Demuestran que la Covid es una infección estacional

Un estudio apunta que existe una correlación negativa entre la tasa de transmisión y la temperatura y humedad a nivel global

ACN

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Las primeras oleadas pandémicas menguaron al aumentar la temperatura y la humedad. EFE

Las primeras oleadas pandémicas menguaron al aumentar la temperatura y la humedad. EFE

Un nuevo estudio demuestra que la covid-19 es una infección estacional. La investigación, liderada por ISGlobal, proporciona evidencia sólida de que la expansión de este virus está asociada a temperatura y humedad bajas, similar a la gripe estacional. Los resultados, publicados en 'Nature Computational Science', también subrayan la considerable contribución de la transmisión por aerosoles y la necesidad de adoptar medidas que promuevan la "higiene del aire".

Un primer estudio con modelos teóricos sugirió que el clima no era un factor importante, dado el gran número de personas susceptibles sin inmunidad previa contra el virus. Sin embargo, algunas observaciones sugerían que la propagación inicial del virus en China pasó a una latitud con bajos niveles de humedad y temperaturas.

ISGlobal analizó en primer lugar la asociación de temperatura y humedad en la fase inicial de la propagación de virus a 162 países de cinco continentes, antes de que se implementaran cambios en el comportamiento y en las políticas de salud pública. Los resultados muestran una correlación negativa entre la tasa de transmisión (Ro) y la temperatura y humedad a nivel global: mayores tasas de transmisión se asociaron con temperaturas y humedad más bajas.

En segundo lugar, el equipo analizó la evolución de esta asociación entre clima y enfermedad a lo largo del tiempo, y si era consistente a diferentes escalas geográficas. Para hacer esto, utilizaron un método estadístico que se diseñó específicamente para identificar patrones de variación parecidos (es decir, una herramienta de reconocimiento de patrones) en diferentes ventanas de tiempos. De nuevo, encontraron una fuerte asociación negativa para pequeñas ventanas de tiempos entre número de casos y clima (temperatura y humedad), con patrones consistentes durante la primera, segunda y tercera oleadas de la pandemia y en diferentes escalas espaciales: globalmente, por países, por regiones en países fuertemente afectados (Lombardia, Thüringen, Catalunya), e incluso a nivel de ciudades (Barcelona).

Las primeras oleadas pandémicas menguaron al aumentar la temperatura y la humedad, y la segunda oleada aumentó al disminuir la temperatura y la humedad. Sin embargo, este patrón se rompió durante el verano, en todos los continentes. "Esto podría ser debido a varios factores, incluyendo concentraciones masivas de personas jóvenes, turismo, y aire acondicionado, entre otros", explica Alejandro Fontal, primer autor del estudio.

Cuando se adaptó el modelo para analizar correlaciones transitorias en todas las escalas en países del hemisferio sur, donde el virus llegó más tarde, se observó la misma correlación negativa.

Finalmente, utilizando un modelo epidemiológico, el estudio muestra que incorporar la temperatura a la tasa de transmisión funciona mejor para predecir la subida y bajada de las diferentes oleadas, particularmente la primera y la tercera en Europa.

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