Catalunya

Un forense evalúa a Jordi Pujol para decidir si puede declarar por videoconferencia en la Audiencia Nacional

Los abogados aportan informes médicos que apuntan a Alzheimer y a una gran dependencia reconocida del 75%.

El expresident Jordi Pujol ante un mossos que le saluda de forma oficial. Requiere de un caminador para desplazarse.

El expresident Jordi Pujol ante un mossos que le saluda de forma oficial. Requiere de un caminador para desplazarse.ACN

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Un médico forense del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya (IMLCFC) ha realizado ya la revisión médica al expresident de la Generalitat Jordi Pujol, de 95 años, para determinar si su estado de salud le permite quedar exento de acudir personalmente a Madrid al juicio contra él y su familia en la Audiencia Nacional, que empezará el 24 de noviembre y se alargará hasta mayo. 

Ahora será el tribunal quien decida si su situación médica es lo bastante delicada como para permitirle no desplazarse y declarar por videoconferencia desde Barcelona, tal como avanzó este viernes Catalunya Ràdio.

La defensa del expresident solicitó la visita del forense alegando ante la Audiencia Nacional que Pujol presenta marcadores en sangre compatibles con la enfermedad de Alzheimer. El escrito iba acompañado de dos informes médicos y de la petición de que un forense designado por el tribunal evaluara si está en condiciones físicas y mentales de ser juzgado y, en caso afirmativo, que pueda declarar por videoconferencia desde Barcelona.

Uno de los argumentos expuestos es que Pujol sufre una “severa alteración de la memoria verbal que lo lleva a confundir hechos y personas”. Esto se describe como un “deterioro cognitivo grave” que afecta múltiples funciones mentales y que sería compatible con un proceso neurodegenerativo en fase avanzada. Aunque la defensa no ha solicitado explícitamente una prueba pericial sobre su capacidad para “comprender el objeto de la acusación” y ejercer su autodefensa, los informes de dos médicos aportados ahora apuntan en esa dirección. Por ello, los abogados consideran necesario que un forense “evalúe” el deterioro cognitivo y determine si limita “la comprensión de contenidos complejos, la capacidad para entender la acusación formulada, comunicarse eficazmente y afrontar el juicio con garantías”.

Según sus abogados, Pujol tiene reconocido un grado de discapacidad del 75%, lo que implica, según la ley, una “gran dependencia”. Uno de los informes médicos presentados indica que el expresident sufre una “severa dependencia funcional para actividades básicas”, una “marcha muy inestable” y una “movilidad reducida”. Estos elementos justificarían, en opinión de la defensa, su participación telemática en el juicio, evitando desplazarse a Madrid y pernoctar fuera de su domicilio.

El escrito añade otras patologías relevantes: discopatía (deterioro de los discos intervertebrales), escoliosis (curvatura de la columna), poliartropatía degenerativa (afectación de múltiples articulaciones por desgaste del cartílago) y una úlcera.

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