.000 euros en colocar o renovar las placas.

Una en cada cruce

Antes de iniciar un recorrido para comprobar el estado de la señalización buscamos lo que dice la norma. Encontramos que según el Artículo 13 de la Ordenanza General de convivencia ciudadana y uso de los espacios públicos de Tarragona: «Los rótulos que identifiquen los espacios públicos han de ser bien visibles. En caso de calles o similares, tendrá que haber un rótulo identificativo en cada uno de los extremos de cada vía y, al menos, en una de las esquinas de cada cruce. En las plazas habrá que poner un rótulo en el edificio preeminente y en los principales accesos. En el resto de casos, se seguirán criterios que permitan a los peatones una identificación adecuada del espacio público correspondiente».

Buenas noticias y puntos negros

Con estos datos en la mano repasamos la situación de algunas calles céntricas. En el caso de la Plaça Imperial Tarraco, por ejemplo, la señalización es impecable. Hay una placa en cada uno de los lados. Lo mismo sucede con una calle que tomamos como ejemplo, Prat de la Riba, que ahora sí que cumple con aquello de las señalizaciones en cada cruce.

Algunas placas, como la del Alcalde Lloret, necesitan un repaso de pintura porque es imposible leer lo que ponen. FOTO: lluís milián

La cosa, no obstante, varía en el resto de la ciudad. En calles como Enric d’ Osso, por ejemplo, el cartel está en un solo extremo.

Más sensible es el caso de las placas de dependencias donde los ciudadanos podrían necesitar ir a hacer un trámite. Es el caso de la comisaría de la Policía Nacional, ubicada en la Plaça d’Orleans. La placa con el nombre de la plaza está sólo en un extremo y las letras tampoco se distinguen.

Algo parecido sucede si hay que acudir a Serveis Socials del Ayuntamiento (en la Plaça Prim 6). Se trata de una plaza atípica, atravesada por la Calle Unió, una isla, y otra calle, la de Sant Magí. Así de un lado sí que hay dos pequeños rótulos y del otro lado, justo donde se encuentra Serveis Socials, ninguno.

En resumen, la situación ha mejorado, pero al peatón todavía le faltan pistas para ubicarse. Se echan de menos, por ejemplo, más señales verticales que indiquen los sitios de interés. En este aspecto, la ciudad sigue estando mucho mejor señalizada para los que van en coche que para quienes se mueven a pie.

Sigue navegando