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ERC se abre a un referéndum en 2025 y cierra la puerta a la vía Puigdemont

Los republicanos se proponen pescar votos en todos los sectores del independentismo ante el avance de JxCat en las encuestas de cara a las elecciones del 14-F

R. GORRIARÁN

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Laura Vilagrà y Pere Aragonès, números dos y uno por Barcelona para las elecciones al Parlament. ACN

Laura Vilagrà y Pere Aragonès, números dos y uno por Barcelona para las elecciones al Parlament. ACN

ERC empieza a sentir en el cogote el aliento de JxCat y se ha lanzado a buscar votos en todos los rincones del independentismo. En una semana, ha considerado razonable celebrar un referéndum en 2025 y ha roto amarras con la vía secesionista unilateral que preconiza Carles Puigdemont.

El último sondeo del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat redujo la ventaja de los republicanos sobre los neoconvergentes a una horquilla de entre tres y cinco escaños, cuando en noviembre era de siete a nueve. Una situación similar se produjo en las anteriores autonómicas. Entonces, todas las encuestas situaban a ERC como primera fuerza soberanista, y en las urnas se vio rebasada por JxCat.

Los republicanos ganaron en Catalunya las generales celebradas en abril y noviembre de 2019, pero las autonómicas se les resisten y siempre han quedado por detrás de las listas encabezadas por Puigdemont, y antes por Artur Mas. Ahora, todo apuntaba a que tenían la victoria al alcance de la mano, pero la campaña se está haciendo eterna para los republicanos, al frente de la Generalitat con Pere Aragonès tras la inhabilitación de Quim Torra hace tres meses. La irrupción de Puigdemont, que al final será el número uno simbólico de JxCat, ha sido la puntilla para sacudir las filas de ERC, que se enfrenta al espejo de las autonómicas de diciembre de 2017.

Ante semejante panorama y a un mes y medio –pandemia mediante– de las elecciones, ERC ha puesto en marcha una campaña ‘atrapalotodo’ para conseguir apoyos del independentismo radical y del moderado. Su número dos en las listas, Laura Vilagrà, recogió ayer un guante lanzado por la CUP en noviembre y al que casi nadie había prestado atención, y se mostró dispuesta a llevar a cabo un referéndum sobre la independencia al final la legislatura que saldrá de las elecciones del 14 de febrero. «Hablémoslo. También podría ser una opción», dijo en una entrevista concedida a Europa Press.

Vilagrà defendió que ERC ha sido capaz de forzar que «el Estado se siente de igual a igual con el Govern» en la mesa de diálogo pactada a cambio de que su partido se abstuviera en la investidura de Pedro Sánchez. Pero «tampoco abandonamos la posibilidad de una vía unilateral» para la segregación de Catalunya, añadió. Eso sí, precisó, «cuando seamos más fuertes, cuando estemos más preparados y cuando se den las condiciones». Es decir, ahora no.

La dirigente republicana explicó que el de su partido es un «independentismo abierto e integrador», una definición que no casa demasiado con la iniciativa de la organización juvenil de Esquerra, que ha lanzado la campaña «No compris en castellà».

Laura Vilagrà insistió en que el proyecto republicano es de acumulación de fuerzas sin hacer «la prueba del algodón» de pureza soberanista a nadie y sin las urgencias del calendario. A diferencia, resaltó, del proyecto de «vía estrecha» del expresident Puigdemont y JxCat, que promete soluciones mágicas «en pocos meses».

Estas diferencias estratégicas se han traducido en la salida de ERC del Consell per la República promovido por Puigdemont. Los líderes republicanos no acudieron el pasado 20 de diciembre a la Assemblea de Representants, un trasunto del Parlament que apadrina Puigdemont dentro de su proyecto de crear instituciones paralelas a las oficiales.

El partido que preside Oriol Junqueras no quiere saber nada de la estrategia de internacionalizar el conflicto soberanista, y aboga por llegar a medio plazo a un acuerdo con el Estado. Pero la premisa básica para hacer realidad sus planes es mandar en la Generalitat. De ahí que ERC trate de combinar el discurso posibilista y transversal sin renunciar a los postulados independentistas más ambiciosos. Un terreno en el que JxCat aventaja a los republicanos, lastrados a ojos de los más esencialistas por su apoyo a los Presupuestos del Estado y su disposición a entenderse en el Congreso con el Gobierno de coalición.

Laura Vilagrà sostuvo que en la próxima legislatura ERC tendrá dos objetivos: una agenda transformadora ante la crisis provocada por el coronavirus, y «confluir en una estrategia conjunta» del independentismo. «Mi objetivo será trabajar para hacer puentes para conseguir confluir en esta estrategia conjunta», dijo.

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