Tarragona

Mujeres que abrieron camino en Tarragona

La escritora Montse Barderi recopila 86 historias de catalanas ‘únicas’. Cuatro de ellas son tarraconenses

«En todos los periodos y ámbitos encontramos la fuerza femenina. La mitad de la humanidad siempre ha encontrado maneras de destacar, incluso en la época medieval», asegura Montse Barderi. La escritora de Sabadell ha reunido en el libro Dones úniques (Columna Edicions) a 86 mujeres catalanas con «vidas destacables», referentes de las artes, la ciencia, la letras, el deporte o el activismo desde el siglo II hasta el presente. El nexo en común entre todas ellas es «el deseo de poder ser, de poderse desarrollar de manera libre y plena. De negarse a ponerse límites, atreverse y nunca decir ‘eso no es para mí, no debería osar’», explica Barderi. 

«Son únicas, pero no aisladas. Se relacionan entre ellas y juntas crean un movimiento que explica que haya emergido con fuerza y transversalmente la revolución feminista actual. Una revolución decisiva e incruenta que afecta a todos los ámbitos, social, político y personal, y que supone un gran cambio y no ha derramado ni una gota de sangre», añade la autora.

En esta recopilación de heroínas aparecen cuatro tarraconenses: Neus Català, Teresa Bartomeu (Tissy la Rossa), Montserrat Abelló y Elena Maseras. «Son cuatro mujeres universales, de una validez incuestionable. Estamos hablando de mujeres patrimonio de nuestra cultura que merecen ser conocidas y recordadas», sostiene Barderi. 

A cada una le dedica un capítulo en el libro. Son historias inspiradoras, más que de vidas de gran éxito, de vidas con sentido y plenas. «El éxito es una vida coherente con los propios valores y con sentido, a veces al margen del resultado obtenido». Cada narración acaba con una conclusión o resumen de la aportación de cada protagonista. Cuenta con ilustraciones de Violeta Crespo.

Las protagonistas de Dones úniques son «un ejemplo de empoderamiento femenino», un espejo para que las jóvenes de ahora se miren y digan ‘si ellas que están tan cerca han podido, yo también podré»’.
 

En un campo de concentración
Neus Català, de 102 años y de Els Guiamets, fue miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas de Catalunya (PSUC) durante la Guerra Civil y es la única superviviente española del campo de concentración nazi de Ravensbrück. Después de ser liberada, continuó desde Francia su lucha clandestina contra el franquismo. Es un referente de la lucha por los Derechos Humanos, de ética y valores. La Generalitat la galardonó en 2005 con la Creu de Sant Jordi. «Tengo la satisfacción de poder decir que conoce el libro, ha leído su historia y está muy contenta», comenta Barderi.
 

Pionera del esquí
La reusense Teresa Bartomeu (nacida en 1889 y fallecida en 1969) fue una de las primeras mujeres que practicaron esquí de competición. También se la conoce como Tissy la Rossa. En 1917 ganó el premio de la sección de Esports de Muntanya del Centre Excursionista de Catalunya y desde entonces no paró de cosechar triunfos. «Fue una gran deportista. Gracias a pioneras como ella hoy no nos extraña ver esquiadoras. Su historia nos enseña que, aunque haya algo que no hayamos hecho nunca, nos podemos atrever. Su actitud sirvió para que, por ejemplo, hoy ver directoras de orquesta no sea tan extraño. Eso de que una mujer no lo ha hecho antes no fue ningún impedimento para ella», apunta la escritora.

Una destacada poetisa
La tarraconense Montserrat Abelló (1918-2014) es una de las grandes poetisas en catalán. Este año se conmemora el centenario de su nacimiento. «Su poesía es muy personal, directa y vivida», señala Barderi, que destaca que, en su faceta de traductora, Abelló «realizó una tarea muy importante para acercar a las poetisas inglesas a la lengua catalana y viceversa. Le debemos la aproximación a grandes voces, como Sylvia Plath, Adrienne Rich, Margarey Atwood o Anns Secton».
 

La primera médico
La vilasecana Elena Maseras (1853-1905) fue la primera mujer en España que pisó las aulas de la Facultad de Medicina como estudiante de género femenino (otras accedieron con prendas masculinas). Su entrada fue recibida con aplausos por parte de sus compañeros. Acabó la carrera pero no le dieron el título y no pudo ejercer. «Fue una gran injusticia, pero sin su aparente fracaso, las mujeres que llegaron detrás no habrían podido titularse. Abrió el camino para que las otras, haciendo un tramo más, llegasen a la meta», concluye Barderi.

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