El uso de la mascarilla sigue siendo mayoritario en la calle para sentirse "protegido"

Su uso es mayoritario un mes después de que no sea obligatoria en exteriores. Algunos psicólogos descartan el ‘síndrome de la cara vacía’ y hablan de un tema de «seguridad»

JOAN MORALES

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Aspecto de la calle Llovera de Reus ayer por la mañana, con la práctica totalidad de los peatones con la mascarilla puesta. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Aspecto de la calle Llovera de Reus ayer por la mañana, con la práctica totalidad de los peatones con la mascarilla puesta. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El pasado 24 de junio el Gobierno daba luz verde a la relajación del uso de la mascarilla en exteriores, siempre que se pudiese mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros. La medida entraba en vigor dos días después aunque, a tenor de lo que cada día vemos por las calles de nuestras ciudades, podríamos asegurar sin equivocarnos mucho que lo ha hecho sin demasiado éxito. Basta con darse una vuelta para ver que la inmensa mayoría de la población (cuantificarlo es imposible) sigue poniéndose el tapabocas aunque sea en un espacio exterior.

Pocos días antes de aprobarse la relajación de su uso, los medios de comunicación se llenaron de voces de algunos expertos y psicólogos que ya se avanzaban a lo que podía pasar, es decir que mucha gente optase por seguir utilizando la mascarilla. Hace un mes, la incidencia en España de la covid era de 95 casos por cada 100.000 habitantes. A día de hoy, esta cifra se acerca peligrosamente a los 700.

Varias comunidades han recomendado que se vuelva a usar el tapabocas en exteriores 

Tal y como ha ocurrido desde que estalló la pandemia en marzo de 2020, la posibilidad de poder quitarnos la mascarilla en exteriores podía traer consigo un nuevo síndrome, en este caso el de la cara vacía, un conjunto de problemas que se podían manifestar en las personas que se sienten inseguras cuando no llevan nada que les protege la cara ante posibles contagios de coronavirus.

Algunos psicólogos expresaron en su día que este síndrome no es una enfermedad mental ni un trastorno psicológico, además de no estar tipificado en los manuales de diagnóstico. Entre las tres características más comunes de este síndrome de la cara vacía estaría el miedo a contagiar o ser contagiado, la sensación de inseguridad al no llevar la mascarilla o sentirnos incómodos si interactuamos con alguien que no la lleva.

Tendencia a etiquetar

Visto lo visto, y según esta teoría, muchas de las personas que siguen llevando la mascarilla puesta por la calle padecerían este síndrome, algo que Jaume Descarrega, psicólogo clínico y miembro de la Junta de Gobierno del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya, descarta. «¿Síndrome de la cara vacía? Mira, un síndrome es un conjunto de síntomas que siguen un mismo patrón. Lo que pasa es que tenemos tendencia a etiquetar y lo que hay que hacer es huir de ponerle nombre a las cosas. Cada persona necesita sus propios ritmos y con el hecho de poder dejar de usar la mascarilla en exteriores se está viendo. Etiquetar algo lo único que hace es aumentar el miedo», asegura Descarrega.

"No creo que sea un tema de miedo, sino más una medida de protección a una amenazas"

Por este motivo, este psicólogo que no cree que el poco éxito de la medida de relajación se deba «a un tema de miedo, que es una reacción emocional a una amenaza. Veo más una medida para protegernos ante una posibilidad de contagio. Puede ser que haya quien tenga miedo, un miedo exagerado a que le pase algo, pero es un tanto por ciento menor».

Descarrega recuerda que «el ser humano siempre ha buscado una sensación de seguridad, una necesidad de protegerse como medida de protección. En este caso, la gente estaba necesitada de atreverse a quitarse la mascarilla, pero ha llegado la quinta ola y lo ha frenado todo y por esto intentan seguir protegiéndose».

Dudas

Por último, este psicólogo clínico también busca otros motivos en el hecho de que la población, en su mayoría, siga usando la mascarilla en exteriores a pesar de que no sea obligatorio. «Los humanos somos de una manera que cuando nos prohiben alguna cosa nos cuesta cumplirlo. En cambio, cuando de repente nos recomiendan que podemos dejar de usarla entonces tenemos dudas de qué hacer, sobre todo teniendo en cuenta cómo se han vuelto a poner las cosas», explica Descarrega, quien cree que «también hay quien sigue utilizando la mascarilla por respeto a los demás».

"Es absolutamente recomendable usar la mascarilla en todas las circunstancias"

Por su parte, la directora del Institut Català de la Salut, Yolanda Lejardi, mantuvo el pasado domingo que hay una «responsabilidad absolutamente global y compartida» por el Govern y los ciudadanos en la quinta oleada del coronavirus, y apuntó que no se está «utilizando con suficiente insistencia» el uso de mascarilla.

En una entrevista a la emisora RAC 1, Lejardi admitió que las autoridades sanitarias no esperaban la «explosión abrupta» de contagios en la quinta ola y apeló a usar todas las medidas a su alcance para limitar la movilidad y las interacciones sociales, con el fin de cortar la propagación del virus.

En este sentido, consideró que, en esta situación, es «absolutamente recomendable» usar la mascarilla en todas las circunstancias, y reconoció que en los últimos días ha constatado que ha aumentado el número de ciudadanos que la llevan puesta en espacios donde no es obligatoria.

Preguntada sobre la necesidad de autocrítica por parte de las autoridades, Lejardi puntualizó que no le corresponde «decidir si alguien debe pedir responsabilidades».

Responsabilidad compartida

En su opinión, la responsabilidad en la quinta ola -en la que Catalunya ha llegado a encabezar el ranking de incidencia por coronavirus de la Unión Europea- «es absolutamente global y compartida, desde el Govern a la ciudadanía en general. La situación que vivimos no es por decisiones de unos y otros, sino por todo lo que hacemos habitualmente «, añadió.

«La responsabilidad la ponemos cada uno cada día en las cosas que hacemos», insistió la directora del ICS, tras advertir que la situación en los hospitales y ambulatorios «difiere» de la de la sociedad, que en su opinión sigue con la sensación de que «habíamos pasado lo peor de la pandemia».

Respecto a la necesidad de una tercera dosis de la vacuna, que la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha dado por hecha, Lejardi opinó que es una decisión que debe basarse en la «evidencia», una vez se posicionen las agencias reguladoras del medicamento.

Ante el avance de la quinta ola, varias comunidades autónomas están recomendando que se vuelva a usar de manera generalizada la mascarilla en espacios exteriores. Es el caso de País Vasco, Catalunya o Castilla y León.

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