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13 muertos y 100 heridos, el balance del atentado de Barcelona

Un terrorista irrumpe en Las Ramblas con una furgoneta a 80 km/h, mata a 13 personas y deja cien heridos. Los Mossos relacionan el atentado con la explosión de gas en Alcanar
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Efectivos policiales atienden a una de las víctimas del atropello masivo en las Ramblas. Foto: david armengou/efe

Efectivos policiales atienden a una de las víctimas del atropello masivo en las Ramblas. Foto: david armengou/efe

La yihad golpeó ayer el corazón de Barcelona con un brutal atentado con la marca indeleble del Estado Islámico, que a última hora de la tarde reivindicó la matanza. En plena hora punta, poco antes de la cinco de la tarde, y con unas Ramblas atestadas de turistas y transeúntes, un terrorista se lanzó con una furgoneta a más de 80 kilómetros contra los peatones. El vehículo logró rodar casi 700 metros, haciendo continuos zigzags para arrollar al mayor número de personas. La mortal carrera provocó 13 muertos y un centenar de heridos, de ellos 15 de carácter grave. 

El pánico se adueñó de inmediato de la Ciutat Comtal, ante la certeza de que el autor material y al menos uno de sus cómplices habían huido. Tras horas de confusión y después de que los Mossos d’Esquadra y las fuerzas de seguridad del Estado desplegaran una operación jaula sin precedentes en los últimos años, los agentes lograron detener a un marroquí en Alcanar y a un melillense en relación a este primer atentado de corte yihadista en España desde la masacre del 11 de marzo de 2004. Al cierre de esta edición, el autor material de la matanza seguía huido.

El atropello masivo era, sin duda, la peor pesadilla de las fuerzas de seguridad. Niza, Londres, Berlín, París, Estocolmo. Pero no había indicios de que Barcelona fuera a ser la siguiente en sufrir el zarpazo del nuevo método preferido por el Estado Islámico. Por eso, el paseo central de Las Ramblas no tenía obstáculos, ni tampoco estaba cerrado al tráfico rodado. Esa circunstancia era conocida por los terroristas. La furgoneta, una Fiat de color blanco alquilada a la empresa Telefurgo en la localidad barcelonesa de Santa Perpètua de Mogoda, entró al paseo desde la popular Plaza de Catalunya. 

De inmediato, según fuentes de la investigación, se incorporó a la zona central peatonal, donde centenares de personas deambulaban entre las tiendas y los populares quioscos, y comenzó a tomar velocidad.   

El conductor asesino no puso final a su matanza hasta que perdió el control del vehículo

En los primeros metros, la mayoría de los transeúntes lograron esquivar al vehículo, pues el área es más amplia, pero conforme la furgoneta fue tomando velocidad a la altura de la conocida fuente de Canaletes y comenzó a hacer amplias eses a lo largo y ancho del bulevar, las víctimas fueron cayendo «como bolos», en palabras de un testigo. Era tal la muchedumbre que había en la zona que la mayoría de los fallecidos y heridos –según los Mossos– ni siquiera se percató de que la furgoneta bajaba, a toda velocidad, hasta que la tuvieron encima.        

Contra un quiosco 

El conductor asesino no puso final a su matanza hasta que perdió el control del vehículo y fue a estrellarse contra uno de los quioscos turísticos de la zona, a la altura del turístico mercado de la Boqueria. El terrorista –que no iba a armado– logró escapar de la zona, dejando tras de sí un espectáculo dantesco. 

Decenas de personas fallecidas y heridas yacían a lo largo del bulevar. La Rambla se había convertido en un inmenso reguero de sangre, por el que corrían despavoridos centenares de turistas tratando de refugiarse en los bares y comercios cercanos.
En cuestión de minutos decenas de ambulancias y efectivos policiales comenzaron a llegar a la zona, donde durante casi una hora reinó el caos. 

Además de Oukabir, está arrestado un ciudadano marroquí apresado en Alcanar

Durante buena parte de la tarde se extendió el rumor de que uno o dos de los yihadistas se habían atrincherado en un bar turco cercano y habían tomado rehenes, lo que acrecentó el pánico en el centro de Barcelona, sacudido por continuas estampidas de pánico sin motivo aparente.

Operación jaula

Las autoridades ordenaron de inmediato el desalojo de las inmediaciones y el corte de todos los medios de transporte y estaciones del centro –metro, autobuses, Ferrocarrils de la Generalitat y Renfe– de la capital catalana como parte de la una inmensa operación jaula para intentar atrapar al autor material de la masacre, que, al cierre de esta crónica, seguía huido.   

El terrorista dejó en el interior de la furgoneta usada para el atropello masivo un pasaporte a nombre del melillense de origen franco-marroquí Driss Oukabir. Este joven, al que durante buena parte de la tarde se consideró el principal sospechoso del atentado, se personó en la comisaría de localidad de Ripoll, donde reside, para asegurar que no tenía relación alguna con los atentados y que su documentación le había sido sustraída recientemente. Driss Oukabir, que pasó un mes encarcelado en la prisión de Figueres preventivamente como autor de un supuesto delito de abusos sexuales, quedó detenido para tratar de confirmar su versión. 

El segundo arrestado es un ciudadano marroquí, apresado en Alcanar.

El pasaporte de Oukair, efectivamente, según confirmaron fuentes de la investigación, se usó para alquilar la furgoneta en la oficina de Telefurgo de Santa Perpètua de Mogoda. En esa misma oficina y valiéndose del pasaporte a nombre de Oukabir, el o los terroristas alquilaron un segundo vehículo, de casi idénticas características, que fue localizado una hora después de la masacre en un aparcamiento cercano a un restaurante de comida rápida de Vic, en la carretera de Manlleu. Al parecer, este segundo vehículo iba a ser usado por los yihadistas para escapar, o pudo ser utilizado en labores de ayuda a la furgoneta.  

Reivindicado por el ISIS

Desde el principio, tanto el Departament d’Interior como el Ministerio del Interior apuntaron a la autoría del Estado Islámico, tanto por la metodología como por el escenario. La organización terrorista reivindicó al cabo de unas horas la autoría del atentado a través de una nota difundida por su agencia de noticias, Amaq.

El conseller de Interior, Joaquim Form, y el jefe de los Mossos, Josep Trapero, explicaron que investigan la relación del atentado con la explosión de gas ocurrida la noche del miércoles en Alcanar, en la que murió una persona y otras seis resultaron heridas. A preguntas de los periodistas, el mayor de los Mossos no quiso concretar si los terroristas precipitaron el atentado tras la explosión en Alcanar, donde supuestamente preparaban explosivos con bombonas de butano.

Trapero, parco en explicaciones, apuntó que una persona abatida por los Mossos tras saltarse un control en la Diagonal y que fue interceptado en Sant Just Desvern, es un español que, en principio, no tiene relación con el atentado.

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