«Sin las vacunas el sistema público de salud habría quebrado»

Los datos desmienten a antivacunas como Miguel Bosé al que «no hay ni que replicar»

XAVIER FERNÁNDEZ/COLPISA/EFE

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Viales preparados para ser inoculados en un bus que se desplazó a Alcanar, el 6 de julio. FOTO:  JOAN REVILLAS

Viales preparados para ser inoculados en un bus que se desplazó a Alcanar, el 6 de julio. FOTO: JOAN REVILLAS

La presión en urgencias hospitalarias y en las UCI ha crecido en la quinta ola, pero nada comparable a lo que hubiera pasado sin las vacunas. El vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, Pascual Piñera, afirma que, sin la inmunización, el Sistema Nacional de Salud «habría quebrado».

En una entrevista con Efe, Piñera, que también es jefe del servicio de Urgencias en el hospital universitario Reina Sofía de Murcia, asegura que, sin vacunas, «la primera ola hubiera sido una broma en comparación con esta», y sostiene que los ingresos en urgencias, UCI y planta hospitalaria podrían haberse triplicado.

Este urgenciólogo y vicepresidente de SEMES hace una férrea defensa de las vacunas, porque el perfil de quienes ingresan en urgencias, paso previo para la UCI en muchos casos, es el de pacientes que no están vacunados -un 75 por ciento-, mientras que el 25 restante tiene una sola dosis.

A pesar de que los que datos oficiales demuestran la bondad de las vacunas, los contrarios a inocularse insisten en sus supuestos peligros. Uno de los más famosos es Miguel Bosé. El 17 de julio estuvo en Balaguer (Lleida) en un acto en el que volvió a mostrar sus teorías conspiranoicas. «Nos harán la vida imposible un poco más. Hay dos humanidades, una con políticos soberbios y codiciosos que viven en el 3D y nosotros. Los niños no deben ser vacunados, ya que a los pequeños no se les debe tocar», aseguró.

Ante el tirón de personajes como el cantante, ¿qué se puede hacer? Para el catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas en la URV Àlex Arenas simplemente ignorarlo. «Por mucho que sea famoso, Bosé no tiene ningún conocimiento científico. Solo audiencia. Si dice una sandez, no se debe replicar. No hay que hacer nada. No existe la buena publicidad o la mala publicidad. Solo la publicidad. Si le desmientes, lo único que haces en inflar el volumen de gente que habla de él».

Sigue Arenas: «Otra cosa es si el bulo proviene de algún médico o científico. Entonces sí que tienes que replicar con datos. Dar voz al famoso solo por ser famoso, tanto si es para rebatirle como para darle la razón, es un error. Bosé no es nadie. Es como una persona anónima que habla en un bar».

Arenas defiende la necesidad de una «campaña de comunicación clara, transparente y científica sobre qué suponen las vacunas». En esta línea, la secretaria de estado de Sanidad, Silvia Calzón, ya estrenó hace unos días la campaña pedagógica que el Ministerio de Sanidad va a intensificar en las próximas semanas para intentar contrarrestar cualquier iniciativa de los antivacunas.

«Imaginemos la vacuna triple vírica frente al sarampión, que funciona muy bien. En un colegio hay 100 niños, 95 se vacunan y 5 no. Imaginemos que el virus entra e infecta a 7 de los vacunados y a los 5 no vacunados. Si nos fijamos en los casos se podría afirmar, y sería cierto, que la mayoría de los casos se han producido entre los vacunados, pero si lo miramos como porcentaje de población, el 100% de los no vacunados se habría infectado, frente al 7% de los vacunados», fue el gráfico ejemplo de Calzón.

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