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Ramon Profitós: «Me paran por la calle para pedirme que no me jubile todavía»

Durante 17 años ha sido el médico de familia en el Montmell, pero llega la hora de retirarse

| Actualizado a 25 septiembre 2022 07:00
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Dicen que en La Joncosa del Montmell nadie va al médico. No porque de vez en cuando no haya algún achaque, sino porque al médico se lo encuentra uno por la calle.

«Ya se lo contaré cuando le vea», piensan los vecinos. O le llaman directamente a su teléfono para una visita a domicilio. Es lo que tiene ser médico de pueblo. Una proximidad agradecida y muy directa. Un contacto que hace a un médico dedicación a tiempo completo de 24 horas al día.

Durante 17 años Ramon Profitós ha sido el médico de familia en El Montmell. Pero ahora ha anunciado que llega la hora de retirarse. Se jubila tras casi dos décadas de un contacto directo con los vecinos.

Una relación que además de médico ha hecho de Ramon Profitós psicólogo, confidente, confesor... «En la medicina de familia y cuando hay esa proximidad, la psicología tiene un papel esencial. Casi mayor que el propio clínico».

Además de la labor asistencial está la de proximidad, la relación directa. «Poder dedicar tiempo fuera de la consulta», explica el médico con 40 años de profesión, casi la mitad en El Montmell.

Desdee niños

Que se vaya el médico que te ha atendido media vida, con el que has crecido, deja huérfanos a muchos. Vecinos ahora adultos que ya fueron atendidos por Profitós cuando eran niños y entonces no había largas listas de espera. Porque al médico te lo encontrabas por la calle.

Por eso la tristeza en El Montmell. «Ya les digo a los vecinos que el próximo doctor también tendrá una adaptación y poco a poco conocerá a todos». Pero son muchos los que piden a su médico que se quede algo más.

«Me vienen a ver o me paran por la calle pidiendo que me quede algo más», explica el facultativo. Incluso el Ayuntamiento ha sugerido si puede alargar su estancia en El Montmell.

Ramon Profitós valora las muestras de aprecio y la proximidad. «Y eso que en El Montmell ya viven 1.500 personas. No es un pueblo tan pequeño».

Aunque aún se mantenía esa disponibilidad de todo el día. Porque los vecinos saben donde vives, dónde encontrarte, tienen tu teléfono, te conocen, te aprecian y confían. Y el médico también sabe cuando pasa algo fuera de lo normal.

Vocacional

«Ser médico de pueblo es gratificante. Es muy vocacional». Pero son pocos los que escogen ese destino y es difícil encontrar un sustituto.

«Muchos médicos prefieren ir a un centro de asistencia primaria más grande». Por eso hay que ver cuánto tardará El Montmell a volver a tener su médico de casa. El de poder encontrarlo por la calle y que además es psicólogo y vecino.

De momento los vecinos agradecen los años de atención recibida por Ramon Profitós . «Es algo que emociona. Me gusta pensar que ese cariño es por el trabajo hecho estos años».

También el Ayuntamiento ha agradecido la dedicación de «nuestro» médico. El consistorio señala que «no solo se preocupaba por nuestra salud sino también de nuestras desazones, nuestros miedos y nuestras alegrías con un solo objetivo: cuidarnos. Durante diecisiete años, haya sido nuestro consejero, consultor, mentor y guía».

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