Tarragona

Poemas para los que no leen

La Fonoteca de Poesía ofrece una selección de obras recitadas. Participan tres escritores de Tarragona

Los que somos perezosos, que no vagos, tenemos una máxima en el instituto: para qué leernos el libro que nos mandan en clase si podemos ventilarnos su película en apenas hora y media. Así me examiné yo, aunque quede mal decirlo, de clásicos como La Colmena o La Regenta. Luego llegaron los audiolibros (¡benditos ellos!) y ahora hay hasta poemas recitados. Internet es un filón literario para los que no leen. La Fonoteca de Poesía Contemporánea, impulsada por The Booksmovie, cuenta con un amplio catálogo de escritores, entre ellos tres de Tarragona: Olga Xirinacs, Juan Carlos Elijas y Enrique Villagrasa. 

Algunas de sus obras se pueden escuchar en la web de The Booksmovie (thebooksmovie.com) y en su aplicación para teléfonos móviles. Cada autor graba sus poemas en su lengua original (en este caso, castellano o catalán) y unos intérpretes se encargan de adaptarlos al inglés, francés, alemán, ruso e incluso chino y árabe. «Escuchas tu voz o las voces de los traductores y los recuerdos se multiplican. Sientes múltiples sensaciones. También piensas: ‘qué mal leo mi poesía y qué bien la leen los otros’», dice Villagrasa. 

Esta manera auditiva de disfrutar de poesía «se acerca a su origen oral que estimula lo memorable. Aunque va más allá, pues se puede leer al mismo tiempo que se escucha», puntualiza Elijas. ¿Se siente lo mismo al leer que al escuchar? «Existen sectores comunes en la decodificación. Sin embargo, la experiencia oral nos traslada a algo atávico: imaginación y memoria; mientras que la fijación de lo escrito permite que la experiencia visual intervenga de modo diferente en la recepción de las referencias tanto semánticas como formales», afirma Elijas.
 

Captar público
Hay poesía para ser escuchada y otra para ser leída en silencio, comenta Villagrasa. «Si escuchas el poema cierras los ojos y te dejas llevar por el ritmo del versos y las imágenes que se suceden. Si lees hay una complicidad directa, pues es el lector quien termina el poema, lo hace suyo». 

Para Roberto Rodes, director de esta singular fonoteca, «el poeta es el primer lector autorizado de su poema y el único que puede hacerlo crecer en su lectura, acercando a los lectores a ese momento único en que el poema nace de la mente de su autor».
Esta iniciativa aproxima al público un talento literario alejado de las masas. «La poesía debe ser un arte minoritario, como la música de cámara o la subida al monte Everest. Y no tiene que pasar nada. No a todo el mundo le tiene que gustar la poesía», señala Villagrasa. 

Vamos, que muy pocos poetas se hacen de oro en estos tiempos (y diría que en ningún tiempo). «Sabemos que la poesía pertenece al territorio de lo personal, por eso apostamos por acercarla a la gente a través de su móvil», explica María Luisa López, directora de Comunicación de TheBooksmovie. Y con internet de por medio se puede oír en cualquier lugar y situación.

El programa de la fonoteca es de «calidad y me gustó enseguida», cuenta Xirinacs. «He comprado alguno de los volúmenes de poetas que desconocía, gracias a esta exposición de voz y libro. Los poetas comunicamos con gusto nuestras obras. Aprecio, en una pausa de mi trabajo, escuchar esas voces que me confían parte de su obra: les noto muy cercanos y me acompañan. En su conjunto, forman una admirable colección y deseo su continuidad», concluye la escritora tarraconense.

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