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El Govern decide el viernes si aplaza las elecciones aunque ya prepara el terreno

Solo el PSC se manifiesta explícitamente a favor de mantener la fecha prevista del 14-F, aunque ya se baraja la fecha del 30 de mayo incluso para incluirla en el decreto de suspensión

C. REINO

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La consellera de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, ayer. foto: ACN

La consellera de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, ayer. foto: ACN

Paradojas catalanas: las elecciones para la presidencia del Barça, fijadas para la semana que viene, van camino de celebrarse en la fecha prevista, y en cambio las elecciones al Parlament podrían posponerse hasta la primavera.

Los comicios autonómicos para el Parlament del 14 de febrero están en el aire y su celebración es a día de hoy toda una incógnita. Lo que sí se sabe es que la decisión definitiva sobre si se aplaza la cita electoral o se mantiene saldrá de la reunión entre el Govern y los partidos catalanes convocada para pasado mañana viernes. Lo confirmó ayer el Govern, consciente de que cada formación mira de reojo a las encuestas. Si no hay consenso, que difícilmente lo habrá, el Govern deberá decidir, algo que no ha querido hacer hasta ahora por si el movimiento puede acabar afectando a JxCat y ERC.

Si la decisión fuera aplazar la cita electoral, el Consell de Govern de la Generalitat debería volver a reunirse el mismo viernes y el vicepresident con funciones de president, Pere Aragonès, firmaría el decreto de suspensión y aplazamiento. Por si acaso, ya está todo preparado. En el decreto podría incluir la fecha alternativa, que apunta al 30 de mayo, cuando la curva de contagios por la Covid-19 «vaya a la baja», según apuntó la consellera de Presidència, Meritxell Budó.

El Govern, tras su reunión semanal, no quiso soltar prenda sobre si es partidario o no de mantener la fecha inicial del 14 de febrero, aunque la también portavoz Meritxell Budó sí dejó caer algunas pistas. Aseguró que la situación es «grave» (Salut notificó ayer la peor cifra de enfermos de coronavirus desde el inicio de la pandemia), que estamos en puertas de la tercera ola, que nada hace pensar que el 29 de enero, cuando arranca oficialmente la campaña electoral, estaremos en una situación mejor, y que hace falta una reflexión sobre la fecha.

Además, recordó que Galicia y el País Vasco decidieron posponer sus citas con las urnas a pesar de que no se encontraban en situación de confinamiento domiciliario.

Hasta la fecha, esta era la única condición que se ponía sobre la mesa. Según la consellera Budó, esta premisa ya no sería necesaria. La decisión sobre los comicios responderá a razones estrictamente sanitarias, dijo, aunque a nadie se le escapa que los intereses electorales de unos y otros también juegan su papel. Los socialistas, por ejemplo, son los únicos que han defendido abiertamente que la fecha del 14-F debe mantenerse, pues a su juicio no se dan las condiciones para una suspensión. Los comunes, en cambio, para quienes los sondeos predicen una pérdida de apoyos ciudadanos, dieron ayer a entender que son partidarios del aplazamiento.

Illa se pone de perfil

Si se acabara confirmando el aplazamiento de los comicios, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, consideró que Salvador Illa no debería cesar aún como ministro. Salvador Illa, cuando fue designado candidato a la presidencia de la Generalitat en sustitución del propio Iceta, ya advirtió de que no dejaría el cargo en el Gobierno central hasta el inicio de la campaña, y ayer reiteró esta idea.

Los socialistas no quisieron precipitar la crisis de gobierno, pues desde hace semanas la celebración de los comicios catalanes está en el aire, y evitaron de esta forma dar un paso en falso antes de tiempo. El propio ministro evitó ayer pronunciarse sobre la eventual suspensión, alegó que la decisión corresponde al Govern y a los partidos, y alegó que él está ahora centrado al «101% en combatir el virus».

El PSC es quien más presiona por que no haya aplazamiento y quien mejor sale parado en los sondeos, aupado por el efecto Illa, que podría diluirse si, para acudir a las urnas, transcurren finalmente unos meses más.

JxCat y ERC no se acaban de decidir. Junts necesita tiempo para consolidar a Laura Borràs como candidata y confía en que ERC sufra aún más el desgaste al frente del Govern. Los republicanos siempre han presionado para celebrar cuanto antes las elecciones, pues encabezaban con solvencia las encuestas. Pero ahora también valoran el aplazamiento. Igual que los comunes y Ciudadanos, castigados en los sondeos.

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