La venta de medicamentos falsos en el mercado negro de internet se dispara

Los españoles buscan fármacos como Arbidol, Hidroxicloriquina y Faviparir, para curar o prevenir el Covid-19

13 abril 2020 19:00 | Actualizado a 13 abril 2020 19:06
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Ante las restricciones y el desabastecimiento de fármacos y mascarillas desde que comenzó la pandemia, los consumidores más alarmados han pasado de buscar medicamentos y material de protección en las farmacias a hacerlo en los buscadores como Google o en tiendas ‘online’ como Amazon.

«Los medicamentos estrella del negocio ilegal son Arbidol, Hidroxicloroquina y Faviparir», dice un informe de la consultora Smart Protection sobre once fármacos que se están probando contra el coronavirus y tres mascarillas recomendadas por la OMS, por «encargo de un organismo europeo».

El primero, Arbidol, ha sido desarrollado por una farmacéutica rusa y se prescribe para la gripe común. Su eficacia frente al virus SARS-CoV-2 no se ha demostrado. El segundo, Hidroxicloroquina, es un fármaco utilizado en tratamientos contra la malaria y el lupus, que rebaja la carga viral de los pacientes con Covid-19 y es recomendado por el Ministerio de Sanidad pero su venta está controlada en España. El tercero, Faviparir, es un antiviral desarrollado en Japón y avalado por las autoridades chinas en la remisión de síntomas. Al no haber existencias de estos compuestos en las farmacias, se ha saltado al mercado negro.

Según los resultados obtenidos en este estudio, la oferta ilegal de medicamentos y mascarillas relacionadas con el coronavirus se ha «disparado», dicen los autores del estudio basado en «algoritmos e inteligencia artificial».

Desde los decretos de confinamiento aseguran que las ventas de medicamentos ilegales en España «ha ido a más», dice Carlos Jiménez, director de Producto de Smart Protection y se ha duplicado en algunos países de la Unión Europea, desde plataformas reputadas.

Palabras de principios activos

«Amazon España es uno de los sitios donde más se están haciendo este tipo de transacciones», dice Jiménez. En una búsqueda simple, sin embargo, no aparece ningun fármaco en Amazon.es, que según el estudio ha concentra do 4.865 resultados de búsqueda correspondientes a palabras clave de principios activos, test y mascarillas.

«Nuestra araña busca por debajo, no sólo en los resultados visibles. Amazon.es no tiene el mayor número de ventas pero sí de ofertas de medicamentos falsos, porque el proveedor no está registrado en la Agencia del Medicamento», aclaran los autores y añaden que «si no aparecen hoy es porque los han ido borrando. Bien la plataforma o el propio vendedor».

«Nosotros no vendemos medicamentos», asegura una fuente de la plataforma Amazon.es, que mantiene que a nivel global han retirado ya medio millón de ofertas engañosas o con precios abusivos para «proteger a nuestros clientes de aquellos que buscan sacar provecho de la actual crisis».

Oferta para desesperados

Aunque sean las más reconocidas plataformas de comercio electrónico las que captan al 38% de compradores de fármacos, lo que se consigue en el mercado ilegal de internet puede no ser lo que parece.

«Pueden no contener el compuesto del original o no tener la licencia de comercialización en España», explica Jiménez. «También pueden encontrarse en Google, Twitter e Instagram», que atraen al 58% de los consumidores. Por ejemplo, en una cuenta nueva y sin casi seguidores se añadió casi medio millón de entradas relacionadas con mascarillas en apenas dos semanas, destaca el estudio.

«También hemos detectado un gran movimiento de mascarillas y de test», mantiene Jiménez, especialmente de las FFP2 u otras que tienen válvulas incorporadas.

Fórmulas del vendedor ilegal

Las formas del vendedor ilegal para permanecer invisibles a las autoridades son múltiples y variadas, y entre las más comunes está esconder su producto tras vocablos como ‘korona virus’, ‘Wuhan virus’ o ‘corona 19’, según el informe.

«Se extiende el uso de códigos y palabras clave para posicionar el producto sanitario falsificado en internet con el fin de evitar los mecanismos de control que establecen las propias plataformas», dice Jiménez.

«Son nombres que se parecen y el que busca los fármacos no sabe nada de códigos, a veces numéricos, pero los buscadores funcionan con similitudes y le devuelven los productos que contienen estas palabras».

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