España se podría quedar sin bebidas alcohólicas

Discotecas y bares, con las fiestas de Navidad y las cenas de empresa a la vuelta de la esquina, sufren desde hace días el desabastecimiento de varias marcas de ginebra y vodka

JOAN MORALES-COLPISA

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Estantería de una tienda con bebidas alcohólicas. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Estantería de una tienda con bebidas alcohólicas. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

España, tal y como ocurre en casi todo el mundo, vive un desabastecimiento parcial de todo tipo de bienes. Después del confinamiento provocado por la pandemia, el problema era que las fábricas no producían porque nadie quería comprar debido a la alta incertidumbre. Ahora todo ha cambiado y la población quiere consumir en mayor medida pero las empresas no pueden cubrir la demanda al no poder fabricar al ritmo deseado, acumulándose más y más pedidos.

Hace ya semanas que los medios de comunicación estamos exponiendo el problema. Se empezó hablando del sector de la automoción, pero el efecto dominó de este tapón en el comercio mundial ha acabado afectando a otros mercados como el tecnológico, los juguetes, la construcción e, incluso, el de las bebidas alcohólicas.

Desde hace un par de semanas, el sector de la hostelería, la restauración y el ocio nocturno está teniendo dificultades para hacerse con determinadas marcas de bebidas como la ginebra, el vodka o el ron. Incluso otras como la energética Burn o el refresco Sprite –ambas del grupo Coca-Cola– también escasean.

Christian Compte, propietario de la discoteca Totem de Tarragona y representante de la Federació catalana de locals d’oci nocturn (Fecalon), confirma al Diari que «hay una serie de marcas que desde hace un par de semanas no tenemos. Por ejemplo, ginebra Seagrams no hay, vodka Absolut tampoco, y otra ginebra premium que empieza a escasear es Bulldog. Tampoco tenemos el refresco Sprite».

Compte reconoce que «en mis años de experiencia en el ocio nocturno nunca me había pasado nada igual. Aquí se junta el Brexit con la salida de la pandemia, ya que después de 19 meses de inactividad del ocio nocturno, las marcas habían reducido la producción y se les han roto los stocks».

A pesar de que las fiestas de Navidad y las cenas de empresa están a la vuelta de la esquina, el propietario del Totem no se muestra demasiado preocupado por la situación. «¿Preocupado?, pues relativamente, porque habrá alternativas. Los distribuidores ya nos han advertido de que habrá que buscar alternativas. Por ejemplo, Puerto de Indias tiene tres tipos de ginebra y una se parece a Seagrams. Pues nos tocará servirla como sustituta. Los clientes tendrán que acoplarse a lo que más se parezca a la bebida que no haya».

Josep Maria Tintoré, propietario de la discoteca La Fábrica de Reus, coincide con Compte en que «ya nos buscaremos la vida y, aunque puedan fallar algunas marcas, tendremos otras». En su caso, explica que «hace ya un mes que estamos teniendo dificultades para encontrar algunas marcas en el mercado. Nosotros trabajamos con la marca Coca-Cola y tenemos muy poco Burn y Sprite, ya que ha habido una retirada de stock».

Sobre las bebidas alcohólicas, «hay una serie de marcas, como la ginebra Seagrams o el vodka Absolut, que no nos llegan. También hay varios champanes que también se han acabado», explica Tintoré, quien reconoce que «puede ser que cuando venga un cliente pidiendo una determinada marca no la tengamos. Por eso, todos los profesionales estamos intentando cerrar compras lo más rápido posible para tener otras alternativas».

Los expertos, como Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research, achacan esta problemática a que «ha habido una fuerte recuperación de la demanda que no ha podido ser cubierta por la oferta. El problema está en las materias primas, que en la mayor parte de los casos se fabrican en países que no han superado la pandemia porque siguen sufriendo paros, y en que China y Estados Unidos acaparan la mayoría.

Para Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, vivimos «la tormenta perfecta». A la crisis energética se ha sumado en los últimos meses este déficit de suministros.

Sin solución a corto plazo

Estos mismos expertos remarcan que la solución a una crisis de estas características es más que complicada y que en ningún caso llegará antes de terminar el año. Cardoso afirma que los cuellos de botella se quedarán durante los próximos meses y que solo será a partir de primavera cuando se espera que se moderen los precios de la electricidad y se pueda comenzar a salir de este agujero. La extensión de la vacunación a países en vías de desarrollo o volver a producir materiales en países del sur y el este de Europa es otra de las posibles soluciones, pero tardarán en dar sus frutos.

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