La quinta ola azota Catalunya y los ingresos suben 50% en 7 días

El aluvión de casos está desbordando la atención primaria y volviendo a llenar los hospitales, que ya llevan seis días sumando más pacientes con COVID y aumentando los enfermos graves en la UCI

| Actualizado a 09 julio 2021 15:17
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La quinta ola de coronavirus en Cataluña avanza sin freno, con otros 8.499 contagios en 24 horas y ya 717 ingresados en hospitales, un 50 % más que hace una semana, a las puertas de otro fin de semana de riesgo, ante lo que ya hay expertos que aconsejan ampliar restricciones, como el toque de queda.

Si bien las discotecas han vuelto a cerrar esta pasada medianoche, como parte de la última resolución del Procicat para frenar la COVID, habrá que ver si esta primera marcha atrás del Govern en la desescalada será suficiente para doblegar una curva de contagios que no cesa de aumentar y que amenaza al sistema sanitario y a la recuperación económica.

De hecho, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona desplegarán dispositivos este fin de semana por la noche en plazas y playas de la ciudad con el objetivo de evitar aglomeraciones y garantizar el cumplimiento de las medidas de protección de la covid.

Los casos confirmados por todo tipo de pruebas desde el inicio de la epidemia ascienden a 763.506, de los que 8.499 han sido diagnosticados desde ayer, mientras que el acumulado de los últimos siete días es de 33.874 nuevas infecciones, es decir, una media de 4.839 diarias, una cifra que no se daba tan alta desde octubre de 2020 y que se ha multiplicado por diez en quince días.

El aluvión de casos está desbordando la atención primaria y volviendo a llenar los hospitales, que ya llevan seis días sumando más pacientes con COVID y aumentando los enfermos graves en la UCI.

Actualmente hay 717 personas hospitalizadas con COVID, 54 más que ayer y 243 más que el pasado 2 de julio, lo que supone un incremento del 51 % en los últimos siete días.

De estos, 142 están en la UCI, cuatro más que la víspera y 22 más que hace una semana, con una edad media que ronda los 50 años.

El riesgo de rebrote (EPG) sigue descontrolado y ha escalado hasta los 1.753 puntos, un índice nunca visto en toda la epidemia, y solo la velocidad de propagación del virus (Rt) ralentiza por segundo día consecutivo su crecimiento y hoy es de 3,21, lo que los expertos atribuyen a que se va superando el efecto de San Juan.

Con estos elevados indicadores, Cataluña llega a otro fin de semana de riesgo, por las interacciones habituales de los días de fiesta y otro festival, el Cruïlla, que algunos expertos ven con recelo, pese a que realicen test de antígenos a los asistentes.

La jefa de Epidemiología del Hospital del Vall d'Hebron, Magda Campins, ha considerado en declaraciones a Catalunya Ràdio que "no es prudente" celebrar el Cruïlla o eventos similares que reúnan gran cantidad de personas, porque los test de antígenos no son 100 % fiables y, además, ya se ha observado que en los festivales que los asistentes se van bajando la mascarilla conforme avanza la noche.

De continuar esta "tremenda" subida de contagios, Campins ha indicado que convendría un toque de queda, restringir horarios de bares y reinstaurar la mascarilla en exteriores, ya no solo para evitar mayores afectaciones en los hospitales, sino también para no dar facilidades al virus para que mute a una variante que pueda escapar a las vacunas.

Si bien el crecimiento en los hospitales no cesa, está aún lejos de niveles de anteriores olas gracias a la vacunación, pero en cambio sí sufren una "extrema saturación" los CAP, ha alertado la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFIC).
Para descongestionar, la entidad ha instado a implicar a todo el sistema sanitario en la detección de la COVID-19, incluidas mutuas laborales y farmacias, aunque estas últimas ya disponen de test -de momento solo con receta- y se está estudiando que colaboren en la detección de positivos entre monitores.

En este colectivo no han parado de crecer los casos en un momento de casales de verano en toda Cataluña, ante lo que el Departamento de Salud despliega mañana mismo una primera acción y hará cribados con test de antígenos a aquellos que se vayan de campamentos.

La gran mayoría de monitores no están vacunados, porque no están considerados trabajadores esenciales y forman parte del grupo de edad más joven, por debajo de los 30 años, que tiene tasas de vacunación muy bajas (11 % con primera dosis) y una elevadísima circulación del virus.

Por otro lado, el Gremio de Restauración de Barcelona ha pedido a las empresas del sector que den las máximas facilidades a sus trabajadores para vacunarse, puesto que el porcentaje de empleados de menos de 40 años en bares y restaurantes es "muy notable"

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