Tarragona

Rotaract, el gusto por hacer cosas por la comunidad

El club tarraconense celebra su calçotada anual. Acudieron jóvenes rotaracts de países como Japón.

Alodia Garcia estaba al mando la mañana del sábado.Dirijía a los jóvenes miembros de Rotaract Gaudí Mediterrània, el club de servicio auspiciado por Rotary Tarraco August del que forma parte. Su objetivo era preparar la calçotada que celebran por estas fechas cada año, desde hace quince. Pero hubo novedades. Estrenaban localización. Fue en el camping de la Ermita de Sant Antoni de Altafulla. Un emplazamiento único, con unas vistas al mar tan extraordinarias como desconocidas para la mayoría de los que estaban allí.

Sin embargo, el encuentro iba más allá de hacer unos calçots en las brasas. Aparte de disfrutar de un día entre amigos, también dieron a conocer nuestras costumbres a rotaracts extranjeros, algunos llegados desde el mismísimo Japón. Para ello contaron con amigos del club, como la pdta. de la Asociación Española Contra el Cáncer de Tarragona, Ana Vilallonga, y evidentemente, miembros del Rotary Tarraco August, como Mercè Martorell y el past-gobernador Sergio Aragón; la representante distrital de Rotaract, Rita Giménez; y socios de los clubs barceloneses Diagonal, Sant Cugat y Condal. La mezcla de culturas e ideales se palpó a lo largo de la comida, pero siempre para dar a conocer distintas formas de hacer y aclarar curiosidades.

La puesta en común es uno de los valores que caracteriza al club, entre muchos otros. A lo largo del año realizan un amplio programa de acciones con el fin de servir a la comunidad, a través de donaciones de libros, recogidas de alimentos y ayudas. «Nos llaman raros, porque somos gente que simplemente hacemos cosas», bromeaba Montserrat Moral, rotaria de Sant Cugat, que ya está pensando nuevos proyectos formativos para jóvenes. Son esas ganas de hacer cosas, no solo para sí mismo sino para los demás, lo que intentan transmitir.

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