José María Asencio: «Confío en el TS, pero soy partidario de los indultos»

«Aplicar la ley». Juez desde los 24 años, cree que en España «suele hacerse caer la responsabilidad de lo poco que funciona mal en los jueces», cuando estos «tan solo aplican la ley»

M.Victòria Bertran

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José María Asencio –en la imagen, en el Diari – pertenece a la asociación de jueces progresista Jueces para la Democracia. Alfredo González

José María Asencio –en la imagen, en el Diari – pertenece a la asociación de jueces progresista Jueces para la Democracia. Alfredo González

Nacido en Alicante en 1988, José María Asencio Gallego ingresó en la carrera judicial en 2013, con 24 años. Ha ejercido como juez en Salamanca, Torrevieja, Mollet del Vallès y Barcelona. Desde 2019 es jefe del área de relaciones externas e institucionales de la Escuela Judicial del Consejo General del Poder Judicial. Es doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca, y profesor de Derecho y Criminología de la Universitat de Barcelona, Autònoma de Barcelona y Abat Oliba CEU, además de la Escola de Policia de Catalunya. Es autor de relatos cortos y de la novela En busca de la irrealidad (ECU), presentada recientemente en Tarragona. 

Usted fue juez a los 24 años. Ahora tiene 33. ¿Cómo ve a la Justicia española uno de sus jueces más jóvenes? 

A mí me preocupa como juez, y también como ciudadano, cierta percepción de que cuando se habla de la Justicia, siempre se habla de las altas instancias. Se habla del Supremo, del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)... pero de lo que no se habla es de los jueces de pueblo, de ciudad pequeña, que son los que se levantan temprano para solucionar los conflictos del ciudadano.

¿Es comprendido, el oficio de juez? ¿Tiene muchas sombras, desde la perspectiva del derecho laboral?

Fundamentalmente en Catalunya tenemos unos juzgados y unos edificios judiciales que dejan mucho que desear. No pasarían una inspección de Trabajo si fueran una empresa privada. Cuando Carles Mundó fue conseller de Justicia –un magnífico conseller, desde mi punto de vista–, ayudó a que los edificios judiciales estuviesen en mejores condiciones. Pero a los siguientes consellers de Justícia, en materia de edificios judiciales, ni estaban ni se les esperaba.

¿Y en cuanto al volumen de trabajo?

Hay juzgados que están sobrecargados. Es intolerable que en ciertos partidos judiciales, como el de Barcelona capital, los juzgados de lo social o los juzgados de primera instancia estén con una carga de trabajo superior al 200%. Esto redunda negativamente en la calidad de las sentencias. Si la Generalitat no invierte en la Justicia, ello redunda en perjuicio de los ciudadanos catalanes.

¿Hay poso franquista en la Administración de Justicia y en la carrera judicial?

Franco murió en 1975, la Constitución es de 1978. No conozco a ningún juez que sea previo a esa época. Decir que la Justicia es franquista cuando no queda ningún juez franquista, considero que es un contrasentido.

¿Está la Justicia derechizada?

Yo formo parte de la asociación Jueces para la Democracia, que es la asociación progresista. Somos escasamente un 10% de toda la carrera. La asociación conservadora es bastante más numerosa, y por tanto se podría presumir que hay más jueces asociados con un punto de vista conservador que jueces asociados con un punto de vista progresista. Pero asociado está menos del 50% de la carrera. La Justicia no es de derechas. Los jueces tenemos que aplicar la ley, aunque no nos guste. Yo puedo ser un juez progresista, puedo tener ideas progresistas en todos los ámbitos de la vida, y de hecho las tengo, pero cuando tengo que aplicar una ley aprobada por un Parlamento con mayoría conservadora, la aplico. Otra cosa es que luego, en algún artículo doctrinal, la critique desde un punto de vista jurídico, pero la aplicaré. Si no nos gusta la ley, votemos a otro partido político cuando lleguen las elecciones. 

¿Hay verdadera separación de poderes en el Estado español? A veces parece que no.

Es cierto que hay ciertas injerencias que deberían subsanarse. Por ejemplo, la elección de los vocales del CGPJ por parte del Congreso. Todas las asociaciones judiciales han firmado un manifiesto, y han alegado públicamente, que tiene que modificarse el sistema y la Ley Orgánica del Poder Judicial, para que por lo menos los vocales judiciales sean elegidos por los jueces, y evitar tantas injerencias políticas o lo que se conoce vulgarmente como «cambio de cromos». 

¿Cree que ello influye negativamente en la percepción de la independencia judicial por parte de la ciudadanía?

Por supuesto que no ayuda. Y no es culpa de los jueces, porque los jueces aquí, aparte de lo que hemos hecho ya, que es reclamar una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, no podemos hacer más. Hemos ido a Europa. Hemos hablado con el comisario europeo de Justicia para pedir al Gobierno español y a la oposición que se pongan de acuerdo. También es cierto que lo que no puede hacer el PP es reclamar ahora una reforma que ellos mismos no han aplicado cuando gobernaban. Es muy fácil reclamar la moral con respecto al prójimo cuando no se la aplica uno a sí mismo. El PP ha utilizado el sistema de mayorías cuando ha tenido mayoría. 

¿En España en 2021 se puede «controlar al Tribunal Supremo (TS) y al CGPJ por la puerta de atrás»?

Es cierto que los magistrados del TS son elegidos por el CGPJ, pero yo no hablaría jamás de un control, porque los magistrados del TS son independientes y actúan de manera independiente. Una vez son nombrados por el CGPJ ya actúan, como todos los jueces, con sumisión expresa a la ley. Si jugamos al juego de que si los vocales del CGPJ son elegidos por los políticos, y los magistrados del TS son elegidos por el CGPJ, entonces los magistrados del TS son elegidos por los políticos… Creo que es una operación dialéctica demasiado compleja. Nunca he creído que el Supremo esté politizado. Para nada. 

¿España es una democracia consolidada, atendiendo a la calidad de la Administración de Justicia?

Por supuesto. En España tenemos una Constitución que reconoce unos derechos a todos los ciudadanos que ya quisieran otros países. Tenemos un Poder Judicial independiente. Es mejorable, pero no podemos decir que España no es una democracia porque haya aspectos mejorables.  

La judicialización del conflicto político en Catalunya ha posibilitado contraponer las actuaciones del TS con la justicia de otros Estados de la UE, y la estrategia del juez Pablo Llarena, por el momento, parece que no sale muy bien parada de esa comparación. ¿Lo ve así?

El juez Llarena, a mi juicio, ha actuado conforme establece la ley española, y el tribunal belga y los demás tribunales han actuado de acuerdo con su interpretación del reglamento de la euroorden. Pero la UE se basa en la cooperación entre Estados, y la cooperación se basa en la confianza mutua en los sistemas judiciales de un Estado y otro. Si no confiamos en los jueces de otro Estado, entonces la idea de cooperación desaparece, y la idea de UE desaparece igualmente. Este es mi punto de vista.

La realidad es que el juez Llarena no ha convencido, no a uno, sino a ningún juez europeo, de que el expresident Puigdemont deba ser extraditado. ¿Llarena ha hecho el ridículo ante Europa? 

Decir que el juez Llarena ha hecho el ridículo en Europa, creo que es un poco exagerado. Desde luego, es la interpetación que hacen otros jueces de otros Estados de la UE de su legislación interna, de la resolución del magistrado Llarena, y de la euroorden. También entra aquí toda la cuestión de la inmunidad, del Parlamento Europeo… Es muy complejo. Yo creo que debería reformarse la regulación de la orden europea de detención y entrega.

Pero hay delitos que no tienen la misma tipificación en un país que en otro. Ha pasado con Valtònyc y los delitos de injurias a la Corona en Bélgica, donde precisamente a raíz de su caso los han derogado, ¿no?

Este es el problema. Hay algunos delitos en el reglamento de la orden europea de detención y entrega que permiten la detención automática porque están tipificados en ambos países; y otros que al no estar tipificados en un país y en otro sí, ya dice el reglamento que admiten una cierta valoración, por parte del juez, para acordar o no la entrega. Y esto es lo que tal vez podría retocarse.

¿Según como terminen los recursos y el caso Puigdemont, podríamos acabar viendo la nulidad de la sentencia del TS?

No creo que ocurra. Si dice el TS que se han cometido delitos, quien tiene los elementos de valoración para decidir si se han cometido o no, es el TS. Por tanto, yo confío en la sentencia del TS y en su ponente. Confío ciegamente. Pero sí que es cierto que el problema que existe en Catalunya es un problema político, y que tiene que solventarse mediante el diálogo. Por eso soy partidario de los indultos, porque pueden contribuir, y han contribuido, a que los políticos se sienten a hablar y solucionen la controversia de manera civilizada. 

Le preguntaba por una eventual nulidad del fallo porque se sigue cuestionando que el TS fuera competente para juzgar el 1-O. En un libro coordinado por el jurista Joan J. Queralt, lo defiende el catedrático Jordi Nieva.

Por supuesto que hay debate académico. Pero yo entiendo que el procedimiento y la aplicación de la ley han sido correctos. No tengo todos los elementos de valoración. Quien los tiene es el juez. Me tengo que fiar de la sentencia.

¿Qué le parecen ciertas comparaciones que se hacen de España con Turquía, a usted, que ha trabajado también sobre el sistema judicial turco?

Me parecen irresponsables y que denotan ignorancia. Comparar España con Turquía, que es un país que ha encarcelado a cientos de jueces, a cientos de personas de ideología liberal, me parece una auténtica aberración. Aquí en España nadie va a la cárcel por sus ideas políticas. Van en función de lo que hagan en relación con esas ideas políticas, si es delito. 

¿Es pernicioso el uso del TC como tercera cámara? ¿No se recurre en exceso al TC para conseguir lo que no se ha conseguido en el Congreso? 

El TC tiene ciertas competencias, y entre ellas está la tutela de los derechos fundamentales. Si cualquier partido ve vulnerado algún derecho fundamental, y en el TS o en la instancia que sea, ve su petición desestimada, tiene perfecto derecho a acudir al TC. El problema que yo creo que tenemos en este país es que hacemos recaer toda la responsabilidad del funcionamiento de lo poco que funciona mal, en los jueces. Es un error, porque los jueces no hacen otra cosa que aplicar la ley.

Los recursos que está presentando Vox al TC y que están siendo todos aceptados, ¿no redundan en una imagen derechizada de la Justicia?

El TC no forma parte del Poder Judicial, esto es muy importante. Pero lo mismo que hace Vox, lo puede hacer cualquier otro partido. Vox, con el que no estoy de acuerdo prácticamente en nada, tiene su perfecto derecho a ir al TC e intentar formular sus recursos.

No cabe suponer que en el TC haya una querencia especial por algunas tesis de Vox.

Ni mucho menos. Y yo diría que no tendría mucho sentido, en la medida en que todos los actuales magistrados del TC han sido elegidos cuando Vox ni siquiera existía. Decir que Vox tiene una influencia en el TC no tiene ningún sentido.

«La literatura nace de la pasión, no puedo vivir sin escribir»

 

El motivo de la presencia del juez José María Asencio en Tarragona el 28 de octubre, día en que tuvo lugar la entrevista en el Diari, fue la presentación, en la sede del Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Tarragona (ICAT), de su novela En busca de la irrealidad (Editorial Club Universitario).

¿Por qué escribe un juez? ¿Es una vía de escape?

Escribo desde pequeño, pero afortunadamente no conservo nada de esa época. Escribo porque lo necesito. Siempre me ha gustado la literatura, y la música. He cantado con la Orquesta Sinfónica de Alicante. La literatura y el cine forman parte de mi vida de forma esencial, como el cine. Presento ciclos de cine en Barcelona. No puedo vivir sin escribir, escribo todos los días. Lo que ocurre es que la mayoría de todo ello lo borro. Considero que no es digno ni de que lo lea al día siguiente yo mismo.

¡Pero si su novela está teniendo buenas críticas!

He publicado ya algunos relatos cortos, y la novela, En busca de la irrealidad, para mi sorpresa está siendo muy bien recibida, hasta tal punto de que la semana que viene sale publicada en Perú.

¿Le ayuda su sensibilidad por las artes y la literatura en concreto en el desempeño de su oficio como juez?

Yo diría que no. No tiene absolutamente nada que ver. El derecho nace de la lógica, mientras que la literatura nace de la pasión. La literatura es sentimiento, surge de dentro, y no hay nada más complicado que expresar sentimientos, mientras que el lenguaje jurídico es un lenguaje analítico. No tienen absolutamente nada que ver. 

¿El éxito de la novela le anima a seguir escribiendo?

Yo he escrito esta novela en varios años. Me ha costado cuatro años, y he reflexionado mucho. Sí, posiblemente escriba otra novela, pero creo que ahora no es el momento. A día de hoy, creo que no es el momento. Como he dicho, la literatura surge de los sentimientos, de la pasión, y no podemos reglar los sentimientos como si se tratase de una norma jurídica.

Jefe de relaciones institucionales de la Escuela Judicial, profesor asociado en la Universitat de Barcelona, profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona, profesor en la Universitat Abat Oliba CEU, y profesor de los mandos de los Mossos d’Esquadra en la Escola de Policia del Institut de Seguretat Pública, y escritor de novelas. ¿De dónde saca el tiempo?

Duermo poco. No necesito dormir más. Hay tiempo para todo. Charles Bukowski escribió una poesía no rimada, como hacía siempre él, que decía algo parecido a que escribirás si quieres escribir. Y sí, si quieres escribir, acabarás escribiendo. Esto es lo que hago. Escribo. Creo que las cosas hay que hacerlas con pasión. Si no se hacen con pasión, están mal hechas. Todo en la vida hay que hacerlo con pasión. Estamos aquí poco tiempo y tenemos que sentir cada cosa que hacemos, y ya está. Sea escribir, tocar la guitarra o dictar una sentencia. 

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