Tarragona

Los turistas toman el centro de Tarragona

Compras, paseo y visitas culturales. Los establecimientos del centro de la ciudad se benefician del cambio en el tiempo de los últimos días.

Al mal tiempo buena cara. Es lo que deben estar pensando los restaurantes y comercios de Tarragona, que han visto como, a partir del jueves, las calles más céntricas se llenaban de visitantes que, por unas horas, dejaban huérfanas sus toallas y apostaban por el turismo de ciudad.

«No sabemos muy bien qué vamos a ver. Venimos a pasear y quizás a comprar», decía Madeline Deniau que, junto a su marido y sus hijos, pasa unos días en Salou, y ayer decidía coger el autobús para ir a Tarragona. Deniau es una de los centenares de turistas que ayer curioseaban entre las reliquias expuestas en las paradas del mercado de antigüedades de la Rambla Nova. «Sí, se ha notado más movimiento», decía a última hora de la mañana Remei Gálvez. 

Gálvez hace más de cuatro años que todos los viernes baja desde Lleida para vender novelas, cómics, discos y carteles de segunda mano. «A lo mejor si encuentran algo de publicidad que les gusta o alguna moneda extranjera que les hace gracia, pero si no, los turistas no compran», añadía esta vendedora.

La Rambla Nova era una avenida con más extranjeros que tarraconenses. Se detectaban fácilmente por la tranquilidad con la que se mueve uno por la calle cuando está de vacaciones y porque principalmente iban en familia.

El francés y el español eran las lenguas que predominaban entre los visitantes. No es tan habitual el resto de días, pero los viernes en Tarragona también se habla en italiano. Coincide con la llegada del Costa Victoria, y ayer sus pasajeros se encontraron con una ciudad con una temperatura que nada tenía que ver con la de inicios de semana. 

Los comerciantes son uno de los termómetros que nunca fallan a la hora de valorar cómo va la temporada. «Finales de julio y agosto han sido bastante tranquilos, pero estos días muy bien.Y septiembre siempre acostumbra a ser un mes muy bueno», decía Sílvia Bayo.

Es una de las socias de la tienda O’, en la calle Merceria. Eran las cuatro de la tarde y por la calle tan solo se veían grupos de visitantes que paseaban y entraban a algunas de las tiendas que no cierran al mediodía. 

Bayo es una de las socias de la tienda O’. Estaba pintando un vano mientras atiendía a algunos clientes que compraban piezas de bisutería. Es uno de los establecimientos que se ha puesto de nuevo hace tan solo algunos meses, en el que venden souvenirs Kilómetro 0, objetos que confeccionan artesanos de la ciudad, que apuestan por un concepto de souvenir más personal. «Hay días en los que entra mucha gente, mira y se va, pero estos días ha sido más animado», argumentaba.

Jordi Olivar se mueve más por el souvenir convencional. Es el propietario de la tienda Cal Jordi, en el Pla de la Seu, un espacio privilegiado que se beneficia de los cientos de personas que se acercan a la Catedral para conocer de cerca el monumento más visitado de la ciudad.

«Se nota que ha cambiado el tiempo y que es viernes, los días de crucero viene mucha más gente», decía este comerciante. Hablaba mientras despachaba un vaso de chupito con el nombre de Tarragona. El nombre de esta ciudad ha ido arrinconando a estos mismos objetos con el nombre de Barcelona que, aunque de una forma mucho más minoritaria, aún pueden encontrarse en las tiendas del centro histórico.

«Poco a poco estoy consiguiendo que los proveedores cada vez me lleven más cosas que pongan Tarragona», explicaba este vendedor, que lleva treinta años en el sector. Afirmaba que ésta ha sido una de sus reivindicaciones y prueba de ello son los vasos, tazas y demás objetos que pueden encontrarse en la tienda. Mientras habla, Olivar despachaba tres postales a una familia francesa. Incluso compró los sellos, con la intención de mandarlas a su país. 

Pero las compras no son la única distracción. Estos días se han registrado más visitantes de lo habitual en los monumentos. Es el caso de la maqueta de Tarraco, ubicada en la Antiga Audiència. Recibe unos 500 visitantes de media al día. Tan solo el jueves accedieron 1.029 personas, mientras que en el registro de ayer por la mañana –que incluye datos hasta las 15.00 horas– ya habían pasado 609 personas.

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