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Recetas de «ecologismo real» para cuidar del planeta

El bioquímico J.M. Mulet publica un libro con propuestas para avanzar hacia un mundo más sostenible basadas en la ciencia, incluidas algunas que los ecologistas «no te dirán nunca»

L. A. GÁMEZ

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Dependiendo de cómo abordemos actividades cotidianas como el ir de compras, podemos incidir en positivo o negativo en el medio. FOTO: EFE

Dependiendo de cómo abordemos actividades cotidianas como el ir de compras, podemos incidir en positivo o negativo en el medio. FOTO: EFE

«Siempre estamos yendo hacia un apocalipsis. Si ves la historia geológica de la Tierra, ha pasado por todos los apocalipsis habidos y por haber. La pregunta ahora es: ¿estamos yendo hacia un apocalipsis por culpa del ser humano? Hombre, hemos hecho cosas mal, pero no está todo perdido», dice el bioquímico J.M. Mulet. Y pone un ejemplo de los «muchos aspectos del medio ambiente que están mucho mejor que hace 50 años: mira la ría de Bilbao».

Mulet cuenta en su último libro, Ecologismo real (Destino), lo que cada uno de nosotros puede hacer por el planeta, incluidas cosas que «los ecologistas no te dirán nunca». El título es una declaración de intenciones. «Hablo de ecologismo con base científica. Ese es el ecologismo real», afirma el catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia. El ecologismo irreal, basado más en proclamas que en ciencia, es, sin embargo, «el que se ha apropiado de la etiqueta». «Que haya organizaciones que se hagan llamar ecologistas no quiere decir que lo que propongan sea bueno para el planeta», advierte. Somos casi 7.700 millones de humanos, urge estabilizar la población y «lo mejor para conseguirlo es el bienestar económico, la generalización de la clase media».

Para cuidar la Tierra y seguir disfrutando de los beneficios de la vida moderna, Mulet propone a sus lectores un viaje por la cotidianidad.

Alimentación
: Nada de productos ecológicos

Para disminuir tu huella ecológica, lo mejor es seguir una dieta basada en verduras y fruta, comprar productos por piezas y poco procesados. Saldrá beneficiado el planeta, pero también tu salud. «Intenta hacer la compra en el supermercado o la tienda de tu barrio», recomienda el bioquímico, quien indica que en el hipermercado de las afueras te saldrá más cara y, además, tendrás que sumar el gasto de gasolina. Hacer compras pequeñas hace también que desperdiciemos menos comida. Mientras que los transgénicos nos ayudarían a proteger el planeta los llamados productos ecológicos no solo no son nutricionalmente mejores que el resto, sino que además consumirlos «no ayuda al medioambiente», ya que la baja productividad de los cultivos hace que se disparen tanto las emisiones como la necesidad de agua. «Si el 99% de la población mundial que ahora no come alimentos ecológicos lo hiciera, no habría suficiente suelo en el planeta para dar de comer a todos», indica el científico.

Movilidad: 
El coche es caro y sucio

«Lo mejor que puedes hacer por el planeta es prescindir del coche. Si puedes, vive cerca del trabajo, del colegio y del supermercado. Y, cuando tengas que desplazarte, usa el transporte público», recomienda Mulet, que va andando al trabajo. «Yo animo a la gente a que haga números, a que vea cuánto le cuesta el coche al año y calcule si esos trayectos los puede hacer en taxi. Aunque el taxi es más caro que el autobús y el tren, aun así puede que ahorres dinero». Liberarnos del vehículo particular supone, además de un ahorro de recursos y emisiones, recuperar espacio público para los peatones.

La vivienda: 
Mejor edificio que casa 
unifamiliar

«Intenta vivir en un edificio de apartamentos y no en una casa unifamiliar. No hay cosa más cara que calentar o refrigerar una vivienda unifamiliar». Imágenes bucólicas al margen, «la vida en el campo no es ecológica». Si todos viviéramos en el campo, ocuparíamos más superficie por cabeza y el mundo sería una sucesión de urbanizaciones. Además, te obliga a depender del coche para todo, con lo que «contaminas más». En verano, en vez de usar el aire acondicionado, abre las ventanas de casa. Esto en nuestro país choca con el ruido imperante en las ciudades, que obliga a tener las ventanas cerradas siempre. «La mejor política ecologista que puede emprender un Ayuntamiento es combatir la contaminación acústica, un problema bastante grave en las ciudades españolas», apunta Mulet.

Electrodomésticos: 
Úsalos hasta que se mueran

«Compra electrodomésticos con la mejor calificación energética y úsalos de modo que te duren el mayor tiempo posible. Nada de cambiar de frigorífico porque salga uno con más funciones o más bonito. Hay que usar los aparatos hasta que se mueran, hasta que las reparaciones no compensen», dice. Para iluminar tu casa usa leds, pero no cambies todas las bombillas ya, «espera a que se vayan fundiendo. Es una tontería tirar una bombilla que funciona, aunque consuma más, porque ya has hecho la inversión energética de su fabricación y vas a hacer la de su reciclaje».

Residuos
: Compra menos, reutiliza y recicla

«Compra solo lo que necesites y, cuando ya no lo necesites, deposítalo en el contenedor de basura que le corresponde. Separar los residuos es algo muy sencillo de hacer y beneficia al medioambiente», dice Mulet. Usa las bolsas de plástico varias veces y, al final de su vida, para la basura. «Para ir al supermercado, lo mejor son bolsas de plástico reutilizables porque las de papel no las vas a poder reutilizar. Cuantos más usos le des a una bolsa, más ecológica será». El bioquímico se posiciona frente a gurús como Carlos de Inglaterra y Al Gore, que predican que «tendríamos que vivir todos con menos» y asisten a conferencias medioambientales en helicóptero y avión privado, respectivamente. «Muchas veces las políticas ecológicas no son más que neocolonialismo encubierto para que los pobres sean pobres y los ricos sigan siendo ricos. Le decimos a Indonesia que no cultive aceite de palma por los orangutanes y aquí ¿quién se preocupó por el lince ibérico cuando plantamos olivos?».

Energía
: Cuidado con el ‘greenwashing’

«El coche eléctrico hace menos ruido y no echa humo por el tubo de escape, pero, ¿cómo generas la electricidad? Una gran parte, quemando gas, carbón y petróleo. Así que lo que estás haciendo es cambiar el humo de sitio». El apellido ‘eléctrico’ del coche pinta de verde el vehículo privado, un medio de transporte no sostenible. Pinta de verde ecológico lo que no lo es. Frente al plan del Gobierno de destinar 13.000 millones de los fondos europeos de recuperación a impulsar el coche eléctrico, «un bien para una persona particular que vamos a pagar entre todos», Mulet cree que «la política ecológica de verdad sería invertir ese dinero en transporte público, algo que nos beneficiaría a todos». Además, advierte, hay que desconfiar del ecologismo de quienes abogan por la renuncia a la energía nuclear, que no genera emisiones. «Si te dicen que van a quitar las nucleares, ya sabes que lo más probable es que las emisiones de CO2 suban». Alemania renunció a esa energía tras el accidente de Fukushima y, como las renovables no dan para cubrir la demanda, tiene que quemar carbón, petróleo y gas. «No puedes cerrar las nucleares de un día para otro sin tener un plan B que te permita obtener la misma energía sin emitir más CO2».

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