Tarragona

Montoro desbloquea 218 millones para los alcaldes tarraconenses

Hacienda levanta el veto y deja a los municipios gastar de aquí a las elecciones su superávit de 218 millones. Es un remanente que permanecía bloqueado y que ahora permitirá desencallar numerosos proyectos

Por sexto curso seguido, las arcas de las entidades locales no cerraron en números rojos. Con más ingresos que gastos, el saldo de los ayuntamientos es positivo y, sin embargo, los consistorios apenas podían tocar los ahorros en el banco, para desesperación de muchos alcaldes. Los ayuntamientos de Tarragona cerraron 2016 con 218,3 millones de superávit acumulado, el llamado remanente de tesorería para gastos generales ajustado. Es un aumento del 16,5% respecto al ejercicio anterior, cuando el dato se quedaba en 187 millones, según el balance de la liquidación de presupuestos publicada por Hacienda. 

El Ministerio se ha comprometido a que los ayuntamientos puedan emplear, a partir de este mes, los 5.000 millones de superávit de 2017 durante este año y el próximo. Se articulará una norma urgente, a través de un decreto ley, para que se emplee ese ahorro, que en la provincia ha ido aumentando exponencialmente en virtud de las duras políticas de ajustes llevadas acabo estos últimos años para compensar las épocas de despilfarro y mala gestión. 

Fin a la parálisis inversora
Finalmente, parece que Hacienda ha cedido a la presión de los municipios, que en reiteradas ocasiones han denunciado la parálisis inversora que padecen. En Tarragona, la cifra a invertir asciende a esos 218,3 millones, sólo considerando 2016, los últimos datos  disponibles, por lo que es probable que el balance real, el que corresponde a 2017, sea mayor. 

La medida es inminente y podrá tener efectos en cuestión de 15 o 20 días

Es el número más elevado en los últimos diez años. Se trata, de hecho, de una cantidad inédita, incluso en los años previos al estallido de la burbuja y la crisis, cuando el dinero de la construcción entraba a espuertas en las arcas municipales. En suma, se trata de reinvertir el montante que estaba congelado en las cuentas bancarias en cuestiones como infraestructuras culturales, deportivas, educativas o de empleo, siempre y cuando se respeten las competencias municipales. 

El desbloqueo se presenta como un esperado caramelo para los ayuntamientos, más aún a poco más de un año para las próximas elecciones municipales. «Hablábamos de dinero que hasta ahora quedaba muerto, bloqueado. La ley Montoro te dejaba muy poco margen para invertir, estábamos amputados», explica Fèlix Alonso, diputado y alcalde de Altafulla.

El municipio del Tarragonès ya tiene incluso dos proyectos en mente que pueden quedar desbloqueados: el gimnasio de la Escola La Portalada y el auditorio del Casal La Violeta. Entre ambos proyectos se alcanzan, aproximadamente, esos 1,5 millones que el consistorio tenía de remanente. «Hasta ahora las inversiones eran muy reducidas. Eso puede cambiar. La administración local es la única que ha cumplido. Poder gastar el superávit es muy importante, no sólo por los servicios de cara al contribuyente, sino porque se reactiva la economía local», agrega Alonso. Eso sí, los municipios tendrán que seguir cumpliendo algunos requisitos en cuanto a deuda o plazo medio de pago a proveedores. 

Lo importante es que Montoro, por primera vez desde la crisis, abre el grifo. Hasta ahora los ayuntamientos con superávit no podían destinar el excedente a gasto corriente, lo que impedía acometer proyectos como la construcción de polideportivos y escuelas o la contratación de personal. Es probable que en los próximos meses las obras abunden en las calles de pueblos y ciudades de la provincia. 

Los alcaldes celebran que el Estado por fin abra el grifo para aquellos municipios que han logrado sanearse

En Tarragona, Pau Pérez, concejal de Hacienda, también ve con buenos ojos la medida: «La valoración política sólo puede ser positiva. El compromiso de Hacienda es firme y, además, se trata de algo inminente, que empezaremos ya a aplicar». 

El remanente de Tarragona superó en 2016 los cuatro millones. Ese dinero se dedicará a las inversiones que estaban previstas en un plan de venta de patrimonio que no ha arrancado. 

«La medida nos beneficia. Hasta ahora era un poco frustrante, porque estábamos saneados pero no nos dejaban gastar, y en el pueblo hay muchas cosas por hacer», se sincera Antonio Álvarez, alcalde de Corbera d’Ebre, en la Ribera d’Ebre. 

«Muchas calles están mal»
La población ebrense trabaja ya en posibles inversiones aprovechando la circunstancia: «Tenemos un remanente importante. Muchas calles están mal y no las podíamos arreglar. El alcantarillado y las farolas son intervenciones a tener en cuenta». 

El municipio tenía, a finales de 2016, alrededor de 400.000 euros de superávit que ahora, en parte, podrán ser gastados. La sostenibilidad financiera y el marco competencial municipal seguirán siendo las guías principales de los requisitos. 

Joan Castor, alcalde Sant Jaume d’Enveja, también recibe la medida con los brazos abiertos. «Es algo positivo. En los últimos ejercicios nos hemos regido por lo que mandaba el Estado. Apenas hemos podido reinvertir el superávit. Hay que analizar bien ahora si lo que permite Hacienda hacer se amolda a las necesidades del municipio». 

La cifra de dinero del que podría disponer Sant Jaume d’Enveja está por concretar, pero podría rondar los 600.000 euros. «Tenemos como proyecto el impulso de una pequeña zona industrial. Si podemos disponer de parte del remanente, lo utilizaríamos para eso», confirma el edil del municipio del Montsià.

El presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, que ha estado al frente de la negociación, atribuye los acuerdos con Hacienda a las presiones ejercidas por los alcaldes de «tantos colores políticos y de ciudades pequeñas, medianas y grandes». Este mismo mes, previsiblemente de forma ágil y rápida, deberá formalizarse el rango de inversión en el que se pueda usar el superávit.

Sigue navegando